Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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martes, enero 03, 2006

La bondad en Conti


Humor negro en un chiste de Conti . Conti hace el loco Carioco y le pone un chalina como a los bohemios, y ésa es la única locura que comete este pobre hombre. Carioco no está más loco que la mayoría de los personajes de Pulgarcito, y de Bruguera, y por eso en seguida Conti quita de la
cabecera lo de "loco" y la deja en Carioco, a secas. Cuando a Carioco le persigue un tiburón en la playa, sabe que no va a zampárselo, por que está tan flaco el hombre... Carioco funciona a golpe de ocurrencias. Más que un loco es un ingenuo, y uno se ríe de lo inocente que es alguien que cree que los tiburones no se comen a los flacos. Conti hace luego Apolino Tarúguez y su
secretario, al que llama Celedonio, y también son dos buenas personas incapaces
de hacerse daño el uno al otro. La violencia en Conti no va más allá del chasco,
y así viven sus personajes, de chasco en chasco, dosificando la amargura de
manera homeopática. También dibuja Conti El Doctor No y su ayudante Sí, y ahí se
ve otra vez la facilidad para la bondad que tiene Conti: si hay un villano que se llama No, le pone para compensar un ayudante que se llame Sí. Pero aquí el doctor No es además un buenazo, un hombre pequeñito que quiere inventar cosas de utilidad general, y al que siempre le sale el tiro por la culata. Ése es el No con el que tiene que apechugar el doctor. No es el No al mundo del villano, sino el No de las cosas al hombre equivocado. Y el Sí de su ayudante es un Sí de
hechos consumados. En Conti no ha doñas Urraca, ni don Berrinche, y en sus
chistes sobre la moda masculina Conti es amable y los hombres se ponen una pluma
estilográfica en el sombrero para actualizar el estilo tirolés. Y sin embargo este chiste de aquí, de la imagen, sobre motos Parca nos enseña a un Conti cebándose no en la muerte, sino en los vivos.

1 Comments:

Anonymous Gordito Relleno said...

Discrepo en la bondad de Apolino Tarúguez, pues al pobre Celedonio le castigaba de forma física y psíquica. También recordar "La vida adormilada de Morfeo Pérez", otra joya del genio de Conti.

martes, enero 17, 2006  

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