Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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sábado, septiembre 30, 2006

Dos rarezas de Ibáñez (y también una de Vázquez)





Por muchos otros méritos que se le quieran reconocer o discutir, en lo que nadie puede mostrarse en desacuerdo, en relación con Francisco Ibáñez Talavera, el creador de Rompetechos, ése joven de mirada penetrante de ahí al lado, es en su extraordinaria capacidad de trabajo. Por esa razón, hablar en su caso de trabajos poco conocidos puede resultar fácil y hasta gratuito, puesto que, en términos relativos, todo lo dibujado por Ibáñez al margen de las historietas de Mortadelo y Filemón aparece como un bien escaso y, por tanto, raro, tal es la masiva difusión de su obra más popular. No obstante, personajes como el Botones Sacarino, el mencionado Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio (que han sido todos portadas de revista), y las series de 13 Rue del Percebe o de la familia Trapisonda, han sido lo bastante populares como para protagonizar diversos álbumes (de la colección Olé y otras) en numerosas ediciones y formatos, por lo que son de sobra conocidos y celebrados. Algo menos lo es el Don Adelfo que vimos en este weblog debutar modestamente en los primeros números de la revista Can Can (1958), un insignificante señor barbado que desapareció sin dejar la menor huella. Otras series, como la de “Godofredo y Pascualino viven del deporte fino” o la de “Ande, ríase usté con el Arca de Noé”, tienen sus propios fans y, con sus ocurrencias, se ganaron el favor popular. Pero todo esto no es suficiente para la voracidad laboral de Ibáñez. Numerosos son los encargos publicitarios que acometió a lo largo de su carrera, el dibujante barcelonés, de los cuales, los dos más populares, Don Pedrito (creado para prestar su imagen a diversas campañas del brandy Fundador) y Pepsi-Man (diseñado para la Pepsi-Cola, cuando era la bebida de la cordialidad), ya han comparecido en este weblog (o lo que sea). Pero, desde luego, hubo más (como Uhú y el niño Prudencio, que promocionaba un pegamento, o, por ejemplo, los chistes panorámicos para Cola Cao, que se repartía con sus colegas Vázquez y Nené Estivill, de los que vimos uno a costa de los gitanos del barrio del Sacromonte, en Granada). Hoy nos proponemos traer aquí un par de muestras de trabajos poco difundidos de Ibáñez, para regocijo de sus muchos fans, que nunca se cansan de saborear cada viñeta producida por su ídolo.

Un encargo publicitario que no cuajó (y que también hizo Vázquez)
La firma de chocolates “Nogueroles” tenía una especie de personaje-enseña llamado Kitín, bastante horripilante. En los años sesenta era muy frecuente que las casas comerciales tuvieran algún personaje que les sirviera de imagen y de reclamo y, con bastante frecuencia, como pasaba con Kinito (al que dibujó Ibáñez), de la Quina San Clemente, o con el niño astronauta de las lavadoras Croll, el elegido era un infante, como el que ahora nos ocupa, Kitín.
Ibáñez, con el material impuesto, el imposible muñeco de la marca de chocolates, no debió verlo claro en ningún momento, pero se esforzó por sacar algo decente y “le salió” una especie de botones Sacarino con bombachos. La expresión adormilada de Sacarino, directamente importada de “Chéz Franquin” se substituía aquí por la inexpresividad de los grandes ojos del muñeco publicitario. La historieta se publicó en el DDT número 572, de fecha 30 de abril de 1962 y este burgomaestre desconoce que hubiera continuación. En números siguientes que ha podido consultar se mantiene la publicidad de Nogueroles, con la presencia de Kitín, pero o bien lo hace en forma de simple promoción comercial, o bien como tiras de tres viñetas, en ambos casos, dibujado por un tal Ganzón, de estilo impersonal, que era quien había estado haciendo los anuncios previamente a que Ibáñez hiciera su intento. Ni que decir tiene que estas historietas carecen de la menor gracia. Finalmente, el personaje recayó en la mesa de Vázquez, probablemente como una imposición que suponemos debió contemplar con disgusto, a juzgar por el nulo interés que demostró al no molestarse lo más mínimo en darle empaque ni entidad al encargo. Su propuesta para Kitín (sustanciada en torno a los número 580 al 590, publicados en verano de 1962) se reducía a mantener intacta la imagen heredada del personaje (la proporcionada por la campaña publicitaria, no la pasada por el tamiz de Ibáñez) y a meterle en anécdotas mínimas, simples chascarrillos incidentales en los que encajar las instrucciones para hacerse miembro del Club Kitin y para participar en el sorteo de varios premios. Si a Ibáñez le costó trabajo comunicar algo de vida a su historieta de Kitín, Vázquez ni lo intenta y sólo pueden vislumbrarse mínimos destellos de su genio en algún rincón de alguna viñeta (alguna expresión alucinante de algún niño terrible, quizá...). De este modo (y con la salvedad de una única incursión de Ibáñez en la serie de Vázquez de “Vidas ejemplares”, en el DDT especial dedicado al año 3000, de 1961), se escribió para la historia la única ocasión en la que Vázquez e Ibáñez dibujaron historietas del mismo personaje: el infame Kitín, de Nogueroles.

Cabeza de Ajo, el penúltimo Navajo
Confiesa este burgomaestre no ser ningún experto en la obra de Ibáñez, ni en las incontables reediciones de sus historietas, pero sospecha que habrá bastantes fans suyos que desconozcan que creó una serie de ambiente western. De indios, concretamente. O si lo saben, es probable que no la hayan visto. Lo que sí vimos en este weblog fue la historieta “El sheriff de Porra City”, su otra mirada al mundo del Far West, fuertemente influida por Morris, que se publicó originalmente en el Almanaque de Tio Vivo para 1966 y se volvió a editar, por ejemplo, en el Gran Pulgarcito número 69, de abril de 1970. Pero en la presente ocasión, nos ocupamos de “Cabeza de Ajo, el penúltimo Navajo”

Se trata de una serie basada en el mecanismo incombustible del payaso tonto-payaso listo que ha servido de fundamento a infinidad de rutinas cómicas, desde el circo, pasando por las variedades, y llegando al cine, a la televisión y a las historietas. Ibáñez la ha usado con machacona insistencia y siempre con comprobada eficacia. El payaso listo tiene siempre la función de ejercer la autoridad y el payaso tonto es el subordinado. Este esquema, aplicado a distintos ámbitos, lo encontramos en “Mortadelo y Filemón”, “Pepe Gotera y Otilio”, “Godofredo y Pascualino”, “El doctor Esparadrapo y su ayudante Gazapo”, en “El Arca de Noé” y, también, en “El botones Sacarino”, aunque en esta serie se dé la peculiaridad de que el payaso listo está subordinado a otro aún más listo y más despótico, de forma análoga a como sucedió en la de Mortadelo cuando ingresaron en la TIA y Filemón dejó de ser la cúspide del escalafón. Pues bien, Cabeza de Ajo se inserta limpiamente en el mismo esquema de pareja cómica en la que esta vez el jefe es un jefe indio.
Ya dijimos en una anterior ocasión, que el western, como género, ha desaparecido, prácticamente, del mundo del entretenimiento. En los últimos años cincuenta y primeros sesenta, tras haber recuperado algo de vigor para el cine (ganando en profundidad y pretensiones), se había enseñoreado de la naciente televisión y, de rebote, había proliferado en los tebeos. De este creciente interés debió provenir la idea de que Ibáñez hiciera una serie del género, pero por alguna razón, no tuvo continuidad. La historieta de que disponemos en esta notaría se publicó en el DDT número 599, de fecha 5 de noviembre de 1962, y es la única que este burgomaestre ha visto. El mundo de los indígenas norteamericanos está tópicamente plasmado, más allá de la cita del título a Fenimore Cooper, recibiendo el tratamiento cómico propio de Ibáñez, basado en subrayar detalles algo grotescos. La principal especialidad de su personaje protagonista radica en su afición a cantar infantiles tonadas de comba, buscando la presunta comicidad del contrate con su condición de aguerrido piel roja. Su estructura recuerda poderosamente la que utilizó de forma casi invariable durante décadas para las historietas de portada de las revistas semanales que, a partir de “Mortadelo” (desde su fundación, en 1970) dibujó. Estructura que descansaba sobre el peso de una viñeta final de gran tamaño en la que se producía una revelación sensacional que ponía al descubierto la estupidez desarmante del personaje cómico (el payaso tonto de turno).
Nota: La foto del encabezamiento está escaneada de la portada del número 120 del "Selecciones de humor de El DDT", publicado el 12 de enero de 1959. Arroja el indudable interés histórico-documental de ofrecer una versión de Ibáñez "con pelo".

20 Comments:

Blogger Mortadelón said...

¡Ibáñez con pelo! Me froto los ojos. Grandísimo post, señores burgomaestres. Y un descubrimiento lo del anuncio de chocolates. Chapó.
La historieta del sheriff de Porras la descubrí en otra reedición, la que se hizo en un Mortadelo especial Far West(de los 70), un número redondo este por su contenido.
Saludos.

sábado, septiembre 30, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Sí, bueno, amigo Mortadelón, celebramos que haya disfrutado la entrada y le agradecemos su comentario pero, ilústrenos, por favor: esto del "penúltimo navajo" salía también en ese especial Far West?

domingo, octubre 01, 2006  
Anonymous rosaspage said...

Se me han adelantado, pues yo también queria comentar: "¡Ibáñez con una mata de pelo!" Madre mia, un icono de los calvos del país (junto a su Mortadelo) ahora resulta que también tuvo un pasado y en su cabeza, algun día también crecio pelo... ¡Increible!

Ahora un poco más en serio. Realmente el Kitin de Ibáñez es más genial que el de Vázquez. Está mucho más elaborado, con personajes parecidos a los que dibujaba siempre, por lo que seguramente Ibáñez hizo el encargo lo mejor que podia y es que, aunque Ibáñez se ria de si mismo en muchas ocasiones... ¡Madre mia que pedao de trabajador está hecho el muchacho!

Al respecto del personaje de Vázquez... Creo que esta noche no dormiré... Los ojos de su Kitin los tengo clavados ya en el subsconciente hasta que no encuentre algó más horripilante.

domingo, octubre 01, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

De una fealdad soberbia, el Kitín de Vázquez. ¡El niño más feo del tebeo español! ¡Qué gran hallazgo nos has traido, compa y amigo burgomaestre!

domingo, octubre 01, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo Rosaspage y querido compañero, por vuestros amables comentarios. Pensando en la extrema fealdad del muñeco vazqueño, se me antoja que, tal vez a la empresa anunciante NO LE GUSTARA el trabajo de Ibáñez. Eso explicaría que, a pesar de las molestias que se tomó, no continuara con él y, al mismo tiempo, que Vázquez se atuviera a las directrices dadas en lugar de HACER SUYO el personaje, cosa que le habría resultado mucho más natural y hasta más fácil. Puestos a hacer volar la imaginación, no me extrañaría nada que el diseño del Kitín fuera obra de algún directivo de la compañía de chocolates (o de alguien muy cercano a la cúspide del consejo de administración), lo que explicaría el rechazo al muñeco de Ibáñez, por no parecerse lo bastante al Kitín original. En cualquier caso, un capitulillo más de esta apasionante historia de Bruguera que vamos descubriendo juntos.

lunes, octubre 02, 2006  
Anonymous PetisoCarambanal said...

Pues si el de ibañez no gustó e los del chocolate, con el de Vázquez debieron tener pesadillas (yo las voy a tener, seguro) menos mal que añade un poco de su universo con los demás niños que dibuja y tal... Ah, yo tengo esa historieta de "el último navajo" jijiji.

lunes, octubre 02, 2006  
Blogger Ichbi Chuchuju said...

esta plantilla te la has sacao del jersey o es que tienes blogger beta

lunes, octubre 02, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Amigo petiso, ya hemos convenido todos en que lo de Vazquez es de pesadilla, lo que quise decir es que, si lo hizo así de horroso TUVO QUE SER porque lo anterior lo habían rechazado precisamente por NO PARECERSE lo bastante al modelo original, al horrendo Kitín. No puede existir otra explicación para que Vázquez dibujara algo tan feo. Celebro, por otra parte, que tenga la historieta del navajo-cabeza de ajo, pero, dígame, como información, si es que se ha incluído en alguna recopilación de estas que hace Ediciones B o dónde. Por curiosidad, más que nada...
Amigo ichbi etcétera, no sé si me está haciendo una pregunta, pero parece que sí. Siento no poder contestarle pues este burgomaestre ignora si tiene o no el blogger beta ese. Lo que sí puede asegurarle es que no se ha sacado ninguna plantilla del jersey, porque, entre otras razones, debido a las altas temperaturas del veranillo de San Miguel, jersey no lleva. Pero bueno, dígame, ¿es bueno o malo sacarse cosas del jersey? ¿Le ha gustado o no le ha gustado el weblog?

lunes, octubre 02, 2006  
Blogger choko said...

Entonces no diré nada yo del feismo del Quitín ese, pero es para pegarle con un calcetín en la cara al tipo que lo diseñó...
Se nota las pocas ganas que tuvo Vazquez al hacerlo.
Me ha llegado mucho lo de los payasos en el esquema ibañíztico, si necesitan cualquier tipo de información sobre el tema o desean que les ayude con algo sobre los payasos y los tebeos no tienen más que pedirlo, es más intentaré mandarles algo si no les viene mal en cuanto tenga tiempo (octubre y diciembre los tengo pilladísimo)
Pues nada no me den las gracias, les paso la factura ;O)
Un abrazo amigos!

lunes, octubre 02, 2006  
Blogger Chespiro said...

Me resultaba totalmente desconocido el hallazgo de Kitin.
¡Enhorabuena, señores!

martes, octubre 03, 2006  
Blogger Ichbi Chuchuju said...

si esta bastante bien y muy graciosa tu respuesta

martes, octubre 03, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo Chespiro, por su comentario. Esté atento, porque se avecina "un escobar". Amigo Choko, ya sabemos los burgos que es usted toda una autoridad en materia de payasos y le agradeceremos que nos ilustre a propósito de tan noble cuestión. Que conste que el burgo responsable de la entrada "le estaba esperando" desde el momento en que escribió la comparación de los personajes ibañezcos con las parejas de payasos. Así que aguardamos su colaboracion, encantados.

martes, octubre 03, 2006  
Blogger Gordito Relleno said...

Muy interesante lo del Kitín éste de los ojos desorbitados, pero como el Ujú y el niño Prudencio no hay otro. Y es que hay que ser muy Ibáñez para sacarle partido historietístico a ¡¡un búho!! Totalmente descacharrante. ¡Me pido para ya una antología de Ujú!

miércoles, octubre 04, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Apuntamos la petición, amigo Gordito, aunque quizá se refería a una recopilación editada en papel,como Dios manda. En ese caso, no podemos complacerle, pero, mientras tales cosas no pasen, aquí estamos nosotros, para distraerles con unas cuantas muestras. Lo del Kitín, en efecto, no es precisamente, nada memorable y, sin embargo, a causa de su rareza tenía interés mostrarlo.
Es un placer volver a leerle por aquí, amigo.

jueves, octubre 05, 2006  
Anonymous Eddy Pulento, desde Chile said...

Concuerdo con todas las opiniones vertidas acá. El "Kitín" de Francisco Ibáñez está mucho mejor que el de Vázquez. Está mucho más pulido, estilizado y visualmente agradable, y tiene mucha más personalidad.

En cuanto al de Vázquez... no es muy agradable que digamos. Pero esto se debe al estancamiento creativo que imponen algunos clientes; preferentemente, los empresarios. Al menos, es mi manera de pensar, corríjanme si me equivoco.

sábado, octubre 14, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Perdone, amigo Eddy, que haya tardado tanto en contestarle. No le había visto. Le agradezco su comentario, con el que estoy totalmente de acuerdo. Como ya he explicado antes, parece que la versión de Vázquez, que se publicó después de la desaparición de la de Ibáñez es así de fea por fidelidad con el muñeco original (horrendo) de la empresa comercial que pagaba la publicidad. Vázquez ha dado pruebas innumerables (en cada dibujo suyo) de que era mucho más capaz, no sólo de realizar dibujos infinitamente más hermosos sino además (y sobre todo) más expresivos. Gracias por asomarse aquí desde tan lejos, amigo Eddy.

domingo, octubre 22, 2006  
Anonymous Eddy Pulento, desde Chile said...

No hay cuidado, Burgomaestres. De hecho, me gusta dibujar historietas (o "tebeos", como les llaman allá en la Madre Patria), y entre las influencias que adquirí, está la de Francisco Ibáñez, mundialmente conocido gracias a "Mortadelo y Filemón". Incluso ya me extrañaba que Manuel Vázquez, siendo uno de los inspiradores de Ibáñez (al menos según lo que investigué), haya optado por mantener la monstruosa facha del Kitín original en vez de "hacer suyo" el personaje, como bien decías en uno de tus comentarios. Si Vázquez retomara a Kitín a su antojo, como lo hizo Ibáñez, ya sería otra cosa. Además, descubrí por mi mismo lo que comentaste anteriormente: Vázquez tenía dibujos mucho más expresivos y mejores que ese adefesio.

En fin, me alegra haber encontrado este blog mediante Google, y toparme con esta sorpresa.

jueves, diciembre 28, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues renuevo el agradecimiento por sus comentarios y aprovecho para desearle Feliz Año Nuevo. No deje de pasearse por este su weblog a su antojo, encontrará muchas más muestras del trabajo, no sólo de Ibáñez y Vázquez, sino también de otros dibujantes, menos conocidos quizá allá en su país, pero también importantes (algunos de ellos, maestros fundadores de un estilo), tales como Cifré, Peñarroya, Escobar, Jorge o Conti. Abrazos burgomaestriles.

viernes, diciembre 29, 2006  
Blogger Gerardo Macías said...

Rafael Gordillo ya usó este personaje (Kitín de Nogueroles) en 1949 en la revista Chicos, y si no me fallan los datos fue el que lo creó.

jueves, junio 21, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchas gracias, amigo Gerardo, por la información, que desvela lo que para nosotros constituía un misterio: quién diseñó el personaje que "heredaron" Ibáñez y Vázquez en las páginas brugueriles. Así queda la entrada decentemente completada. Menos mal que estabas ahí, amigo Gerardo.

jueves, junio 21, 2007  

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