tag:blogger.com,1999:blog-204320932008-05-23T23:28:50.529+02:00Lady FilstrupLos Burgomaestreshttp://www.blogger.com/profile/14589474666631875564noreply@blogger.comBlogger295125tag:blogger.com,1999:blog-20432093.post-51765966887381321002008-05-17T16:56:00.003+02:002008-05-17T17:10:42.787+02:00Interludio "rafiano"Con la excepcionalidad debida, este burgomaestre retoma el tema tebeístico interrumpiendo así su actual buceo en el piélago actoral hispano. Tal como sucedió con motivo de la generosa aportación del genial dibujante (y amigo de este weblog), Jaume Rovira, del documento con el que se demostraba fehacientemente el “modus operandi” de la Editorial Bruguera, en la entrada<a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/02/siempre-bruguera-un-documento.html"> “Siempre Bruguera. Un documento”</a>, en esta ocasión, y a modo de complemento a la entrada dedicada al gran Joan Rafart, “Raf”, que titulamos<a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2006/08/raf-trazos-felices.html">“Raf. Trazos felices”</a> (y que continuó, en la posterior <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2007/01/el-sir-o-no-sir.html">"El Sir o no Sir"</a>) retornamos al querido terreno de las viñetas porque los amigos Iosu y<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SC70GrYkZdI/AAAAAAAABmQ/TlywukJ012g/s1600-h/messy+schmidt.JPG"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SC70GrYkZdI/AAAAAAAABmQ/TlywukJ012g/s320/messy+schmidt.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201363015221667282" border="0" /></a> Ioseba Redín Rodríguez han tenido la gentileza y la deferencia de enviar a este burgomaestre dos tebeos que contienen información interesante que despeja alguna incógnita y que transforma algunas convicciones en certezas. <p class="MsoNormal">El envío consiste en sendos ejemplares de DDT y Jaimito. Del semanario brugueril, el número 161 de su tercera época, de fecha 17 de agosto de 1970, y de la revista de Editorial Val.SA , su número 827, publicado en 1965. En ambos tebeos encontramos historietas del mismo personaje, uno de los que dibujó Raf para la agencia Bardon Fleetway, de Londres. El nombre original de la<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SC70erYkZeI/AAAAAAAABmY/DUt-Ih4MFSk/s1600-h/ottochuffen.JPG"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SC70erYkZeI/AAAAAAAABmY/DUt-Ih4MFSk/s320/ottochuffen.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201363427538527714" border="0" /></a> criatura, que en Bruguera se había convertido en el muy rafiano “Otto Chuffen, el tontaina volador”, lo encontramos en el ejemplar de Jaimito. Ahí nos enteramos de que el título de la historieta y nombre de su protagonista , el torpe aviador alemán metido en mil tropiezos en plena Segunda Guerra Mundial, es Messy Schmidt, que , según nos informan los hermanos Redín Rodríguez, representa un juego de palabras alusivo al nombre de la marca de los aviones de los alemanes: “Messerschmitt” La certeza, al fin confirmada por un hecho tan incontrovertible como es la firma del artista, de que realmente son obra de Raf estas historietas, la encontramos en la viñeta del ángulo inferior izquierdo de la historieta reproducida en el DDT 161.</p> <p class="MsoNormal">Quede pues así un poco más completo el apasionante viaje en torno a la creatividad y el talento de aquel gran artista que fue Joan Rafart i Roldán. Vaya, por su contribución, nuestra más sincera gratitud para los amigos de Lady Filstrup, Iouso y Ioseba, que han colaborado tan generosamente a ello.</p>Los Burgomaestreshttp://www.blogger.com/profile/14589474666631875564noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-20432093.post-73701594169104590302008-05-09T23:41:00.031+02:002008-05-10T15:30:28.598+02:00Estanis González. Un todo-terreno poderoso y feo<!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--><o:p></o:p> <p class="MsoNormal">Una voz profunda y educada, un físico de rasgos rotundos, marcados,<span style=""> </span>en un rostro de frente estrecha y algo huidiza, mandíbula y barbilla, escasas, de labios gruesos y nariz prominente, que recuerda un tanto al prototipo del hombre de Neandertal, adornado con una<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTH-lFk0WI/AAAAAAAABiw/xIedHeqdybM/s1600-h/estanisopera.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTH-lFk0WI/AAAAAAAABiw/xIedHeqdybM/s320/estanisopera.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198499747813708130" border="0" /></a> peca en el pómulo derecho y un bigote, en principio recto y negro, con los años variable y unido, a menudo, a grandes patillas decimonónicas. Hablamos de <a href="http://www.imdb.com/name/nm0328151/bio">Estanislao González</a> León (Madrid, 8 de mayo de 1925, 16 de diciembre de 1992), un actor que imprimió su huella en la Edad de Oro de la radio en España y que, cuando el nuevo medio, la televisión, tomó el relevo en el favor popular del que disfrutaba aquella, se hizo imprescindible para completar, con garantías y efectividad, los repartos de las innumerables producciones de espacios dramáticos que en los años sesenta y setenta realizó Televisión Española.</p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal">Estanis González se desenvolvió en todos los terrenos</p> <p class="MsoNormal">En la profesión de actor suele darse el fenómeno de la compartimentación de cada uno de sus representantes en un medio u otro, dándose, con<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTI5lFk0XI/AAAAAAAABi4/v3upL-j7V1I/s1600-h/estanisenhospital.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTI5lFk0XI/AAAAAAAABi4/v3upL-j7V1I/s320/estanisenhospital.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198500761425990002" border="0" /></a> mucha frecuencia, el hecho de que los actores se especialicen en desarrollar su tarea, casi con exclusividad, en un medio, siendo ignorados por los demás. Así, es muy frecuente considerar a unos actores “de teatro”, otros “televisivos”, aquellos de allá, “de doblaje”, al lado de éstos, encontramos a los actores “de radio” y, los de acullá, con más brillo y menos exigencias de destrezas profesionales, los “cinematográficos”. Si bien es esta una clasificación muy discutible, no puede negarse que se da constantemente. Por razones diversas, casi todos los actores desarrollan su labor con mucha más frecuencia para un medio que para el resto. Equivocadamente se considera que las características de cada profesional de la interpretación son más idóneas para los escenarios, por ejemplo, que para ponerse ante las cámaras, y<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTJglFk0YI/AAAAAAAABjA/y0Rm8aNtc6w/s1600-h/estanis+fuentove.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTJglFk0YI/AAAAAAAABjA/y0Rm8aNtc6w/s320/estanis+fuentove.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198501431440888194" border="0" /></a> viceversa, actores a los que el objetivo de la cámara “adora”, no son capaces de salir al tablado a actuar ante el público a recitar largos parlamentos. En opinión de este burgomaestre, el buen actor lo es siempre, independientemente de las distintas exigencias que cada medio requiera. Esta afirmación no es en absoluto incompatible con la realidad que supone el hecho de que el éxito (o el fracaso) le llega a cada actor ante el público respectivo de cada medio, cosa que será, consecuentemente, lo que marque el desarrollo de su carrera. </p> <p class="MsoNormal">Por lo anteriormente expuesto, pocas veces se da el caso de que un actor efectúe, a lo largo de su carrera, incursiones en todos los distintos medios en los que es posible ejercer su profesión, cual es el de nuestro protagonista de hoy, un actor excelente de la radio, el cine, la televisión, el doblaje y el teatro: Estanis González. </p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style=""> </span>La radio</p> <p class="MsoNormal">Cuando, en los años cuarenta y cincuenta, la radio era en España quien poseía el liderazgo indiscutible en la labor de procurar distracción y entretenimiento a las masas populares. Su oferta de programación contaba con la baza imbatible de los programas de raíz dramática, cuales eran los seriales y los espacios de teatro radiado, llamados “teatro del aire” o “teatro hablado”. Con una especial capacidad para provocar en el oyente algo semejante a un efecto mágico, el medio radiofónico aplicado a la ficción narrativa o dramática conseguía cautivar al público independientemente del género temático abordado. Los actores que contribuían con su voz a transmitir subyugantes emociones a todos los<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTKDlFk0ZI/AAAAAAAABjI/RjtLpMjD5d0/s1600-h/estanis+gonzalez.JPG"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTKDlFk0ZI/AAAAAAAABjI/RjtLpMjD5d0/s320/estanis+gonzalez.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198502032736309650" border="0" /></a> sectores de población que formaban su público, consiguieron alcanzaran la correspondiente cota de popularidad, tan elevada como lo es hoy el nivel de olvido en que han caído. Y sin embargo, el eco de su éxito permanece, tan legendario como neblinoso. Estanis González formó parte de aquel momento mítico de la radio española, al ser integrante del cuadro de actores de Radio Barcelona, bajo la dirección de Armando Blanch y al lado de actores como Adolfo Marsillach (que se inició en el medio “enchufado” por su padre, crítico teatral, y que dio comienzo en él a su provechosa carrera de actor), Ricardo Palmerola, Isidro Sola, Encarna Sánchez o Esperanza Navarro. Con esta última, y con guiones de Rosa Alavedra, protagonizó la versión de Radio Barcelona de “Música para el aperitivo” (un espacio que se radiaba también desde Madrid, con Mercedes Sierra y Eduardo Lacueva y desde Radio Valencia, con Maruja Villalba y Vicent Garrido). Se trataba de una serie de corte costumbrista que ilustraba con un humor agradable los problemas cotidianos de los hogares españoles a través de los diálogos de un matrimonio. De parecido contenido y creada al alimón por Armando Blanch y el irrepetible y stajanovista Armando Matías Guiu, era la serie “La familia Valdés”, una vez más, humor<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTKSlFk0aI/AAAAAAAABjQ/jky_BM8Q0t4/s1600-h/estaniscitaimpo.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTKSlFk0aI/AAAAAAAABjQ/jky_BM8Q0t4/s320/estaniscitaimpo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198502290434347426" border="0" /></a> costumbrista servido por las andanzas de un matrimonio (con las voces de Encarna Sánchez y Estanis González) y sus dos hijos ( Gloria Roig e Isidro Sola). También durante su relación profesional con la emisora de la Ciudad Condal, Estanis González participa en los programas de la mítica serie infantil “Tambor”, creación del ya citado Armando Matías Guiu, que acompañó a los niños españoles a lo largo de casi veinte años (entre 1955 y 1972), en espacios de quince minutos, todos los mediodías. En ella, nuestro protagonista de hoy daba voz al papel de “El Rey”, y compartía reparto nuevamente con Esperanza Navarro (en el papel de El Enano Gruñón), Encarna Sánchez (que hacía el papel de El Gatito), y Gloria Roig (a quien le repartieron los papeles de La Ranita y la Ratita). También intervenían regularmente, Isabel Monasterio (La Bruja), Santiago Cortés y Jaume Picas (ambos fueron El Ciempiés), Joaquín Díaz (quien hizo de El Príncipe y los Sabios), Rosario Cavallé (El Gusano) y los narradores Mario Beut, Manuel Cano, Isidro Sola, José Luis Sansalvador y Joaquín Díaz. </p> <p class="MsoNormal">Un triunfo personal en la carrera radiofónica de Estanis González, que continuó, de manera intermitente, a lo largo de los años, lo constituyó su creación del personaje del general Mieh Yang en el serial “La mano izquierda de Dios”, en 1960, cuando había dejado la Cadena Ser y había pasado a Radio Nacional de Barcelona. Ese mismo año, Estanis González debutaba en la pequeña pantalla, en aquel invento que por fin, con mucho retraso, iba asentándose, lentamente, en los hogares españoles. </p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal">El teatro</p> <p>Tanto Adolfo Marsillach, como Estanis González, que habían coincidido, como hemos visto, en el cuadro de actores de Radio Barcelona, son convocados por Alejandro Ulloa para incorporarse a<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTKxlFk0bI/AAAAAAAABjY/HE2GwkU_G-E/s1600-h/estanis+gonzalez2.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTKxlFk0bI/AAAAAAAABjY/HE2GwkU_G-E/s320/estanis+gonzalez2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198502823010292146" border="0" /></a> su compañía en 1946. El primero con carácter de urgencia, pues fueron solicitados sus servicios hallándose la compañía, de gira por provincias, en Sevilla, para sustituir al galán joven, que había caído enfermo. Cuenta Marsillach en sus memorias (“Tan lejos, tan cerca”, Tusquets Editores, 1998) cómo, tras un prolongadísimo viaje en tren (más de treinta horas) plantó la carrera de derecho en su Barcelona natal para, tras obtener el permiso paterno, presentarse en la capital andaluza, donde fue recibido por su compañero, Estanis González, quien le esperaba montado en un carro de caballos. Nuestro protagonista de hoy – a quien, por cierto, Marsillach retrata con la frase “siempre supuestamente enfadado”- acompañó al recién llegado a la pensión donde se encontraba instalado y en la que se alojarían ambos, que funcionaba, indistintamente, como burdel, en el barrio de la Alameda de Hércules. En aquel peculiar lugar, habitado a partes iguales por profesionales del espectáculo y de los negocios carnales, los dos jóvenes diéronse la gran vida, recibiendo de muy buen grado los favores (culinarios y de los otros) de patrona y pupilas. Un<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTLn1Fk0cI/AAAAAAAABjg/pjUmFGqYeGE/s1600-h/estanis+gonzalez+en+fuentovejuna3.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTLn1Fk0cI/AAAAAAAABjg/pjUmFGqYeGE/s320/estanis+gonzalez+en+fuentovejuna3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198503755018195394" border="0" /></a> estimulante modo de iniciarse en los escenarios y un recuerdo de juventud, como se puede constatar, imborrable. La obra que estaban representando los dos jóvenes, debió ser “Reinar después de morir”, de Luis Vélez de Guevara, un clásico del Siglo de Oro, que no fue, por descontado, el último clásico en el que Estanis González actuó sobre un escenario. Otros títulos que jalonan su carrera en las tablas son “Mariana Pineda”, de Federico García Lorca,<span style=""> </span>, <i>El concierto de San Ovidio</i>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Buero_Vallejo" title="Antonio Buero Vallejo">Antonio Buero</a><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Buero_Vallejo" title="Antonio Buero Vallejo"> Vallejo</a>, el clásico de Lope de Vega, <i><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fuenteovejuna" title="Fuenteovejuna">Fuenteovejuna</a></i> (1981) que, como veremos, también hizo para el cine y la televisión, o <i><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Medea" title="Medea">Medea</a></i> (1983), de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eur%C3%ADpides" title="Eurípides">Eurípides</a>.</p> <p>Estanis González trabajó en los Teatros Nacionales, en la Compañía del Teatro Español, estrenando, entre 1970 y 1971, tres obras. Las dos primeras, con dirección de Alberto González Vergel, habitual realizador-adaptador del teatro televisivo, con quien sin duda había coincidido en las tablas catódicas, fueron “La estrella de Sevilla” (estrenada en octubre de 1970), de Lope<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTMCVFk0dI/AAAAAAAABjo/_Zo-j88dgJA/s1600-h/estanis+adios.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTMCVFk0dI/AAAAAAAABjo/_Zo-j88dgJA/s320/estanis+adios.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198504210284728786" border="0" /></a> de Vega, con Carlos Ballesteros, Enrique Cerro, Antonio Iranzo, Carlos Canut, José Luis Pellicena, Marisa Paredes y Francisco Cecilio, entre otros, en el reparto; y “Medea” (estrenada en enero de 1971), de Lucio Anneo Séneca, en versión de Miguel de Unamuno, con Nati Mistral, Guillermo Marín, José Segura, y Cándida Losada (por citar algunos miembros de un numerosísimo reparto). La tercera, que dirigió José María Loperena, fue “Proceso de un régimen”, de Luis Emilio Calvo Sotelo, con Guillermo Marín, Lola Cardona, Lola Lemos y Cándida Losada, entre otros, y se estrenó en abril del mismo año 1971. A juzgar por los titulares de las crónicas consultados, de los tres estrenos, destaca, de manera notable, el de la “Medea” unamuniana, que se saldó con un “éxito clamoroso”.</p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal">El cine<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTMYFFk0eI/AAAAAAAABjw/kOItpzb-HZQ/s1600-h/elceniciento.JPG"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTMYFFk0eI/AAAAAAAABjw/kOItpzb-HZQ/s320/elceniciento.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198504583946883554" border="0" /></a></p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal">Los primeros contactos de Estanis González con el cine vienen marcados por Ignacio Ferrés Iquino, en calidad de productor y por Antonio Santillán, como director más habitual. Participa en una película por año entre 1955 y 1959, excepto en 1956 y 1958, en los que interviene en dos títulos: “El ceniciento” ( IFI, Juan Lladó, 1955) “Pasaje a Venezuela” (IFI,Rafael J. Salvia,1956) “Hospital de urgencia” (IFI, Antonio Santillán,1956) “Cuatro en la frontera” (IFI, Antonio Santillán, 1957) “Cita imposible” (OSETE FILMS, Antonio Santillán,1958) “Los cobardes” (IFI, Juan Carlos Thorry,1958) “Llama un tal Esteban” (IFI, Pedro L Ramírez, 1959). Los directores que le tienen a sus órdenes son Antonio Santillán en tres ocasiones, Pedro L. Ramírez, en una,<span style=""> </span>y Juan Carlos Thorry (el primer marido de Analía Gade, a la que dirigió en su primera película, antes de que cambiara de pareja y de dirección a favor de Fernando Fernán Gómez) , Juan Lladó y Rafael J. Salvia, una vez cada uno. De todas ellas, sólo una película está producida por una empresa distinta de la de Ignacio F. Iquino, “Cita imposible”, producida por Fidel Osete Sanz y distribuida por Cire Films de forma algo<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTOI1Fk0fI/AAAAAAAABj4/z188GnHiti8/s1600-h/esperando+asuasesino.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTOI1Fk0fI/AAAAAAAABj4/z188GnHiti8/s320/esperando+asuasesino.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198506520977134066" border="0" /></a> deficiente, pues se estrenó en el cine Windsor de Barcelona en septiembre de 1958 y hubo de esperar a febrero de 1961 para llegar a una pantalla madrileña, la del cine Aragón. Con la excepción de la película de su debut, protagonizada y escrita por el genial humorista (en todas sus facetas, incluída la gráfica, con presencia en nuestra querida Editorial Bruguera) Miguel Gila, todas las películas en que intervino Estanis González pueden inscribirse en el género de cine de intriga o acción criminal y rodadas, preferentemente, en las calles de la ciudad de Barcelona.</p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal">Ignacio Ferrés Iquino ocupa un lugar destacado en la historia del cine español. Por la tendencia de críticos y estudiosos a tratar el cine exclusivamente desde el punto de vista artístico, se descuida con frecuencia considerar debidamente la relevancia de la figura del productor. En el caso de Iquino, ésta se halla fuera de toda duda. Su amor al medio cinematográfico, su dedicación sin desmayo, merecerían mejores tratadistas que este pobre burgomaestre. Visto el colapso de CIFESA (productora para la que trabajó, en sus comienzos), que certificó la<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTPGlFk0gI/AAAAAAAABkA/cyvVHL6HrwY/s1600-h/gerard+tichy+estanis+gonzalez+adriano+rimoldi.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTPGlFk0gI/AAAAAAAABkA/cyvVHL6HrwY/s320/gerard+tichy+estanis+gonzalez+adriano+rimoldi.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198507581834056194" border="0" /></a> imposibilidad de hacer en España cine “a lo grande”, Iquino, como productor independiente, se empeñó en demostrar que era posible hacer un cine digno, comercial, rentable y popular, para lo que empleó, como principales activos, su audacia, su esfuerzo y la astuta apuesta por profesionales que se encontraban tanto entre los más entusiastas jóvenes valores (como Isasi Isasmendi o De la Loma) como entre veteranos como Antonio Santillán. Años antes de que Roger Corman, en California (USA) iniciara la<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTPtVFk0hI/AAAAAAAABkI/1oRN_1EJ2Zc/s1600-h/estanis+con+bebe.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTPtVFk0hI/AAAAAAAABkI/1oRN_1EJ2Zc/s320/estanis+con+bebe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198508247553987090" border="0" /></a> andadura de su luego célebre “Factoría Corman”, Ignacio F. Iquino producía regularmente con presupuestos mínimos una buena cantidad de cintas en las que se afanaban profesionales debutantes, aprendices del oficio de cineasta, que alcanzarían, más adelante, justa fama como creadores de films. En labores de ayudantes de dirección, producción, montadores o guionistas, encontramos en el seno de “IFI producciones” a José Antonio de la Loma, Javier Setó, Julio Coll, Julio Salvador, Antonio Isasi-Isasmendi, Amando d’Ossorio y José María Forn. </p><!--[if !supportEmptyParas]--><!--[endif]--><o:p></o:p> <p class="MsoNormal">En “Hospital de urgencia”, Estanis González interpreta el papel de Pablo, un buen hombre que anda en malos pasos, negativamente influido por un sorprendentemente sombrío José<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTRbVFk0iI/AAAAAAAABkQ/5Z8zewXyyfM/s1600-h/estanis+en+hospital+urgencia2.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTRbVFk0iI/AAAAAAAABkQ/5Z8zewXyyfM/s320/estanis+en+hospital+urgencia2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198510137339597346" border="0" /></a> Sazatornil, que llega, en compañía de un tercer socio, a cometer un atraco (frustrado por la policía) en la administración de la Plaza Monumental, uno de los dos cosos taurinos que tenía Barcelona en 1956, (el otro era Las Arenas. A ambos se unía, anteriormente, un tercero, situado en el barrio de la Barceloneta), en tiempos previos a la comprensible y razonable “taurinitis” actual. La difícil situación personal que vive Pablo es la que le ha impulsado a esta solución desesperada. Adela, su compañera (por la oposición de la familia de ella, no ha habido matrimonio) está en avanzado estado de embarazo y la pareja carece de medios económicos. Lo<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTSCVFk0jI/AAAAAAAABkY/2G25YIN7UlM/s1600-h/estanis+estalla.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTSCVFk0jI/AAAAAAAABkY/2G25YIN7UlM/s320/estanis+estalla.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198510807354495538" border="0" /></a> que desconoce Pablo (y le comunica amablemente Miguel Fleta, el policía que le interroga tras la detención) es que ella ha sido víctima de un atropello y que el hijo de ambos ha nacido en el hospital del título, donde también ha ido a parar él, herido por las balas de los agentes de la ley. Finalmente, Pablo y Adela podrán rehacer su vida, incluido el trámite del matrimonio en el penal, y criar al bebé, saldada la deuda con la sociedad. El malvado Sazatornil, un verdadero malhechor (mal afeitado, además) paga sus culpas con un precio más elevado. Inserto en una historia melodramática de<span style=""> </span>tintes<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTSiVFk0kI/AAAAAAAABkg/-P0R-6nvG0Y/s1600-h/herido+en+hospital.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTSiVFk0kI/AAAAAAAABkg/-P0R-6nvG0Y/s320/herido+en+hospital.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198511357110309442" border="0" /></a> sentimentales, de mucho menor interés, el segmento “criminal” de la película es el más valioso que contiene, con la adición, quizá, de algún interludio de la típica comicidad de caradura de Tony Leblanc, cuyo personaje (un estudiante de medicina que obtiene el título durante el metraje de la película) define a Estanis González con una frase que repite, con ligeras variantes, cada vez que le ve: “¿Quién es este tío tan feo?”, pregunta al ver la foto que tenía la interna parturienta (convaleciente de un atropello) en su bolso, por toda documentación. Cuando, algún tiempo después, tiene que extraerle una bala a su primer paciente, descubre el mismo rostro de la foto y exclama: “¡Qué tío más feo!”. El espectador, a quien no le ha sido mostrada la fotografía en el momento anterior, comprende que se trata de la misma persona.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTVUlFk0lI/AAAAAAAABko/CEyUG26Bu8g/s1600-h/cita+imposible.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTVUlFk0lI/AAAAAAAABko/CEyUG26Bu8g/s320/cita+imposible.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198514419421991506" border="0" /></a> </p> <p class="MsoNormal">Tanto en “Cita imposible”, como en “Cuatro en la frontera”, a Estanis González<span style=""> </span>le toca en suerte un papel secundario con final fatal y violento. En la segunda, de la que ya hemos hablado en una <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/03/juan-de-landa-el-cantante-que-se-pareca.html">entrada anterior</a> (y mencionado en <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/04/gerard-tichy-el-villano-llegado-del.html">otra más</a>), actúa como sicario de los contrabandistas, dispuesto a dar el “pasaporte” al metomentodo agente de la ley encarnado por Armando Moreno, tan sólo para encontrar la muerte. En la primera, un enrevesado film ambientado en un teatro, en el que, como en el anterior, se duplican las parejas de protagonistas, Estanis González es un detective que sigue a la viuda del empresario Luis Induni y que descubre que no es trigo limpio. Es suprimido cuando espera, asomado en la ventanilla de un tren, el fruto de su chantaje, siendo disparado desde un compartimiento de un tren que está arrancando en la vía de enfrente. La película, que contaba con las actuaciones estelares de Arturo Fernández, como el<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTWDlFk0mI/AAAAAAAABkw/8mz8UcstPig/s1600-h/cita+imposible+reserva.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTWDlFk0mI/AAAAAAAABkw/8mz8UcstPig/s320/cita+imposible+reserva.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198515226875843170" border="0" /></a> policía Fermín (en sus años de especialización en cine de temática criminal), Philippe Lemaire, como el abogado Raimundo, Josefina Güell (Rosario, la protagonista inocente), Luz Márquez (Pilar, la novia del abogado), Mercedes Monterrey (como Mercedes, la viuda adúltera) y Francisco Piquer, en una colaboración especial como el clown amante de la anterior, resulta todavía hoy entretenida y perfectamente digna. Antonio Santillán, el director de éste último y de los dos títulos previamente comentados, era un profesional experimentado cuando Iquino le dio la oportunidad de dirigir para su productora. Procedente del campo de la distribución y el doblaje (para la MGM y para la empresa de sonorización y doblaje de Iquino, Parlo Films) tenía acumulada experiencia en 160 títulos como director de doblaje<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTWqFFk0nI/AAAAAAAABk4/YldA9lyesfs/s1600-h/loscobardes.JPG"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTWqFFk0nI/AAAAAAAABk4/YldA9lyesfs/s320/loscobardes.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198515888300806770" border="0" /></a> ya en 1953 (según cuenta “Primer Plano” en su número 687, de diciembre de aquel año). Ese mismo año, valga como dato de la eficacia de la maquinaria productiva de Iquino, un año (uno más) de crisis en el cine español, él produce siete películas, de géneros variados (una táctica, la alternancia temática, que el productor-directo siempre practicó, en busca del éxito). </p> <p class="MsoNormal">En el engranaje de IFI, S. A., que incluía la producción de películas, con sus propios estudios (con 3 platós) y sus propios profesionales técnicos y artísticos, la distribución de films de la 20 Century Fox en España, una empresa de sonorización y doblaje (Parlo Films) y una distribuidora de sus propias producciones (creada en 1957, al no encontrar distribución para su película “El Judas”), Estanis González tan sólo representaba una pieza más, pero tan eficiente como la mejor de todas.</p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal">Tras estos años de relación profesional con la productora IFI, Estanis González se dedica, preferentemente, a la televisión, y regresa a la pantalla grande tan sólo de manera esporádica. Son contados los filmes en los que participa en las décadas siguientes. De especial relevancia son sus películas estrenadas en 1973. Una de ellas, “El espíritu de la colmena” (Víctor Erice), pasa por ser una de las mejores de la historia del Cine<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTXOlFk0oI/AAAAAAAABlA/COIiTar6v00/s1600-h/Angel+menendez+estanis+gonzalez.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTXOlFk0oI/AAAAAAAABlA/COIiTar6v00/s320/Angel+menendez+estanis+gonzalez.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198516515366032002" border="0" /></a> Español, cuestión que este burgomaestre no siente la necesidad de discutir. La otra, “Ceremonia sangrienta”(Jorge Grau), cuenta con la garantía contra el olvido de pertenecer a un género, el de terror, que disfruta de un solidísimo respaldo de sus aficionados y con los atractivos de incluir a algunos actores secundarios interesantes y poco pródigos, como la gran Lola Gaos o el repelente (con todos los respetos) Antonio Puga (de lo más parecido a Strother Martin que ha dado el cine patrio). En el film de Erice, Estanis González encarna a un sargento de la guardia civil, en una secuencia en la que, aparte de limpiarse la cara del jabón de afeitado parsimoniosamente, se limita a decir una corta frase y a hacer unos pocos y pausados gestos para indicar al personaje de Fernando Fernán Gómez que han sido hallados efectos personales suyos en<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTX6VFk0pI/AAAAAAAABlI/yaqGL-O_oTo/s1600-h/estanis+gonzalez+en+el+espiritu3.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTX6VFk0pI/AAAAAAAABlI/yaqGL-O_oTo/s320/estanis+gonzalez+en+el+espiritu3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198517266985308818" border="0" /></a> posesión de un maquis fugitivo que ha caído bajo la acción policial. Hay que decir que pocas veces un actor ha sido tan identificable con su personaje, hasta el punto que se puede afirmar que o bien todos los guardia civiles se parecían, en tiempos de Franco, a Estanis González, o bien el actor se parecía a todos los guardia civiles de aquel tiempo. En la película de Grau, sobre el mito de la condesa Bathory (Lucía Bosé), Estanis González se limita a cumplir con su papel de posadero, recibiendo humildemente la visita del siniestro aristócrata encarnado por el venezolano Espartaco Santoni y del magistrado al que da vida Ángel Menéndez. Curiosamente, en esta cinta, actúa con la voz doblada, él que, por aquel entonces, era presidente de la Asociación de Actores de Doblaje de Madrid (APADEMA).</p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal">Un punto y aparte: el doblaje</p> <p class="MsoNormal">Una voz tan bien timbrada, tan disciplinada, tan<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTY1VFk0qI/AAAAAAAABlQ/vrONwSlWu6U/s1600-h/estanis+gonzalez+y+fernan+gomez+en+el+espiritu.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTY1VFk0qI/AAAAAAAABlQ/vrONwSlWu6U/s320/estanis+gonzalez+y+fernan+gomez+en+el+espiritu.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198518280597590690" border="0" /></a> torneada, con esa ruda gravedad varonil, no tenía bastante con las ondas hertzianas para difundirse. Desde 1953, Estanis González se inicia en el campo del doblaje en Barcelona y, tal como puede comprobarse en este enlace a <a href="http://www.eldoblaje.com/">eldoblaje.com</a>, ejerce esta actividad de manera continuada y contumaz hasta el momento de su fallecimiento, casi 40 años después. Más de 400 fichas de participaciones suyas se contabilizan en la base de datos de la<span style="text-decoration: underline;"> web del doblaje español</span>. Una cifra impresionante, que, si bien se refiere, en su mayor parte, a papeles no principales, habla bien a las claras de la excelencia y eficacia de su labor. Algo que, como venimos de decir, le llevó a la presidencia de la asociación de sus compañeros de trabajo en la ciudad que lo adoptó a principios de los años sesenta, Madrid. </p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal">Años sesenta y primeros setenta : La televisión</p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal">Cuando Estanis González desembarca en Televisión Española, las emisiones se limitan a una franja horaria muy limitada, sólo existe un canal y, por supuesto, los programas son en directo, sin posibilidad de enmienda y en<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTZg1Fk0rI/AAAAAAAABlY/XJdK2nG10xQ/s1600-h/estanis+en+la+sonrisa.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTZg1Fk0rI/AAAAAAAABlY/XJdK2nG10xQ/s320/estanis+en+la+sonrisa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198519027921900210" border="0" /></a> riguroso blanco y negro. El parque de aparatos televisores es reducido y los programas que se emiten sugieren algo así como una “radio visible”. Se inicia en este campo haciendo labores de presentador en programas concurso como “Adivine su vida” o “X-O da dinero” y “Ayer noticia, hoy dinero”. Pronto comienza a participar en espacios dramáticos como “Ficciones”, “Novela”, “Historias para no dormir” o los hoy míticos “Estudio uno”. Su presencia se hace familiar y su rostro, inscrito en obras inmortales, frecuenta los hogares españoles cotidianamente, tal como dijimos en su día de <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/02/jos-mara-escuer-el-encanto-de-la.html">José María Escuer</a>, <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/03/veinte-aos-sin-carlos-lemos.html">Carlos Lemos</a> o <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/02/toms-blanco-un-actor-tras-un-bigote-y.html">Tomás Blanco</a> y tal como habremos de repetir cuando nos refiramos a otros colegas suyos de aquellos años gloriosos, como Pablo Sanz, Luis Varela, Tina Sainz, Ana María Vidal, Amparo Baró, Luisa Sala, Manuel Dicenta, Jesús Puente, Ismael Merlo, José Bódalo, Rafael Arcos, Amparo Pamplona y tantos otros. Son años en los que se produce de manera continuada y eficaz, tanto adaptaciones de obras de la literatura consagradas, llevadas a imagen por realizadores como Pedro Amalio López, Pilar Miró, Gustavo Pérez Puig, Domingo Almendros, Francisco Abad o Alberto González Vergel, que hicieron familiares para el espectador los argumentos y personajes de gigantes como Dickens,<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTaJ1Fk0sI/AAAAAAAABlg/-I-aMc-uCug/s1600-h/estanis+sonrie+en+opera.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTaJ1Fk0sI/AAAAAAAABlg/-I-aMc-uCug/s320/estanis+sonrie+en+opera.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198519732296536770" border="0" /></a> Tolstoi, Chejov, Dumas, Óscar Wilde o Víctor Hugo, como series específicamente creadas para la televisión, debidas a la imaginación de autores capaces y fecundos tales como el muy prolífico Jaime de Armiñán, un verdadero prodigio de inventiva, de visión humanista y sensible, y de capacidad de trabajo, o como el personalísimo Adolfo Marsillach, el hábil Antonio Mercero o el genialoide Narciso<span style=""> </span>Ibáñez Serrador, amén de incursiones de algunos creadores en boga en aquellas décadas, como Alfonso Paso, Alvaro de la Iglesia o Noel Clarasó. Toda esa creatividad, malbaratada al fin por la desmemoria o por vacuos y malintencionados revisionismos, alcanzó su máximo esplendor en los mismos años en los que Estanis González<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTdLlFk0tI/AAAAAAAABlo/Yp0NuDbgNRA/s1600-h/adios+ruth.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTdLlFk0tI/AAAAAAAABlo/Yp0NuDbgNRA/s320/adios+ruth.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198523060896191186" border="0" /></a> unió su destino profesional con el de Televisión Española.</p> <p class="MsoNormal">De la ingente cantidad de títulos en los que participó, podemos comentar, a título de ejemplos, la híbrida (se trata de una película de cine hecha para televisión, aunque se estrenó en salas) “Fuenteovejuna” (1972, Juan Guerrero Zamora), básicamente, por reunir un excepcional reparto, en el que destacan el protagonismo del gran Manuel Dicenta y de Núria Torray (musa y principal activo de la creatividad de su pareja, el director-adaptador) y la aportación, en personajes secundarios, de Rosa María Salgado, Ricardo Tundidor (como los Reyes Católicos), Eduardo Fajardo (como el Comendador), Eusebio Poncela, Fernando Cebrián, Antonio Puga, Miguel Ángel, o Vicente Vega además de, naturalmente, el propio Estanis González. La labor de estos excelentes intérpretes se sobrepone, por momentos, a una realización nefasta, que parece empeñada en destrozar tanto sus actuaciones como cualquier noción de ritmo narrativo.</p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal">“Opera en Marineda”, emitida en 1975, formaba parte de la serie de TVE, “Cuentos y leyendas”. Fue dirigida por Pilar Miró y adaptaba una narración de Emilia Pardo Bazán. En ella, Estanislao González encarna a Ortigueira, el empresario del teatro de la localidad gallega del<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTfVlFk0uI/AAAAAAAABlw/tvBi19snwlI/s1600-h/opera.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTfVlFk0uI/AAAAAAAABlw/tvBi19snwlI/s320/opera.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198525431718138594" border="0" /></a> título, “El Coliseo de Marineda”, a la que llega, trasladado, el señor Estévez (Leo Anchóriz), que se siente un desterrado de su abono del Teatro Real de Madrid, donde seguía, con devoción, la temporada de ópera.<span style=""> </span>Asistimos, mediante un ritmo ramplón y complaciente, al revuelo que la llegada del forastero (soltero y sin compromiso) provoca en la población femenina de la pequeña ciudad (entre quien distinguimos a Carmen Maura, Concha Goyanes, Consuelo Vivares, Chus Lampreave o Blanca Sendino) y cómo se relaciona con las fuerzas vivas (el militar Manolo Zarzo, el comerciante Alfonso del Real, el periodista Emilio Laguna o el médico Pedro del Río), creándose un prestigio de experto musical que acaba destruyendo al caer prendado de los encantos de una mala soprano, la italiana Duchesini (Charo López). En resumidas cuentas, se trata de un muestrario de excelentes actores entregados a una empresa que se resuelve con saldo negativo. El mediometraje no cabe incluirlo entre las mejores producciones de su directora, excesivamente lastrado por los irrisorios “playbacks” de la muy hermosa Charo López y por un tono general que se contagia de la fatuidad de su personaje protagonista. </p> <p class="MsoNormal">Tres años posterior a “Ópera en Marineda” es la emisión de “Adios, señorita Ruth”, adaptación para televisión de la obra de Emlyn Watson, realizada por Francisco Montolio, con Irene Gutiérrez Caba y Pedro Mari Sánchez como protagonistas, con Imma de Santis, Blanca<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCThrlFk0vI/AAAAAAAABl4/arWTq234pAw/s1600-h/el+televisor.JPG"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCThrlFk0vI/AAAAAAAABl4/arWTq234pAw/s320/el+televisor.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198528008698516210" border="0" /></a> Sendino y Miguel Ángel, como actores secundarios, en la que Estanis González incorpora el papel de desagradable y pomposo terrateniente Míster Treverby, cerrilmente enfrentado a la protagonista, la cual pretende llevar la educación para los explotados mineros del lugar (algún condado del País de Gales). Con la pausa que le caracteriza, Estanis González brinda una actuación impecable, dando el tipo de propietario cruel y estúpido a la perfección. Enfrente, doña Irene Gutiérrez Caba opone uno de sus habituales festines de (sobre)actuación, no aptos para paladares delicados, quizá, pero que a los simples aficionados, naturalmente, siempre nos satisface hasta el deleite.<span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal">Mención aparte merece la reiterada relación profesional de Estanis González con Narciso Ibáñez Serrador, quien reclama los servicios del actor con insistencia, a lo largo de los años, demostrando así plena confianza en su eficacia. Cuenta con él para un elevado porcentaje de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTkZ1Fk0wI/AAAAAAAABmA/7xB3t9xyETQ/s1600-h/detective+en+cita.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTkZ1Fk0wI/AAAAAAAABmA/7xB3t9xyETQ/s320/detective+en+cita.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198531002290721538" border="0" /></a> episodios de la serie de “Historias para no dormir”, desde “La sonrisa”, emitido en 1966, basado en un relato de Ray Bradbury, con Emilio Gutiérrez Caba y Tota Alba, hasta “El caso del señor Valdemar”, emitido en 1982, en la “rentrée” de la serie, pasando por algunos de sus títulos más reconocidos y galardonados, como “El trasplante” (1968; premiado en el Festival de Praga de aquel año) y “El televisor” (1974), donde interviene para recapitular, sosegadamente, el macabro y desconcertante final, en el papel del policía que descubre los cuerpos sin vida de los protagonistas, interpretados por dos inmensos Narciso Ibáñez Menta y María Fernanda D’Ocón.</p> <p class="MsoNormal">Precisamente, como muestra del arte<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTlblFk0xI/AAAAAAAABmI/XRKgVWN_CuU/s1600-h/atracadorloscobardes.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SCTlblFk0xI/AAAAAAAABmI/XRKgVWN_CuU/s320/atracadorloscobardes.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198532131867120402" border="0" /></a> interpretativo de nuestro protagonista de hoy, hemos seleccionado un fragmento de “La sonrisa”, un telefilm que quizá vieron Antonio Mercero y José Luis Garci (declarado fan de Ray Bradbury, autor del relato en que se basa) antes de escribir el guión de “La Gioconda está triste” (1977), pues en ambas historias el famoso lienzo de Leonardo tiene un protagonismo decisivo en un futuro pesimista. En “La sonrisa” se muestra un mundo post-apocalíptico en el que el progreso ha sido proscrito, se ha regresado al oscurantismo medieval y se celebran ritos de purificación en los que se destruyen vestigios de pasados logros en los campos artísticos o científicos. En la secuencia elegida, Estanis González tiene el difícil compromiso de soltar un auténtico “ladrillo” en el que Chicho Ibáñez Serrador ha incluido la “teórica” del relato. El bueno de Estanis se arma de paciencia y, sin alterarse lo más mínimo, echando mano de una serenidad ganada en largos años de locución profesional, “larga” el discurso explicando, pausadamente, el argumento del cuento. La delirante proclama habría noqueado a actores más reconocidos, pero él consigue hacerse oír, que no es poco mérito. Le dan la réplica el actor y director Ricardo Palacios y un veinteañero Emilio Gutiérrez Caba. <object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/oQ26SVGKY5k&hl=es"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/oQ26SVGKY5k&hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="355" width="425"></embed></object><br /></p> <div class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"> <hr align="center" size="3" width="100%"> </div> <p style="font-style: italic;" class="MsoNormal">Bibliografía consultada y no citada en el texto (además de la siempre generosa entrada dedicada al actor en la Wikipedia)</p> <p style="font-style: italic;" class="MsoNormal">“En Antena” 75 anys de Ràdio a Espanya”: (Promotora Gral de Revistas SA” para la cadena SER)</p> <p style="font-style: italic;" class="MsoNormal">“La radio en España” Lorenzo Díaz<span style=""> </span>(1992, Alianza Editorial) </p> <p style="font-style: italic;" class="MsoNormal">“Cine negro y policíaco español de los años cincuenta” (Elena Medina, Editorial Laertes, 2000)</p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal"><a name="_PictureBullets"><span style="display: none;font-size:10;" ><!--[if gte vml 1]><v:shapetype id="_x0000_t75" coordsize="21600,21600" spt="75" preferrelative="t" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" filled="f" stroked="f"> <v:stroke joinstyle="miter"> <v:formulas> <v:f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"> <v:f eqn="sum @0 1 0"> <v:f eqn="sum 0 0 @1"> <v:f eqn="prod @2 1 2"> <v:f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"> <v:f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"> <v:f eqn="sum @0 0 1"> <v:f eqn="prod @6 1 2"> <v:f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"> <v:f eqn="sum @8 21600 0"> <v:f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"> <v:f eqn="sum @10 21600 0"> </v:formulas> <v:path extrusionok="f" gradientshapeok="t" connecttype="rect"> <o:lock ext="edit" aspectratio="t"> </v:shapetype><v:shape id="_x0000_i1026" type="#_x0000_t75" style="'width:3in;" bullet="t"><![endif]--><!--[if !vml]--><img src="file:///C:/DOCUME%7E1/JUANCA%7E1/CONFIG%7E1/Temp/msoclip1/02/clip_image001.gif" alt="*" shapes="_x0000_i1026" border="0" height="288" width="288" /><!--[endif]--><!--[if gte vml 1]><v:shape id="_x0000_i1027" type="#_x0000_t75" style="'width:3in;height:3in'" bullet="t"><![endif]--><!--[if !vml]--><img src="file:///C:/DOCUME%7E1/JUANCA%7E1/CONFIG%7E1/Temp/msoclip1/02/clip_image002.gif" alt="*" shapes="_x0000_i1027" border="0" height="288" width="288" /><!--[endif]--><!--[if gte vml 1]><v:shape id="_x0000_i1028" type="#_x0000_t75" style="'width:3in;height:3in'" bullet="t"><![endif]--><!--[if !vml]--><img src="file:///C:/DOCUME%7E1/JUANCA%7E1/CONFIG%7E1/Temp/msoclip1/02/clip_image003.gif" alt="*" shapes="_x0000_i1028" border="0" height="288" width="288" /><!--[endif]--></span></a></p>Los Burgomaestreshttp://www.blogger.com/profile/14589474666631875564noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-20432093.post-90278464484219554562008-05-05T15:25:00.003+02:002008-05-05T15:36:17.856+02:00Galería: Uno que nos hizo reír: Andrés Pajares.Este burgomaestre asume el riesgo de ser acusado de pecar de oportunismo al proponer en este momento dirigir una mirada hacia alguien que está en el centro mismo de la actualidad. Una persona que suscita el interés exacerbado de la opinión pública, cuyas actuaciones recientes (y no -¡ay!- las profesionales, precisamente) despiertan el interés morboso de las masas. Hablamos de Andrés Pajares Martín, actor, humorista, y también eso que se dio en llamar “show-man”. Alguien quien, a lo largo de medio siglo de carrera profesional, hizo reír a mucha gente, valiéndose, para ello, de discutibles pero legítimas artes, lo que siempre debería conllevar el debido reconocimiento. <p class="MsoNormal"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SB8MvUc0RLI/AAAAAAAABio/1e9E0fGLMsQ/s1600-h/pajares.JPG"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SB8MvUc0RLI/AAAAAAAABio/1e9E0fGLMsQ/s320/pajares.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196886502091801778" border="0" /></a>A Andrés lo descubrió Tony Leblanc, en el abigarrado mundo de la revista musical, dándole la oportunidad de destacarse encima de un escenario a finales de los años sesenta, hecho que el primero recordaba, lleno de gratitud, en la entrevista concedida al semanario TelePrograma y recogida en su número 211, del cual mostramos hoy la portada en nuestra galería, la cual ocupaba el cómico con motivo del estreno de un programa semanal, “Pajareando”, que fue emitido en la sobremesa de los domingos. Era el año 1970 y con él iniciaba el hoy acosado (por lo medios y por sí mismo) humorista un periodo de unos diez años largos<span style=""> </span>de esplendor profesional, en el que obtuvo el favor del público tanto televisivo, como discográfico, como cinematográfico. </p> <p class="MsoNormal">Quizá sea el momento menos oportuno, pero este burgomaestre, desde su modestísima tribuna, pide respeto para el profesional que vive hoy días difíciles, si quiera sea por los buenos viejos tiempos, los de la risa de ayer. </p> <span style=";font-family:";font-size:12;" >PD: La revista para la que contó Tony Leblanc con un aún desconocido Andrés Pajares fue “Yo me llevo el gato al agua”, en la que actuaba como primera vedette la cubana Sonia Perla y una tal Lolita Cano quien, en un futuro cercano y de la mano de Matías Colsada, pasaría a llamarse Tania Doris. En sus memorias, “Esta es mi vida” (Ed. Temas de hoy, 1999), Tony Leblanc cuenta a propósito del lanzamiento de Pajares: “Como había intuido y pude comprobar que no me equivoqué, Pajares tuvo un éxito muy importante en esta revista. No quiero decir con ello que yo descubriera el talento de Andrés, sino que le di la oportunidad de demostrarlo.”</span>Los Burgomaestreshttp://www.blogger.com/profile/14589474666631875564noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-20432093.post-80989943858651474892008-04-23T18:53:00.039+02:002008-04-25T17:45:22.592+02:00Gerard Tichy. El villano llegado del Tercer Reich.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9sUkc0QpI/AAAAAAAABeg/qqt8RRtk_HQ/s1600-h/gerard+tichy+en+cuple.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192487996019196562" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9sUkc0QpI/AAAAAAAABeg/qqt8RRtk_HQ/s320/gerard+tichy+en+cuple.jpg" border="0" /></a><br />Decíamos, con motivo de la entrada dedicada al bueno de Juan de Landa, que el cine se nutre de presencias. Y la afirmación viene de lo más a propósito en el caso actual pues nuestro protagonista de hoy no accedió a la profesión de actor procedente de la formación en la interpretación dramática que dan la instrucción o la experiencia, sino que fue abruptamente reclutado para servir, ante las cámaras, su prestancia y su figura. Si el vasco Juan de Landa llegó a Hollywood por un camino indirecto, tras recorrer medio mundo a impulsos de su bien timbrada voz, el itinerario de <a href="http://www.imdb.com/name/nm0862677/">Gerard Tichy</a>, en cambio, fue menos placentero y, desde luego, mucho menos inocente. En consecuencia, el conocimiento somero de la biografía del primero despierta nuestras simpatías mientras que, por el contrario, lo que sabemos del segundo provoca, cuando menos, cierta desazón. <p class="MsoNormal"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9uvEc0QqI/AAAAAAAABeo/82PHXbWt_l8/s1600-h/un+angeltuvolaculpa.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192490650308985506" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9uvEc0QqI/AAAAAAAABeo/82PHXbWt_l8/s320/un+angeltuvolaculpa.jpg" border="0" /></a>Las peculiarísimas circunstancias que concurren en el avatar vital de Gerard Tichy, que relataremos en capítulo aparte, sin duda influyeron decisivamente para forjarle una poderosa y sombría presencia, idónea para encarnar personajes acostumbrados a abrirse paso sin miramientos en la azarosa senda de la vida. No obstante, no fue, como veremos, la cara del mal, la única que este actor nacido en Alemania en 1920 adoptó ante las cámaras como propia. Cuando la ocasión lo requirió, su distinguida figura y sus acusados rasgos fueron capaces de oscilar desde la delincuencia más agreste hasta el romanticismo más delicado. Muy pocos, por citar uno de sus gestos más característicos, fue capaz, en el cine español, de fumar con más elegancia que él.</p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;">“Vidas que parecen cine”<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9u9Uc0QrI/AAAAAAAABew/N7XBu8NYqfs/s1600-h/tichy+nene.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192490895122121394" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9u9Uc0QrI/AAAAAAAABew/N7XBu8NYqfs/s320/tichy+nene.JPG" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal">Con toda justicia, en una sección así titulada, inserta en la revista “Triunfo” (de fecha 24 de noviembre de 1954), encontramos un apunte biográfico ciertamente peliculero pero que, sin embargo, parece responder fielmente a la realidad, pues lo hemos encontrado en su mayor parte confirmado por Carlos Aguilar y Jaume Genover, autores del fundamental “Las estrellas de nuestro cine”. Sumando una y otra fuente, esto es lo que sabemos de la novelesca vida de nuestro protagonista de hoy.</p><p class="MsoNormal">Gerhard Tichy Wondzinski nació en Weissenfels a. Saale, un pueblo del norte de Alemania el 11 de marzo de 1920, en lo que Casas, el cronista de “Triunfo,” llama “el corazón<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9vGEc0QsI/AAAAAAAABe4/4qaTi40lsTw/s1600-h/tichy+nene0001.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192491045445976770" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9vGEc0QsI/AAAAAAAABe4/4qaTi40lsTw/s320/tichy+nene0001.jpg" border="0" /></a> verde de la gran nación”. Hijo de un médico de buena posición, el pequeño Gerard (al que podemos ver, a los cinco años de edad, en una fotografía familiar en una playa alemana, luciendo una melenita digna de Zipi o del Príncipe Valiente) pronto muestra inclinaciones artísticas combinadas con cierto belicismo, lo que se sustanció en el hecho, un tanto premonitorio, de que el primer dinero que ganó a muy corta edad provino del diestro pintado de unos soldados de plomo. Tentado en edad juvenil por la poesía, se interesa por la escuela de Novalis y da también sus primeros pasos en un escenario, con compañeros de estudios, representando una comedia de Lessing. Vive entonces un corto periodo de actividad artística en el que compagina el teatro de aficionados con la escultura, la pintura y una arrebatada pasión por cierta famosa actriz de cine. Es entonces cuando, próximo el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se forma en el “Servicio de Trabajo”, en un campo militar cercano a la residencia de Goering, en el que se destaca por cumplir el encargo de pintar un retrato del Führer, que presidirá el salón de la institución. Súbitamente, Gerard cambia pinceles y arcillas por las armas pues entra en combate desde el mismo inicio de la guerra, con la<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9vV0c0QtI/AAAAAAAABfA/uPdVLEgJSeM/s1600-h/tichy+oficial0002.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192491316028916434" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9vV0c0QtI/AAAAAAAABfA/uPdVLEgJSeM/s320/tichy+oficial0002.JPG" border="0" /></a> invasión de Polonia, en 1939, como soldado de infantería. Interviene asimismo en la conquista de Francia, campaña en la que gana los galones de oficial. Se traslada también al frente ruso y termina su servicio a las armas en Alsacia. Cuando finaliza la terrible contienda, Tichy es teniente de la Wehrmacht y entre las medallas obtenidas por sus méritos en combate se incluye la mítica “Cruz de Hierro”. La paz trajo para el joven oficial (al que podemos ver en un impresionante retrato con su uniforme, ahí al lado) la reclusión en un campo de prisioneros en Burdeos, en el que estuvo confinado un año y medio y del que consiguió evadirse la nochebuena de 1946, para ser capturado poco después y trasladado a otro campo. En el nuevo destino permanece sólo unas horas pues, audazmente, se da a la fuga y, con la ayuda de un mapa de los que disponían los prisioneros para su trabajo forzado de desenterrar minas, emprende una ruta a pie y en tren hasta llegar a Dax. En esta población, hace tiempo ocultándose en un cine, hasta conseguir abordar el rápido de Hendaya. Como la frontera española estaba cerrada, el resuelto teutón estudia las posibilidades existentes de atravesarla y se decide por vadear el Bidasoa por debajo de un puente. La policía de fronteras española lo detiene y pasan tres meses hasta que encuentra alemanes residentes en España que lo avalen. Se instala temporalmente en San Sebastián, ejerciendo diversas actividades hasta que se traslada a Madrid donde comienza por colocarse de camarero en Casa Valentín primero y en el Club Castelló, después. En tal<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9vsEc0QuI/AAAAAAAABfI/1GDsAmnErF0/s1600-h/tichy+retrato.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192491698281005794" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9vsEc0QuI/AAAAAAAABfI/1GDsAmnErF0/s320/tichy+retrato.jpg" border="0" /></a> situación, y por mediación de su compatriota, el operador Hans Sheib, es reclamado para el cine por César Fernández Ardavín, que buscaba a alguien que diera el tipo para el personaje de comandante de submarino alemán, para su film “Neutralidad” (1949). </p><p class="MsoNormal">Si bien su entrada en el medio fílmico fue azarosa, no cabe duda que el joven Gerard Tichy puso todo su interés en el campo que se abría ante él, pues en el año siguiente de su debut, participó en la nada desdeñable cifra de cinco títulos, ritmo de trabajo que no decayó en los años siguientes, sino que, por el contrario, llegó a incrementarse en años como 1956 , 1962 o 1965, en los que intervino en siete películas, algunas de ellas dirigidas por autores tan prestigiosos como David Lean, Julien Duvivier o Robert Rossen, por citar algunos.</p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;">Todos los villanos arquetípicos</p><p class="MsoNormal">A lo largo de su trayectoria, Gérard Tichy va encarnando, uno tras otro, a los distintos tipos de “malos” que imperan en la producción cinematográfica de cada periodo. La dureza de carácter<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9wH0c0QvI/AAAAAAAABfQ/bl9J2aqicmI/s1600-h/quemaelsuelo.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192492175022375666" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9wH0c0QvI/AAAAAAAABfQ/bl9J2aqicmI/s320/quemaelsuelo.JPG" border="0" /></a> que, sin duda, imprimieron en él los rigores de la guerra (además de, probablemente, la pequeña cicatriz que lucía en el ojo izquierdo), le fue muy útil para moldear la imagen que proyectaría en la pantalla. A través de sus personajes puede trazarse un esquema de los más usuales modos de creación del género de película que más habitualmente requirió de sus servicios, al que podríamos denominar, considerado ampliamente, el género de “acción dramático”, con la inclusión en él de los distintos subgéneros que en cada momento eran preponderantes y que determinaban las peculiaridades de los personajes que el actor alemán iba incorporando. Como tendremos ocasión de comprobar, cultivó, prácticamente, todas las variantes del villano arquetípico.</p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;">El belicoso extranjero del folletín político</p><p class="MsoNormal">Volviendo a las comparaciones con Juan de Landa, podríamos decir que éste inició su andadura en el cine por el hecho de parecerse a Wallace Beery, mientras que Gérard Tichy, hizo lo propio por parecerse, precisamente, a lo que realmente era: un oficial del ejército nazi. Así, como ya hemos dicho, debutó en la pantalla representando para la cámara el papel que había vivido durante la Segunda Guerra Mundial en el film “Neutralidad” (1949, Eusebio Fernández Ardavín) interpretando en ella un momento especialmente emotivo cuando<span style="font-size:0;"> </span>su personaje, el comandante de un submarino alemán, debe enfrentrarse con los supervivientes de un barco que había sido torpedeado y hundido por él.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9wv0c0QwI/AAAAAAAABfY/nd69_BarV2U/s1600-h/tichy+pilatos.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192492862217143042" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9wv0c0QwI/AAAAAAAABfY/nd69_BarV2U/s320/tichy+pilatos.jpg" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal">La arrogancia imperial del oficial excombatiente le sirve a la perfección a Gerard Tichy para componer un Poncio Pilatos irreprochable y canónico en “El beso de Judas” (tal como puede comprobarse en el fotograma que acompaña estas líneas), una película que reúne al actor alemán con dos creadores y un compañero de reparto que van a resultar decisivos en el inmediato curso de su carrera y en el asentamiento de su definitiva imagen cinematográfica: el director Rafael Gil, el guionista Vicente Escrivá y el actor Francisco Rabal. La composición tópica y despótica del gobernador romano que se lavó las manos ante la petición de ejecución de Jesucristo por parte del pueblo judío resulta totalmente eficaz y muestra, por añadidura, la sangrante ironía de contener algunas líneas de diálogo claramente<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9xUkc0QyI/AAAAAAAABfk/a1BlKH3A-9Y/s1600-h/gerard+tichy+1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192493493577335586" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9xUkc0QyI/AAAAAAAABfk/a1BlKH3A-9Y/s320/gerard+tichy+1.jpg" border="0" /></a> anti-semíticas. Ganada la confianza de los responsables artísticos de la productora Aspa Films, Gerard Tichy consigue papeles de mayor extensión y de no menor hondura dramática y aún mayor significación política, en el díptico de las películas del triunvirato formado por Rafael Gil en la dirección, Vicente Escrivá en el guión y Francisco Rabal como protagonista, “Murió hace quince años”(Rafael Gil, 1954), y “El canto del gallo”(Rafael Gil, 1955). En la primera se narra el regreso a España de Diego, un niño de los que, durante la Guerra Civil, fue enviado a Rusia (concretamente, saliendo del puerto de Bilbao en 1937 y, casualmente, el único de la larguísima cola que se niega a embarcar), quince años después de su marcha, transformado ya en un<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9xu0c0QzI/AAAAAAAABfs/HEMjEf2wIxI/s1600-h/tichy+rodaje+rafael+gil.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192493944548901682" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9xu0c0QzI/AAAAAAAABfs/HEMjEf2wIxI/s320/tichy+rodaje+rafael+gil.jpg" border="0" /></a> hombre y debidamente adoctrinado por el pérfido partido comunista, encarnado en Gerard Tichy, para desarticular el aparato de la policia franquista que lucha contra la “insidia roja” en su patria natal, aprovechando la circunstancia de que el padre del propio de Diego (papel interpretado por el gran Rafael Rivelles, el Judas de la cinta precedente) es un destacado jefe de la policía. En el emocionante “clímax”, Germán Goeritz, el “instructor” encarnado por Tichy, mata a tiros a Diego (Paco Rabal), quien, ya caído, consigue, a su vez, dispararle mortalmente.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9yKEc0Q0I/AAAAAAAABf0/K0c0z6h429I/s1600-h/paco+rabal+gerard+tichy+en+el+cantodelgallo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192494412700336962" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9yKEc0Q0I/AAAAAAAABf0/K0c0z6h429I/s320/paco+rabal+gerard+tichy+en+el+cantodelgallo.jpg" border="0" /></a> En la película rodada unos meses después, “El canto del gallo” se reproducen prácticamente todos los elementos de la producción previa, con la novedad de la ambientación en la convulsa Hungría, que se aproximaba a los nefastos sucesos de 1956, y de que el protagonista, nuevamente Paco Rabal, es un cura. Gerard Tichy, otra vez despiadado comunista, tiene, como en el film anterior, una relación estrecha y algo ambigua con el personaje principal, al que también termina disparando al final del metraje, aunque en esta ocasión, él mismo muere por efecto de las balas de la metralleta que maneja Luis Induni (en una de sus primeras intervenciones en el cine español) y tiene tiempo para, en brazos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9ywEc0Q2I/AAAAAAAABgA/Njp-vstdoPQ/s1600-h/loquenuncamuere.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192495065535365986" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9ywEc0Q2I/AAAAAAAABgA/Njp-vstdoPQ/s320/loquenuncamuere.JPG" border="0" /></a> del sacerdote Rabal, arrepentirse de su ateísmo. Se trata de dos películas cargadísimas ideológicamente con las tintas más negras, que entran de lleno en el dogmatismo, pero que contienen innegables valores cinematográficos, tanto técnicos como artísticos. Entre los primeros, destaca la excelente dirección de Rafael Gil y la fotografía, insuperable, de Alfredo Fraile. Entre los segundos, la presencia en el primer título de un gigante de la escena teatral, Ricardo Calvo, en un emotivo papel episódico compartiendo plano con el joven Paco Rabal, y de la extraordinaria pareja cómica que forman los suculentos Julia Lajos y Antonio Riquelme, en el segundo título, que supone un contrapunto deliciosamente humorístico. En una línea dogmática y folletinesca similar, se encuentra “Lo que nunca muere” (1955, Julio Salvador), una producción de su protagonista, Conrado San Martín, que lleva al cine el serial radiofónico del rey del género, Guillermo Sautier Casaseca, secundado, esta vez, por Luisa Alberca.</p><p class="MsoNormal">Son estos años en los que a Gerard Tichy se le está creando un arquetipo de villano maligno que cumple una función doctrinaria. Si en la España de Franco, el comunismo es el demonio, éste asume, irónicamente, el aspecto de un teniente condecorado del ejército de Hitler, Gerard Tichy. </p><p class="MsoNormal"> <o:p></o:p></p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9zEEc0Q3I/AAAAAAAABgI/6tYPXKy3JAM/s1600-h/cuatro+en+la+frontera.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192495409132749682" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9zEEc0Q3I/AAAAAAAABgI/6tYPXKy3JAM/s320/cuatro+en+la+frontera.jpg" border="0" /></a>El superviviente</p><p class="MsoNormal">Como representante del instinto de supervivencia, Gerárd Tichy encarnó<span style="font-size:0;"> </span>a la perfección al villano más apegado a la realidad social, un tipo de escasos medios económicos que tiene que “buscarse la vida” con las armas en la mano, si es preciso. Un tipo que se ve abocado a delinquir como medio de subsistencia y a defenderse, por los medios que sea, del acoso de los guardianes de la ley, en películas tales como las dos dirigidas por Antonio Santillán (director muy estimable al que no se le ha prestado la atención que sin duda merece), “Cuatro en la frontera” (1957) y<span style="font-size:0;"> </span>“Senda torcida” (1963). De la primera ya nos ocupamos algo en una entrada anterior (la dedicada a<a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/03/juan-de-landa-el-cantante-que-se-pareca.html"> Juan de Landa</a>), y en la segunda, encontramos a Tichy valiéndose de pequeños hurtos para ir trampeando hasta que decide dar “golpes” más consistentes para lo que se procura la complicidad de un juvenil y descarriado Víctor Valverde, con el que se alía primero y se enfrenta después al resultar éste<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9zmkc0Q4I/AAAAAAAABgQ/54dDb8NUWo4/s1600-h/senda+torcida+frontera.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192496001838236546" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9zmkc0Q4I/AAAAAAAABgQ/54dDb8NUWo4/s320/senda+torcida+frontera.jpg" border="0" /></a> demasiado escrupuloso para seguirle el paso al implacable alemán. Se trata de películas (la primera, ya desde el título) de espíritu fronterizo, en las que el intérprete teutón desarrolla una personalidad fuerte, de carácter expeditivo, sumamente atractiva, cuya cualidad negativa sólo se rebela cuando se siente acosado, por lo que el espectador puede llegar a empatizar con sus problemas, porque se le percibe humano. Sus afanosos y desesperados esfuerzos en “Senda torcida”, tratando de ganar la libertad, cruzando la frontera en dirección a Francia, representan el irónico reverso de su experiencia vital cuando, quince años antes, vadeaba el Bidasoa en dirección a España. </p><p class="MsoNormal"><span style="font-weight: bold;">Supervillano fantástico</span><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA90QEc0Q5I/AAAAAAAABgY/L-9Bl7RU97Y/s1600-h/vivacarrancho3.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192496714802807698" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA90QEc0Q5I/AAAAAAAABgY/L-9Bl7RU97Y/s320/vivacarrancho3.jpg" border="0" /></a> </p><p class="MsoNormal">Los años sesenta provocan en el cine español cierto aperturismo comercial que promueve las coproducciones con países europeos (Italia y Francia, fundamentalmente) y, al mismo tiempo, un cambio en las temáticas preferidas por la industria de la ficción de evasión. Porque, maticemos, con la holgura económica, el público busca “evadirse”, que es tanto como decir “distraerse”. Antes de eso, en el cine español lo que había era puro “escapismo”, que implica (o a este burgo se lo parece) un matiz diferente, de verdadera necesidad de emprender una fuga desesperada de la realidad. De ahí las imposibles comedias de “teléfonos blancos” (algunas tan simpáticas como “Ella, él y sus millones”, de 1944, dirigida por Juan de Orduña) que el cine de la primera posguerra importó de la Italia mussoliniana, o las impresionantes súper-epopeyas patrióticas que no dejaron de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA90sEc0Q6I/AAAAAAAABgg/Ko2i4Bq8rxE/s1600-h/superargo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192497195839144866" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA90sEc0Q6I/AAAAAAAABgg/Ko2i4Bq8rxE/s320/superargo.jpg" border="0" /></a> reinventar la historia de España sublimando lo imperial y lo heroico hasta alcanzar lo ridículo. Pues bien, alcanzada cierta paz de espíritu (directamente obtenida por mediación de la paz del estómago), y superada una fase de un cine que podríamos describir como, de una parte, más próximo a la denuncia social, inaugurado, oficialmente y en su vertiente “seria”, con el film “Surcos” (1951, José Antonio Nieves Conde) y a la crónica de sucesos (a partir de la pionera “Apartado de correos 1001”, Julio Salvador), y, de otra parte, comedias que reflejaban asimismo la realidad, de contenido si no crítico, al menos sí satírico (las mejores obras de Berlanga y Fernán-Gómez, por citar los autores más reconocidos), llega el<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA91Qkc0Q7I/AAAAAAAABgo/hoakbb_i4U4/s1600-h/operacion+silencio2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192497822904370098" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA91Qkc0Q7I/AAAAAAAABgo/hoakbb_i4U4/s320/operacion+silencio2.jpg" border="0" /></a> momento en que el cine español, como la sociedad española, se aproxime (como buenamente pueda) a la oferta cinematográfica internacional, lo que implica la producción, en los años sesenta, de películas de consumo masivo, para un público poco exigente, llenas de colores chillones en las que los personajes adquirieran el delgado grosor de las páginas de un tebeo. Si los cincuenta hicieron a cine y sociedad conscientes de sí mismos, los sesenta permitieron a sus constructores obrar en consecuencia, es decir, intelectualizarse un poco, frivolizarse un poco y, sobre todo, venderse mucho.</p><p class="MsoNormal">Así, las cosas, la galería de villanos de Gerard Tichy para los años sesenta y primeros setenta resulta mucho más variopinta, vistosa y ligera que los politizados y doctrinarios malvados<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA91sUc0Q8I/AAAAAAAABgw/gHjxUp4roKU/s1600-h/siete+espartanos.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192498299645739970" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA91sUc0Q8I/AAAAAAAABgw/gHjxUp4roKU/s320/siete+espartanos.jpg" border="0" /></a> precedentes. Haciendo un repaso somero de abigarrada filmografía del actor en la llamada “Década Prodigosa”, encontramos muestras de los siguientes sub-géneros, todos ellos encuadrables en el género, más ampliamente considerado, de aventuras: </p><p class="MsoNormal">-<span style="font-weight: bold;">“Péplum”</span>: “Los siete espartanos” (1963, Pedro Lazaga), una incursión del aún prometedor Pedro Lazaga, un profesional todo-terreno que demostró su valía en todos los géneros antes de especializarse en las comedias oportunistas que, a fin de cuentas, habían de darle el éxito comercial. Junto a este párrafo puede verse a Gerard Tichy caracterizada como Hiarba, el malvado capaz de asesinar fríamente a su compinche, el anciano padre de la hermosa joven con la que comparte el plano, Loredana Nusciak (quien por cierto, era también su compañera de reparto en película que citamos a continuación).<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA92M0c0Q9I/AAAAAAAABg4/lwIkRm1Db5M/s1600-h/lucindasuperargo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192498857991488466" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA92M0c0Q9I/AAAAAAAABg4/lwIkRm1Db5M/s320/lucindasuperargo.jpg" border="0" /></a> </p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal">-<span style="font-weight: bold;">Superhéroes y "Bondismo</span>": “Superargo, el hombre enmascarado” (1967, Nick Nostro), película que tuvo el discutible honor de aparecer ya en este weblog con motivo de la entrada dedicada a Plim, el Magno;<span style="font-size:0;"> </span>“Estambul 65” (1965, Antonio Isasi-Isasmendi ), muy efectiva versión del mito Bond a cargo del especialista español por excelencia en el género de cine de acción, un cineasta hábil como pocos en el arte de rodar en cualquier sitio y hacerlo pasar por otro de manera convincente y, por extensión, hacer<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA928Uc0Q-I/AAAAAAAABhA/yw8fArZwHHs/s1600-h/operacion+silencio.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192499674035274722" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA928Uc0Q-I/AAAAAAAABhA/yw8fArZwHHs/s320/operacion+silencio.jpg" border="0" /></a> pasar un presupuesto mediano o pequeño<span style="font-size:0;"> </span>por una super-producción. En este título en particular, Tichy encarna a un contrincante ocasional del protagonista, Horst Buchholz, al mejor estilo de los sicarios amenazantes de la serie Bond, en su variante de “armados ortopédicos”, protagonizando una espectacular lucha en una de las míticas torres de Estambul. “Operación silencio” (1966, Silvio Siano, Maurice Cloche) es otra “bondianada” en la que Tichy asume un papel menos maligno, el de doctor. La película presenta un aspecto razonablemente cuidado y<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA93g0c0Q_I/AAAAAAAABhI/QMJ4FrLq_6U/s1600-h/en+estambul65.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192500301100499954" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA93g0c0Q_I/AAAAAAAABhI/QMJ4FrLq_6U/s320/en+estambul65.jpg" border="0" /></a> cuenta con la grata sorpresa de una de las contadas intervenciones del luchador Hércules Cortés en el cine (personaje del que algo se dijo en este weblog, en una <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2006/04/la-lucha.html">entrada anterior</a>), además de con la belleza de una Gemma Cuervo en su mejor momento, y de un José Suarez que recuerda mucho al William Holden de la época.“Gran golpe al servicio de su majestad británica” (1967, )“El solitario pasa al ataque” (1968, Ralph Habib), “El magnífico Tony Carrera” (1969, José Antonio de la Loma), son otros títulos hijos de la coyuntura bondiana del momento.</p><p class="MsoNormal">-<span style="font-weight: bold;">Spaghetti western</span>, como los cuatro coproducidos con Italia y rodados bajo el sello de los hermanos Balcázar, es decir, prácticamente “en serie”, con protagonistas forzudos,<span style="font-size:0;"> </span>típicos del “peplum”, como el Richard Harrison de “Sangre sobre Texas” (1966, Alberto De Grandino), o el Robert Woods de“Cuatro dólares<span style="font-size:0;"> </span>de venganza” (1966, Jaime Jesús Balcázar),; o junto a estrellas norteamericanas entradas en años como el Audie Murphy de “Texas Kid”(1966,Lesley<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA94IUc0RAI/AAAAAAAABhQ/rG2h--SQe_Q/s1600-h/vivacarrancho2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192500979705332738" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA94IUc0RAI/AAAAAAAABhQ/rG2h--SQe_Q/s320/vivacarrancho2.jpg" border="0" /></a> Selander), al lado del enorme Broderick Crawford, y, casi siempre con el sempiterno mexicano, el aragonés Fernando Sancho, como en “Viva Carrancho” (1965, Jaime Jesús Balcázar).</p><p class="MsoNormal">-Del subgénero el <span style="font-weight: bold;">“Golpe perfecto”</span>, Gerard Tichy rueda “Las Vegas, 500 millones” (1968), a las órdenes de, nuevamente, Antonio Isasi-Isasmendi, cineasta habilísimo y astuto, que vuelve a contar con los servicios del actor germano para “Un verano para matar” (1972).</p><p class="MsoNormal">-La experiencia en el campo de batalla debió resultarle útil (aunque quizá sólo para desesperarse, ante las presumibles inexactitudes) a Gerard Tichy al incorporarse al rodaje de films de lo que podríamos llamar <span style="font-weight: bold;">“Hazañas bélicas”</span>, tales como “Hora cero. Operación Rommel” (1969, León Klimovsky).</p><p class="MsoNormal">-Las <span style="font-weight: bold;">películas de terror</span> alcanzaron cierto predicamento en nuestro país en los años finales de la década de los sesenta y en la primera mitad de los setenta. Cineastas como Jesús Franco, Carlos Aured o Jacinto Molina cimentaron cierta fama internacional cultivándolo. Gérard Tichy no fue ajeno al fenómeno e intervino en diversos títulos, tales como el pionero “La cara del terror”(1962, Isidoro Martínez Ferry), una de tantas imitaciones de “Los ojos sin rostro”<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA95j0c0RBI/AAAAAAAABhY/nwtEac81LhA/s1600-h/en+la+corrupcion+de+chris+miller.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192502551663363090" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA95j0c0RBI/AAAAAAAABhY/nwtEac81LhA/s320/en+la+corrupcion+de+chris+miller.jpg" border="0" /></a> (1959), de Georges Franjou, o “La orgía de los muertos” (1973), coproducción con Italia que dirigió José Luis Merino, quien ya había tenido a sus órdenes a Tichy en “Aquellos tiempos del cuplé”, film que comentaremos después.</p><p class="MsoNormal">-En el género del <span style="font-weight: bold;">"Giallo"</span> (o terror de crímenes “a la italiana”), Tichy tiene la desgracia de intervenir en dos películas muy menores (incluso deficientes) de dos autores, por lo general, mayores (e incluso, geniales): “Un hacha para la luna de miel”(1970, Mario Bava), y “La corrupción de Chris Miller”(1973, Juan Antonio Bardem).</p><p class="MsoNormal"> <o:p></o:p></p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;">Superproducciones Internacionales para todos los públicos</p><p class="MsoNormal">El fenómeno de las producciones de Samuel Bronston en suelo español supuso una especie de trasplante del glamour hollywoodiense a la meseta castellana. Gerard Tichy, como muchos otros profesionales que se desenvolvían en el<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA96bEc0RCI/AAAAAAAABhg/bSOi5kc6SJE/s1600-h/superargo2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192503500851135522" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA96bEc0RCI/AAAAAAAABhg/bSOi5kc6SJE/s320/superargo2.jpg" border="0" /></a> terreno del celuloide hispano, con el añadid de su internacionalidad inherente, tenía una ventaja adicional para integrarse fácilmente en coproducciones y en equipos de rodaje internacionales. Bajo contrato con la productora de Bronston, rodó a las órdenes del mítico Anthony Mann, interpretando un pequeño papel en “El Cid” (1960) y el no menos grande Nicholas Ray le dirigió haciendo el papel de José en “Rey de reyes” (1961), lo que no dejaba de ser una importante transformación para alguien que había representado a Pilatos siete años antes. </p><p class="MsoNormal">Las facilidades dadas para el rodaje de películas en España durante los años sesenta también atrajeron a Carlo Ponti y su superproducción, dirigida por David Lean, archipopular y profusamente premiada, “Doctor Zhivago” (1965), que también contó con la participación de Gerard Tichy, que conseguía, una vez más, figurar en un reparto multi-estelar, junto a figuras universalmente reconocidas.</p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;">Apoyando a celebridades<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA97DEc0RDI/AAAAAAAABho/RcbTEvjLrFw/s1600-h/asesbuscan.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192504188045902898" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA97DEc0RDI/AAAAAAAABho/RcbTEvjLrFw/s320/asesbuscan.JPG" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal">Como todos los actores característicos, o “de reparto”, Gérard Tichy intervino en proyectos cinematográficos montados al servicio del posible reclamo comercial que una figura ajena al cine representara para el público. Así, tuvo un papel destacado en un título que rendía culto a una de las máximas figuras futbolísticas de la década de los cincuenta, el sensacional Kubala. El astro del balompié era el protagonista de “Los ases buscan la paz” (Arturo Ruiz-Castillo, 1954), relato de la accidentada biografía de Ladislao Kubala, genuino representante de la mejor versión del "Barça" desde su fundación, y de su huida de su país, Hungría, en curiosa coincidencia con la posterior “El canto del gallo”, antes comentada.<span style="font-size:0;"> </span></p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal">Uno de los más evidentes ejemplos de oportunismo lo supone una de las cinco películas que Gérard Tichy rodó en 1968. Ese año, recién obtenido el primer premio en el televisivo Festival de Eurovisión, Massiel se puso ante las cámaras en la coproducción hispano-alemana “Cantando a la vida”, bajo las órdenes de Angelino Fons y el actor germánico fue uno de los encargados de dar solidez al reparto. Estrenada en 1969, la película no obtuvo un éxito parangonable al obtenido por la cantante en el concurso<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA98TEc0REI/AAAAAAAABhw/1xbdHwyeka8/s1600-h/ozores.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192505562435437634" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA98TEc0REI/AAAAAAAABhw/1xbdHwyeka8/s320/ozores.jpg" border="0" /></a> músico-televisivo. Un año después, Gérard Tichy interviene en “Cuadrilátero”, tal como recogimos en la entrada dedicada a <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2008/02/rosanna-yanni-la-qumica-de-un-fsico.html">Rosanna Yanni</a>, su compañera de cartel. Este drama boxístico, dirigido por el muy discutido Eloy de la Iglesia, a pesar de no estar protagonizado por el campeón de los pesos pluma, José Legrá, sí que contaba con su presencia como uno de sus mayores atractivos comerciales.</p><p class="MsoNormal"> <o:p></o:p></p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;">Excepciones al arquetipo</p><p class="MsoNormal">Es evidente que Gerard Tichy no pudo intervenir en cerca de cien películas, a lo largo de su carrera, sin hacer más papeles que el de villano. Con la inestimable ayuda prestada por las voces de sus dobladores (que representan un<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Jukc0RFI/AAAAAAAABh4/Gdx7yfKGRDA/s1600-h/gerard+tichy+en+crimen+imposible.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192520328533001298" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Jukc0RFI/AAAAAAAABh4/Gdx7yfKGRDA/s320/gerard+tichy+en+crimen+imposible.jpg" border="0" /></a> elevado porcentaje de la alta categoría del resultado final de su trabajo en pantalla), los excelsos José Guardiola, Arsenio Corsellas o Félix Acaso, entre <a href="http://www.eldoblaje.com/">muchos otros</a>, el actor alemán ofreció interpretaciones impecables y ajustadas en roles diversos. Así, fue un suicida elegantemente arrepentido en “Un ángel tuvo la culpa” (1963, Luis Marquina), al lado del celestial José Luis Ozores, el cual cambiaba la vida de una serie de personas desconocidas cuando, beodo perdido, repartía dinero entre ellas. En la interesante película de misterio psicológico-criminal, “¿Crimen imposible?” (1954, César Fernández Ardavin), un verdadero ejercicio de estilo, Tichy encarna al escritor Eugenio Certal, víctima de un enrevesado asesinato.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Kb0c0RGI/AAAAAAAABiA/Y2LrkU-hdOw/s1600-h/lilian+de+celis+gerard+tichy+final.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192521105922081890" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Kb0c0RGI/AAAAAAAABiA/Y2LrkU-hdOw/s320/lilian+de+celis+gerard+tichy+final.jpg" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal">Pero quizá el caso de papel más apartado de la imagen habitual de Gerard Tichy es su composición del romántico músico que ama en silencio a Lilian de Celis en “Aquellos tiempos del cuplé” (1958, Mateo Cano y José Luis Merino), permaneciendo a su lado mientras se disputan sus favores el ricachón Rafael Luis Calvo, el apuesto soldado Manuel Monroy y Ángel Jordán. Lo más sorprendente es que el tímido Tichy se alza, finalmente, con el amor de la estrella del cuplé. Se trata de una película inscrita en una moda pasajera en el cine español, que resulta hoy algo insólita, no sólo por rebosar de cuplés, sino por estar más que decorosamente ambientada en una época, principios del siglo veinte, escasamente visitada por las cámaras del cine español. Cuenta, además, con unos títulos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Lo0c0RII/AAAAAAAABiQ/VguWRWrR3Tk/s1600-h/rotulo+gerard+tichy.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192522428772009090" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Lo0c0RII/AAAAAAAABiQ/VguWRWrR3Tk/s320/rotulo+gerard+tichy.jpg" border="0" /></a> de crédito más bonitos de lo común, debidos, probablemente, a los buenos oficios de los <a href="http://ladyfilstrup.blogspot.com/2006/02/serie-50-aos-de-tve-vamos-la-cama.html">Estudios Moro</a>, de los que hablamos algo en este weblog, en una entrada anterior. Anotemos aquí, a propósito del tema de la película, que debía haber en la España de aquel año 1958 un renovado interés por el cuplé, que queda ejemplificado por un puñado de films y, en otro terreno, por el especial del Tio Vivo número 50, publicado sólo tres meses después del estreno de esta película que comentamos hoy y cuando todavía se mantenía vivo el morrocotudo éxito de Sara Montiel en “El último Cuplé” (Juan de Orduña, 1957), verdadero fenómeno desencadenante de la moda. </p><p class="MsoNormal"> </p><p class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-NtUc0RKI/AAAAAAAABig/2VspIwsxY-I/s1600-h/tiovivocuple.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192524705104676002" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-NtUc0RKI/AAAAAAAABig/2VspIwsxY-I/s320/tiovivocuple.JPG" border="0" /></a>Los años de la decadencia del cine comercial español</p><p class="MsoNormal">Cualquier posibilidad de la existencia de una industria del cine español quedó enterrada en algún momento de la década de los setenta. Observando la filmografía de Gerard Tichy se constata fácilmente que su ritmo de trabajo decrece bruscamente a partir de 1973 (quizá para dedicarse a los negocios), interviniendo esporádicamente en contados filmes, siendo éstos, además, de categoría ínfima, en lo artístico. Sus últimas diez películas son subproductos, meras explotaciones de géneros en franca decadencia, como la exótica coproducción hispano-japonesa “La bestia y la espada mágica”(1983), una de las últimos delirios licantrópicos del inefable Paul Naschy, que se beneficiaba, de un lado, de las presencias de Tichy y José Vivó en un diálogo-prólogo, por otra parte verboso e innecesario, y de otro, de un holgado presupuesto en yens. Del año anterior, el que en España fue el año del Mundial, son “Los diablos del mar” y “Mil gritos tiene la noche”, de Juan Piquer, que ya había contado con Tichy en 1981 para su refrito verniano “Misterio en la isla de los monstruos”, tríptico posibilista de un<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9qlUc0QoI/AAAAAAAABeY/dRM-HTTgcRw/s1600-h/labestia+y+la+espada.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192486084758749826" style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA9qlUc0QoI/AAAAAAAABeY/dRM-HTTgcRw/s320/labestia+y+la+espada.jpg" border="0" /></a> cineasta con mejores intenciones que resultados, siempre más amparados en la desfachatez que en la pericia.<span style="font-size:0;"> </span>Pero peores todavía son las comedias “La hoz y el Martínez”(1984, Álvaro Sáenz de Heredia) y “¡Qué tía la CIA!”(1985, Mariano Ozores), aunque contaran con el respaldo habitual que en la taquilla encontraban en aquel entonces sus respectivos protagonistas, Andrés Pajares y Fernando Esteso. En ambas cintas, el actor alemán se presta a poner su siniestro arquetipo de espía soviético al servicio de la supuesta comicidad (corroborada por el público) de los artistas cabeceras de cartel, de manera similar a cómo Bela Lugosi puso su icono del inmortal conde Drácula a los pies de Abbot y Costello en los lejanos años cuarenta.<span style="font-size:0;"> </span>Sólo con su película de despedida, en la que interviene tras seis años de ausencia de las pantallas, “Yo me<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Mk0c0RJI/AAAAAAAABiY/S_ay3YeMmSQ/s1600-h/gerard+tichy+2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192523459564160146" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/SA-Mk0c0RJI/AAAAAAAABiY/S_ay3YeMmSQ/s320/gerard+tichy+2.jpg" border="0" /></a> bajo en la próxima, ¿y usted?” estrenada el año de su fallecimiento (que se produjo, concretamente, el 11 de abril de 1992, en Münster, Alemania), Gerard Tichy añade un título digno de su larga y fructífera trayectoria profesional, la adaptación que de la obra de Adolfo Marsillach (quien asimismo se hizo cargo del guión) realizó, para el cine, José Sacristán.<span style="font-size:0;"> </span>Cuarenta y tres años después de haber debutado en la cinematografía de su país de adopción, tras haber participado en un centenar de films, al adolescente pintor y poeta, al oficial condecorado, al fugitivo audaz, y, finalmente, actor, le alcanzó el momento de la caída final del telón. </p>Los Burgomaestreshttp://www.blogger.com/profile/14589474666631875564noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-20432093.post-63714176894352041542008-04-11T14:02:00.034+02:002008-04-11T22:01:00.901+02:00Mayra Rey: Fresco destello juvenil<p class="MsoNormal">Si en la anterior entrada tratábamos de ofrecer una visión general sobre la vida y la obra de un actor de carrera procelosa y caudalosa, como fue Félix Fernández (1899 – 1966), un cómico que creció y envejeció en la escena, en esta ocasión, en cambio, nos ocuparemos de la breve trayectoria profesional de una artista que, por comparación, podríamos decir que asomó apenas<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-gdaEOjdI/AAAAAAAABa4/AL9St0HxRjc/s1600-h/mayra+rey+color.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188041722827804114" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-gdaEOjdI/AAAAAAAABa4/AL9St0HxRjc/s320/mayra+rey+color.jpg" border="0" /></a> al mundo de la farándula. Tan sólo en<span style="font-size:+0;"> </span>media docena de ocasiones, la jovencísima María del Pilar Alonso Rey ( <a href="http://www.imdb.com/name/nm0721127/">Mayra Rey</a>, por nombre artístico), tras estudiar arte dramático en el Conservatorio de Madrid (en aquellos años, se estudiaba más la música que la letra de la interpretación, como dice Marsillach en sus memorias), se puso ante las cámaras, y ello durante un lapso de tiempo muy corto, de apenas cuatro años. Y no obstante, a pesar de haber tenido tan escasa participación en la historia del cine español, Mayra Rey tuvo ocasión de compartir cartel con grandes actores y actrices, como Tony Leblanc (en dos oportunidades), Antonio Garisa, José Luis López Vázquez, José Bódalo, Goyo Lebrero, José María Caffarell, Concha Velasco, Julián Mateos, Mercedes Alonso, o Elisa Montés (por citar algunos). Y, más importante que eso, de regalar al espectador con su fresca y natural belleza y con alguna que otra interpretación de altura y mérito.<span style="font-size:+0;"> </span></p><p class="MsoNormal"><?xml:namespace prefix = o /><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold">Díptico: “Las estrellas” y “Los elegidos”</p><p class="MsoNormal">Dejando a un lado la (para este burgomaestre) ignota “Cuatro bodas y pico” (Feliciano Catalán, rodada en 1964 y estrenada, sospechosamente, en 1967), en la que también tenía un papel destacado, la efímera carrera de Mayra Rey se fundamenta en dos títulos que, desde ópticas prácticamente opuestas, tratan el mismo tema: la ambición de las clases humildes por salir de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-grqEOjeI/AAAAAAAABbA/YV21i6Fteys/s1600-h/mayra+en+amorbajocero.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188041967640940002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-grqEOjeI/AAAAAAAABbA/YV21i6Fteys/s320/mayra+en+amorbajocero.jpg" border="0" /></a> su miseria por la vía del éxito obtenido en el campo artístico. Un impulso que, en ambos films, lo ejercen especialmente los padres sobre sus retoños. Así sucede en “Las estrellas” (1962, Miguel Lluch) y en “Los elegidos” (1964, Tulio Demicheli). Al margen de estas películas, la carrera de Mayra Rey se compone de participaciones en, por orden cronológico, la liviana comedia de intención escapista “Amor bajo cero” (1960, Ricardo Blasco, que la reunía por primera vez con Tony Leblanc y Goyo Lebrero, ), si bien que en esta ocasión tenía un papel meramente accesorio, y en la muy semejante (por tono y género)“Vuelve San Valentín”(1962, Fernando Palacios), en la que vuelve a coincidir con el galán otoñal Jorge Rigaud. También anecdótica es su colaboración en la película de sketches italo-española “Los motorizados” (1963, Camilo Mastrocinque) y en otra coproducción del mismo año, esta vez hispano-francesa, “La tela de araña” (José Luis Monter), con el duro Eddie Constantine y las guapas Elisa Montés, Silvia Solar y María Silva. </p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold">Una estrella en “Las estrellas”<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-hPqEOjgI/AAAAAAAABbQ/YxaH8cUZWS4/s1600-h/las+estrellas.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188042586116230658" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-hPqEOjgI/AAAAAAAABbQ/YxaH8cUZWS4/s320/las+estrellas.JPG" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal">Si el bautismo de fuego ante las cámaras de María Pilar Alonso, madrileña nacida en 1944, fue nada menos que en la colosal superproducción hollywoodiense “Spartacus” (1960, Stanley Kubrick-Anthony Mann), en un papel de dimensión ínfima (según puede leerse en la omnisapiente IMDB), Mayra Rey obtiene su primer papel de importancia en “Las estrellas”, una realización muchísimo más modesta. Se trata de una adaptación de la obra de Carlos Arniches con guión de José Luis Colina, un experimentado profesional colaborador habitual del director Luis Lucia, producida por Ignacio F. Iquino y rodada en sus “propios estudios”. Concebida como un vehículo la comicidad castiza de Tony Leblanc (quien, por cierto, no dedica en sus memorias ni una línea a la película, inscrita en un periodo vital de hiper-actividad que incluía cine, teatro y televisión, como actor y como director), espléndidamente secundado por otros actores cómicos, tales como el zaragozano Antonio Garisa y el valenciano Alady. En ella, Mayra Rey compone, precisamente, el papel de debutante (casi lo que era ella misma) pues encarna a Antoñita, la atolondrada e inconsciente<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-hfqEOjhI/AAAAAAAABbY/ay4mC2Na1Ew/s1600-h/mayra+rey+en+estrellas.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188042860994137618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-hfqEOjhI/AAAAAAAABbY/ay4mC2Na1Ew/s320/mayra+rey+en+estrellas.jpg" border="0" /></a> hija de Lorenzo (Tony Leblanc), un hombre obsesionado con hacer fortuna a través del éxito de sus vástagos en sendos campos artísticos. En este propósito, Lorenzo es aleccionado por su amigo Pepe, que ya tiene experiencia en obtener dinero del éxito de su propia hija, quien, situada en París, le envía regularmente giros en metálico (Antonio Garisa, un vendedor de helados que, por su entusiasmo, corpulencia y vestimenta, recuerda al personaje análogo que hallaremos en “Bésame, tonto” (Billy Wilder,1964), el empleado de gasolinera encarnado por Cliff Osmond). Juntos, Lorenzo y Pepe, hasta entonan un lema: “A la opulencia por la paternidad”. Así, el<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-ikqEOjjI/AAAAAAAABbo/g-wogiDgI9o/s1600-h/garisa+y+tony.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188044046405111346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-ikqEOjjI/AAAAAAAABbo/g-wogiDgI9o/s320/garisa+y+tony.jpg" border="0" /></a> personaje de Tony Leblanc se obstina en lanzar a Antoñita en el terreno de la canción y al hijo varón, Manolo (Carlos Romero Marchent, que alcanzaría cierta popularidad haciendo el Sangonereta de la adaptación televisiva de “Cañas y Barro”), en el del torero. En tal afán, el padre pone en serio riesgo el negocio familiar, la barbería (en la que está empleado, desde chaval, un joven Julián Mateos), por lo que cuenta con la oposición frontal de su esposa, Lucía (María del Sol Arce). Oposición que lleva a la separación del matrimonio cuando Lorenzo traspasa el negocio para poder promocionar a sus filiales “estrellas”. No obstante, la solidaria intervención del<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-1E6EOjzI/AAAAAAAABdo/T8w-qJHfa_E/s1600-h/maria+del+sol+y+tony.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188064391665192754" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-1E6EOjzI/AAAAAAAABdo/T8w-qJHfa_E/s320/maria+del+sol+y+tony.jpg" border="0" /></a> vecindario impide el desalojo de la mujer de su local. Mientras, Antoñita, que no había tenido problemas para actuar ante un público cercano y amistoso, improvisando un número imposible (“Retírate, Pepito, retírate por Dios, que grito”) ante el grupo de taxistas que capitanea Alady, completa, en cambio, una desastrosa actuación en el teatro del empresario interpretado por José María Caffarell (el cual, ni que decir tiene, borda sin aparente esfuerzo su breve papel), en una secuencia que cuenta con la adición de un regidor consumido por los nervios, un espléndido y físico Goyo Lebrero. El pateo consecuente se culmina con una pelea entre Julián Mateos y el espectador más irrespetuoso, al salir el primero<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-iwqEOjkI/AAAAAAAABbw/ky1r12DD9Zw/s1600-h/garisa+andres+marchent.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188044252563541570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-iwqEOjkI/AAAAAAAABbw/ky1r12DD9Zw/s320/garisa+andres+marchent.jpg" border="0" /></a> en defensa del honor herido de la muchacha, con lo que se cumple la máxima de Iquino que prácticamente obligaba a sus directores a incluir una pelea en todas las películas que producía porque, según sus palabras, “A la gente le gusta ver gente dándose golpes”.</p><p class="MsoNormal">A la salida del teatro, sumidos en el bochorno, padre e hija deben encontrarse todavía con una nueva decepción, Manolito ha tenido también un arranque calamitoso en su andadura taurina. Acompañado por el apoderado que le ha representado a cambio de cinco mil pesetas, apodado “El Ciruqui”, al que interpreta Ángel de Andrés (por cierto, con latiguillos que recuerdan mucho al Manolo Morán de “Bienvenido Mr. Marshall”: “¡Anda, díselo tú, Pepe!”), el chaval, que ha sufrido un revolcón, y que era un teórico de la tauromaquia, que aspiraba a ser el<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-jAKEOjlI/AAAAAAAABb4/KXdWZG4Rfxc/s1600-h/goyomayraalady.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188044518851513938" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-jAKEOjlI/AAAAAAAABb4/KXdWZG4Rfxc/s320/goyomayraalady.jpg" border="0" /></a> nuevo Lagartijo, asume que nunca será capaz de pasar a la práctica sus conocimientos en la materia. Para mayor abundamiento en la fragilidad de los cimientos en que se basaban sus ilusiones, su amigo Pepe le cuenta, compungido, que ha descubierto la auténtica procedencia del dinero que su mujer y su hija le mandaban desde París, que poco tenía que ver con las honestas labores artísticas. En unos planos angustiosos (crudo dramatismo, el de la fotografía de Ricardo Albiñana), asistimos a la agonía de Lorenzo, que ve sus sueños destrozados y su futuro incierto, hasta que la comprensiva y pragmática intervención de su magnánima esposa le permite volver al redil de una vida tranquila y mediocre.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-ja6EOjmI/AAAAAAAABcA/glLDzW0Hyb4/s1600-h/mayra+rey+en+estrellas+llora.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188044978413014626" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-ja6EOjmI/AAAAAAAABcA/glLDzW0Hyb4/s320/mayra+rey+en+estrellas+llora.jpg" border="0" /></a> Como atrevimiento sumo, Tony Leblanc se permite dar un palmetazo en el culo a María del Sol Arce en un plano final previo al reingreso al tálamo conyugal, bastante osado, si se me permite decirlo, para el cine español de aquellos años, tan mojigatos.</p><p class="MsoNormal">La actuación de Mayra Rey en esta película tiene el mérito innegable de hacer creíble un personaje casi disparatado de tan inconsciente. Antoñita (a la que le cuadraría el apelativo de “La Fantástica”) no percibe ninguna diferencia entre los delirios de su padre y la realidad, por más que los personajes que ejercen de portavoces de la sensatez (su madre y el empleado de la<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-iBqEOjiI/AAAAAAAABbg/636k3pZDgAw/s1600-h/mayra+rey+y+tony+enestrellas.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188043445109689890" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-iBqEOjiI/AAAAAAAABbg/636k3pZDgAw/s320/mayra+rey+y+tony+enestrellas.jpg" border="0" /></a> barbería, el juvenil Julián Mateos) traten de advertirla. Las líneas de diálogo que le toca decir son, en su mayoría, una prueba para la verosimilitud difícil de superar y Mayra Rey lo consigue. Hay una escena aislada, no obstante, en la que se expresan ideas y emociones algo más articuladas, cuando mantiene un diálogo a solas con Julián Mateos. Es un momento en el que entendemos la relación que los personajes mantienen desde niños y cómo ésta se halla en proceso de transformación por causa del cambio que en ellos se está produciendo. Resulta un pasaje entrañable y tierno, sin caer en la cursilería, y los dos actores jóvenes se ayudan y logran sacarlo adelante de manera efectiva.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-jwqEOjnI/AAAAAAAABcI/Hx0g__hahzY/s1600-h/loselegidos.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188045352075169394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-jwqEOjnI/AAAAAAAABcI/Hx0g__hahzY/s320/loselegidos.jpg" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal"><o:p></o:p> </p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold">Una elegida en “Los elegidos”</p><p class="MsoNormal">En “Los elegidos”, encontramos a Mayra Rey<span style="font-size:+0;"> </span>con dos años más. Ya no se tiñe el pelo de rubio y tiene un novio en la ficción por el que está dispuesta a todo, hasta a “perderse”. Se trata de un drama de ambiente taurino, concretamente del de los “maletillas”, un subgénero que, por aquellos años y al socaire del fenómeno de El Cordobés (expresamente citado en el film), tuvo mucho predicamento. De manera análoga a cómo el boxeo ofrecía una salida de la miseria a las clases bajas en los Estados Unidos (fenómeno del que el cine americano se ha hecho eco<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-kKKEOjoI/AAAAAAAABcQ/LJ7PthjrU7g/s1600-h/reparto+de+loselegidos.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188045790161833602" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-kKKEOjoI/AAAAAAAABcQ/LJ7PthjrU7g/s320/reparto+de+loselegidos.jpg" border="0" /></a> repetidamente), en la España que acariciaba la posibilidad de alcanzar cierta prosperidad económica, al principio de los años sesenta, muchos jóvenes con nula preparación y escasa educación probaron la aventura de los tentaderos. En este aspecto, la película, dentro de la corriente de lo que se dio en llamar “nuevo cine español” ofrece un tono en ocasiones semi-documental y representa un buen testimonio de la clase de penalidades y de ilusiones que oprimían y alentaban, respectivamente, a aquellos muchachos.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-koqEOjpI/AAAAAAAABcY/Nws2RMWRqqY/s1600-h/loselegidospueblo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188046314147843730" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-koqEOjpI/AAAAAAAABcY/Nws2RMWRqqY/s320/loselegidospueblo.jpg" border="0" /></a></p><p class="MsoNormal">El film, que dirigió el argentino Tulio Demicheli (y que nunca volvió a estar, lastimosamente, ni la mitad de acertado), con argumento y guión de Pedro Mario Herrero, se inicia mostrando un tentadero nocturno en el que cuatro maletillas se ejercitan con unas reses en una dehesa. Antes incluso de que principien los títulos de crédito, uno de ellos es cogido por un toro y luego, sobre la música y los primeros rótulos, vemos como expira siendo transportado en el remolque de un mugriento camión. Los tres supervivientes tratan de viajar de gorra en un tren (haciendo las veces de “maletillas”), hasta que son<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-lBqEOjqI/AAAAAAAABcg/LIJCGlZdPbc/s1600-h/mayrareyyrafaguerrero.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188046743644573346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-lBqEOjqI/AAAAAAAABcg/LIJCGlZdPbc/s320/mayrareyyrafaguerrero.jpg" border="0" /></a> descubiertos por un revisor y se ven obligados a emprender el regreso a la ciudad a pie. Allí cada uno busca el medio que mejor le acomoda para conseguir el éxito. Juan Sánchez, interpretado por el actor principal, Rafael Guerrero, se lanza como espontáneo y consigue demostrar su valía en la plaza, por lo que obtiene un contrato para torear en la población de Lillo. Cuenta con el apoyo firme y desprendido de su abuelo, un humilde panadero que se muestra algo reacio pues no en vano su hijo, el padre de Juan, también torero, murió a los veinte años, recién casado, de una cornada,<span style="font-size:+0;"> </span>y de su abnegada novia, Aurelia, que se muestra con la apariencia de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-lU6EOjrI/AAAAAAAABco/dB97TckSaxc/s1600-h/bodaloymanzqneuq.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188047074357055154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-lU6EOjrI/AAAAAAAABco/dB97TckSaxc/s320/bodaloymanzqneuq.jpg" border="0" /></a> Mayra Rey.<span style="font-size:+0;"> </span>Juan es el más talentoso de los tres aspirantes a matador y el que posee más madera de figura, expresa con mayor convicción su confianza en el triunfo y por eso no duda en tirarse como espontáneo en la última corrida de la temporada en la Plaza Monumental. El apoderado que lo contrata, un indeseable y abyecto individuo, interpretado por José Calvo, negocia también el debut de otro de los maletillas, Miguel García, encarnado por Manuel Manzaneque, con su padre, interpretado por José Bódalo, que es el actor que, en una colaboración especial (tal como se afirma en los créditos, igual que Pepe Calvo –que así se<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-lsaEOjsI/AAAAAAAABcw/G2FmSqpxZHM/s1600-h/pepemayrayfelix.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188047478083980994" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-lsaEOjsI/AAAAAAAABcw/G2FmSqpxZHM/s320/pepemayrayfelix.jpg" border="0" /></a> acredita) carga con el mayor peso dramático de la película y es quien desempeña el papel análogo al del Lorenzo del film comentado anteriormente. El tercer maletilla, Paco, a quien da vida Félix Lumbreras, en su única actuación en el cine, es el descreído sin familia que termina la película en solitario, rodando por los caminos. </p><p class="MsoNormal">“Los elegidos” contiene momentos de escalofriante belleza que revelan la fealdad más desgarradora, al mostrar la crueldad del público que abuchea el debut del hijo de Bódalo, o la brutalidad de los pueblerinos que están de fiesta y que apedrean a la vaquilla con la misma insensibilidad con la que arrojan al pilón al torerillo que le ha dado unos pases. La actuación<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-mFaEOjtI/AAAAAAAABc4/X3QfWvXiao0/s1600-h/jose+bodalo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188047907580710610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-mFaEOjtI/AAAAAAAABc4/X3QfWvXiao0/s320/jose+bodalo.jpg" border="0" /></a> de José Bódalo, que recuerda el tipo de emoción que desarrollaría en la mítica “12 hombres sin piedad”, al tratarse, igualmente, de expresar, por medio de la devoción y la suprema decepción, el cariño que siente por su hijo, resulta magistral, lo mismo que cuando se enfrenta a su mujer (papel a cargo de Lucy Cabrera) (otra vez, la figura de la esposa, como faro de sensatez, tal como vimos en “Las estrellas”), para poder reunir el dinero que le exige Pepe Calvo, un enfrentamiento que desemboca en la pignoración de la máquina de coser, único medio de sustento de la familia (de forma análoga a como vimos en “Las estrellas”,<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-mj6EOjuI/AAAAAAAABdA/nXlMOcH18-g/s1600-h/pepe+calvo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188048431566720738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0pt 0pt 10px 10px; CURSOR: pointer" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_L5CLwXtsgdw/R_-mj6EOjuI/AAAAAAAABdA/nXlMOcH18-g/s320/pepe+calvo.jpg" border="0" /></a&