Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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Lugar: El Escorial, Madrid, Spain

miércoles, enero 11, 2006

Series Lady Filstrup: Abuelitos. Don Polillo


A Don Polillo, de joven igual se le veían los ojos. Entonces es posible que todavía quisiera ver la realidad. Lo cierto es que cuando nosotros le conocimos ya hacía tiempo que prescindía de ello. Le bastaba el mundo que se había ido construyendo bajo el sombrero (mientras dejaba crecer su mostacho-escudo-alas de polilla) para ir por ahí, metiéndose donde no lo llamaban y confundiéndolo todo.
El nombre de Don Polillo quizá venga de apolillado, lo que lo emparentaría con otro anacronismo andante, el Don Cuplé de Joso, aunque no es ese el rasgo esencial del personaje, sino su afán quijotesco por desfacer entuertos que sólo él ve. Así se constituye en adalid de la ortografía, de la economía, del orden y del sentido común haciendo, paradójicamente, volar por los aires hasta el menor rastro de todos aquellos valores que buscaba defender.
Don Polillo ve perfectamente, pero es tan corto de vista como Rompetechos o como Mr. Magoo, aunque, a diferencia de ellos, Don Polillo (y esta es una característica prototípica de los personajes de Vázquez) deambula sin un objetivo concreto. Está a la que salta, como el pequeño Gu-Gú, la Abuelita Paz, Feliciano o Hermenegilda.


Don Polillo es bufandista como Don Pelmazo y el Abuelo Cebolleta (quienes, por su parte, son hermanos de lata) y vive solo, lo que le convierte en el dueño del mundo, totalmente libre para entregarse a su misión. Porque Don Polillo tiene una misión que no es moco de pavo: la de arreglar el mundo y, naturalmente, no se detiene ante ningún obstáculo con tal de alcanzar el éxito. Si deja a su paso un ejército de consternados ciudadanos eso no es de su incumbencia. Bagatelas.
Don Polillo tuvo el honor de ser portada de Gran Pulgarcito en muchas ocasiones, honrándola con su presencia. Esta revista, dirigida por Jorge Gubern Ribalta y con Jaume Périch y Matias Guiu ejerciendo múltiples funciones de redacción, fue algo así como el Stg. Peppers de Brugera. De formato gigantino y precio doblado supuso el vehículo de la obra más madura y espectacular de la segunda generación de dibujantes de la casa. Los Ibáñez, Vázquez, Raf , Segura o Figueras aceptaban el desafío de codearse con el material de Pilote y a los lectores todavía no se nos ha pasado el pasmo.
Las ilustraciones corresponden a las viñetas iniciales de las portadas de los Gran Pulgarcito números 6, 18, 46 y 33 (por ese desorden). En las historietas de las que han sido extraídas se nos cuenta: en la primera, cómo el buen anciano parte al rescate de la ortografía de un naúfrago; en la segunda, cómo recicla vía trapero (que es el reciclaje decente y de dimensión humana) el tendido eléctrico de una ciudad; en la tercera, cómo deja fuera de combate a un feroz gorila (al que considera un joven de buena familia, por el abrigo de pieles) de un bastonazo, y en la cuarta acusa de terrorista, "desbarreniza" y entrega a las autoridades a un empleado de una cantera con chapela. Publicadas entre marzo y diciembre del 69.

2 Comments:

Blogger Los Burgomaestres said...

"Así se constituye en adalid de la ortografía, de la economía, del orden y del sentido común..." Vaya, compañero burgomaestre, me has hecho pensar en don Cicuta. ¡Qué gran personaje de Bruguera fue don Cicuta sin darse cuenta!

jueves, enero 12, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Bien visto,compañero. Lo cierto es que, a lo largo de la historia de la editorial fueron desfilando diversos variopintos "Don Loquesea" que podrían optar a ser el padre putativo de Don Cicuta. Hasta podríamos empezar una sección con ese tema: "En busca del padre de Don Cicuta"...¡A repasar tebeos!

viernes, enero 13, 2006  

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