Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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miércoles, enero 17, 2007

El Sir o no Sir

Un toque de distinción

En la España del tardo-franquismo hacía falta una buena dosis de flema británica. O eso debió pensar Joan Rafart Roldán cuando dio a la imprenta su flamante serie “Sir Tim O’Theo”. En el número 23 de “Mortadelo” y en el 7 de SuperPulgarcito, la figura del detective inglés entrado en años y acompañado de su patilludo fámulo irrumpió con fuerza impropia de su edad, allá por la primavera de 1971 . Hace de esto ya 35 años cumplidos, una pequeña enormidad.

Raf había alcanzado el nivel máximo de su capacidad artística y creativa con su extraordinaria serie “Campeonio”. De su trayectoria previa a Sir Tim nos ocupamos un tanto en la entrada de este weblog “Raf, trazos felices” y querríamos añadir ahora alguna pincelada que completara el cuadro.

Un artista concienzudo


La facilidad con la parece fluir el dibujo de Raf de esa forma tan asombrosa se combina con una disciplina y una dedicación devotas. El progreso del trabajo de Joan Rafart a través de los años y de las distintas publicaciones, se produce sin desmayos ni vacilaciones, permitiendo al observador constatar la existencia de unas constantes que, radicadas en lo anecdótico, probablemente ayudan a explicar lo fundamental. Si una de sus primeras series es de ambiente marinero (la publicada en Yumbo, “Conchito Barbarroja, pirata de mala pata”, de 1957), éste hecho tiene su consecuencia o su prolongación en la serie de una página que entregó a Bruguera para el DDT, del Capitán Aparejo, zoquete como un cangrejo. empresas de idéntico nombre: la naviera Pórrez los primeros y Transportes Pórrez, los segundos (viñetas tomadas del Extra de Verano de DDT de 1959 y del Gran Pulgarcito número minúsculo, Tapón, ofrecen la imagen rediviva de los anteriores Aparejo y Teófilo).


Por si su mero aspecto físico fuera escasa pista de identidad, tanto los marinos mercantes, como los conductores de vehículos rodados trabajan para 46, deLas similitudes entre ambas son evidentes. El hilo se prolonga entonces hasta la etapa posterior en Bruguera, al crear la serie de Manolón, conductor de camión, para el Gran Pulgarcito (con un protagonista, nuevamente voluminoso, que emparejado con su subalterno diciembre de 1969).

Así sucede que, visto con perspectiva, toda la obra de un artista digno de tal denominación, parece tener un sentido y una continuidad. En lo que se refiere a Sir Tim, una serie de cuyas características fundamentales hablaremos en capítulo aparte, la semilla que la hizo germinar procede de antiguo. Y existía en la mente y en la retina de Raf mucho antes de que él mismo fuera consciente de ello.

La génesis del británico detective aficionado Sir Tim, asistido por su mayordomo Patson ha sido relatada ya por su propio creador y la historia recogida en diversas ocasiones, siendo quizá la más difundida la versión que puede leerse en el libro de Antoni Guiral “Cuando los cómics se llamaban tebeos” (Ediciones el Jueves). Allí, transcribiendo una entrevista que el creador del personaje concedió a Armando Matías Guiu se nos dice que la pareja protagonista había aparecido, como personajes secundarios, en una aventura de Campeonio, y que Jordi Bayona le había propuesto que los utilizara dándoles el protagonismo de una nueva serie. Salvo prueba en contrario (y tal vez, motivado por la frustación que debió suponerle el escaso éxito de Campeonio), Raf se confunde al repasar sus recuerdos. La historieta en que aparecen unos incipientes Sir Tim y Patson era de “Flash, el fotógrafo” y se publicó en el Extra de Primavera de Mortadelo de 1971, muy poco tiempo antes de que Sir Tim inaugurara su carrera estelar en el número 23 de Mortadelo y en el número 7 de Súper Pulgarcito. Sobre este hecho ya incidimos hace cosa de un año, por medio de una entrada obra de mi amigo y compañero burgomaestre. Por aquel entonces, todavía no teníamos localizado el tebeo original en que aparecía la historieta y hacíamos referencia a una reimpresión (de entonces acá, hemos ganado alguna certeza, con lo que puede decirse que no hemos perdido el tiempo del todo). Curiosamente, podemos decir que Patson terminó pareciéndose más a Flash que al mayordomo que aparece en la historieta (no sólo por la complexión física, sino también por el jersey a rayas que luce el fotógrafo, más parecido al chaleco que llevará Patson que el que porta su antecesor fámulo). El carcamal con bigote de foca, que terminará convirtiéndose en Sir Tim se desprenderá de su torturante pie gotoso, pero conservará su grado de coronel que es, como veremos más adelante, el rango que alcanzó el Sir durante sus años de servicios a las órdenes de su Graciosa Majestad Británica, en el ejército colonial del Imperio Británico. Y el caso es que esta pareja formada por un ajado aristócrata bigotudo y el hombre patilludo que se ocupa de su bienestar Raf los tenía metidos en el lápiz desde hacía más de una década. En la contraportada del DDT número 406, publicado el 23 de febrero de 1959, podíamos verles inmersos en una página de chistes, con otros “Patsons”, titulada “Los fámulos esos”. Una constatación más de esa impresión que este burgomaestre tiene de que los artistas se pasan la vida dibujando lo mismo, o tocando las mismas canciones o escribiendo la misma historia, o etc, etc...

Una serie fuera de serie

circundante indefinida, pero fácilmente identificable con la cotidianidad española. Las series cuya acción se desarrolla en diversas localizaciones espacio temporales son más bien escasas, lo queLas andanzas de los personajes Bruguera, en su mayor parte, se inscriben en una realidad no quiere decir que no las haya. En el caso de Sir Tim O’Theo podemos hablar, con seguridad, de la serie Bruguera en la que el autor ha creado un entorno más detallado y original al inventarse una población y sus habitantes, sin arredrarse a la hora de prodigar señas de identidad, personajes y ámbitos incidentales. Por el solo hecho de haber ideado “Bellota Village”, Raf ya habría conseguido situar la serie de Sir Tim en un lugar preferente de la historia del tebeo español. Pero, naturalmente, como todos sabemos, los logros son muchos más y de muy diversa índole.

En el momento en que surge Sir Tim, la muy significativa porción del tebeo español que representa el gigante Bruguera ha recorrido desde sus comienzos un camino estilístico de dimensiones asombrosas. Si en 1947, los tebeos de la editorial se basaban primordialmente en la inventiva de un individuo (Rafael González) y en la genialidad plástica de unos dibujantes procedentes, en su mayor parte, del cine de animación, el escenario ha cambiado radicalmente en 1970. La influencia de nuevos medios y artes ha sido decisiva. El incesante aumento, en proporción geométrica, de la difusión de las publicaciones infantiles (cuya población, dicho sea de paso, también aumentó espectacularmente a partir de 1960) también dejó su huella en las características que conformaban el nuevo tebeo. Las series nuevas debían responder a nuevos retos y a nuevas ambiciones y Raf tenía el suficiente bagaje en forma de crecimiento artístico y experiencia profesional como para ofrecer al público una serie tan compleja y a la vez tan ligera como la de Sir Tim O’Theo.







Si en una entrada anterior hablábamos de Escobar como de un dramaturgo que estructura sus historietas de forma similar a una representación teatral. Si en alguna ocasión hemos señalado el carácter escenográfico de los trabajos de Cifré, o la manera en que Peñarroya escenifica sus historietas, estamos hablando de un determinado modo de hacer historietas propio de su tiempo. Los personajes de estos tres grandes dibujantes se comportan como muñecos vivos (o “animados”) dentro de unos escenarios (en cuya creación pone mayor dedicación y detalle Cifré). El uso del montaje, no desconocido precisamente, por estos grandes cinéfilos, se limita, sin embargo, al uso de primeros planos para subrayar expresiones en aras de conseguir un mayor efecto cómico o (en el caso, especialmente, reitero, de Cifré) para “mostrar” la arquitectura del escenario al espectador. En 1971, los efectos combinados de: la evolución del arte cinematográfico, el arraigo de la televisión en la sociedad española y el auge de un nuevo lenguaje para la historieta crean una situación ambiental que obliga al dibujante de historietas medianamente consciente del mundo que le rodea a realizar su trabajo de un modo distinto al anterior. La peculiaridad de Sir Tim radica en que es la serie, de entre las de éxito, más joven, que no procede de un personaje, digamos, “de la antigua escuela”. A diferencia de los otros personajes-estrella de la casa, los buques-insignia de cada artista con capacidad de atraer al público (es decir, el Mortadelo de Ibáñez, el Anacleto de Vázquez o los Zipi y Zape de Escobar, por nombrar a los más populares), que tenía a sus espaldas un largo historial y la consecuente evolución (mucho menos, ciertamente, en el caso de Anacleto, pero los personajes de Vázquez son bastante homogéneos, por lo que valdría decir que Anacleto es consecuencia de la ejecutoria previa de su autor), el nuevo personaje de Raf nace con todos sus atributos desarrollados y goza de la ambición de la propuesta y de la complejidad de armazón propias de un arte (el de la historieta) en constante evolución. Ello se traduce en un uso del montaje mucho más ágil y variado de lo que se estilaba en el tebeo español de las décadas anteriores y en una muy rica galería de personajes.





Por añadidura, su fórmula compositiva, basada en una mixtura entre el tradicional tebeo humorístico de la casa y un tipo de tebeo de aventuras de línea más europea, arrojaba un resultado que le permitía beneficiarse de lo mejor de ambas tendencias. Por un lado, el humor desenfadado al que tenía acostumbrado el gusto el lector habitual de la casa; por otro, una riqueza de matices en las incidencias y en la construcción de la esencia de los personajes. El cuidado puesto en la caracterización gráfica de todos los diseños, aún del de los personajes más incidentales, es también, además de un sello de identidad de su creador, producto de su tiempo. A propósito de la mencionada riqueza de caracterizaciones de "tipos" de fugaz aparición, es un ejemplo rutilante el de la historieta del Almanaque de Mortadelo para 1972, en la

que, en la busca sucesiva de expertos que descifren un misterioso mensaje, vemos a un egiptólogo, a un filólogo escocés, entre otros expertos, además de al farmacéutico responsable del críptico enigma. A los dos personajes mencionados en primer lugar, añadimos aquí al científico que aparece en el Mortadelo número 61 en la historieta "Los chichones incógnita" (de 24-1-72) y el estanquero de "El bote fatal", del Mortadelo 68 (de 13-3-72) para ofrecer una pequeña muestra de la asombrosa capacidad rafiana para crear personajes originales y bien diferenciados, aunque su existencia esté destinada a ser efímera .






Por explicar lo anteriormente expuesto con un ejemplo algo tramposo (en la medida en que toda generalización lo es), una historieta prototípica de Bruguera de la primera etapa solía estar protagonizada por un solo personaje de cuyo pasado nada sabíamos y nada nos interesaba, duraba una sola página y solía centrarse en un incidente que

sucedía en plena calle y que no dejaba el menor rastro transcurrida una semana.

Bajo esta aparente simpleza, no obstante, se
llegaban a diseccionar (más o menos intencionadamente) hechos fundamentales de la

vida humana y, más concretamente, usos y abusos de la sociedad española. Una generación

de lectores de tebeos mediante, además de los otros hechos relevantes en la cultura de masas citados más arriba, las historietas tenían que cambiar. Especialmente, en su forma. Así, asistimos a las historietas de Sir Tim y percibimos el rastro de montajes propios de las series televisivas, con esos planos de situación de la mansión “Las chimeneas”, o del exterior de “The crazy bird”que en un hipotético trasunto para la pequeña pantalla, darían paso a lo grabado en el

“set” correspondiente. O esos planos de transición en los que vemos atravesar el Rolls del Sir la campiña inglesa, indicándonos que la próxima secuencia se desarrollará en un nuevo decorado. La variedad de puntos de vista que adopta la “cámara” de Raf (sumada, ineludiblemente, a su destreza insuperable como dibujante) confiere esa agilidad que el lector disfruta sin advertirlo.


Destaca en este sentido, por su deslumbrante
modernidad, el hábil aprovechamiento de la

"profundidad de campo", permitiendo al lector contemplar escenas contenidas en viñetas en las que la acción se desarrolla simultáneamente en dos puntos muy alejados, tal como vemos en esta viñeta en la que Pitts se dispone a perseguir a los malhechores Ashili y Puhr, que se dan a la fuga por la puerta de "Las chimeneas" tras haber robado "La verruga de

Sivah".





Un efecto de similar belleza e impecable
técnica lo encontramos en esta otra viñeta, tomada de la historieta "Ni tanto ni tan calvo", en la que el burgomaestre contempla cómo se alejan Patson y Sir Tim en el viejo rolls, camino de Turoulington County.

Y

aún otro más, un plano imaginativo y muy cinematográfico, desde el interior de un coche, aprovechando también la profundidad de campo, tomado de un o de los muchos momentos trepidantes de "La verruga de Sivah".




A todo lo anteriormente expuesto cabe añadir que,
aunque le duela, Sir Tim es un representante de lo que se ha dado en llamar, eufemísticamente, “la tercera

edad”, o, lo que es lo mismo, que Sir Tim es un viejo,
alguien que ha vivido mucho más que lo que le queda por vivir y este hecho, si bien no es insólito en el tebeo español, ni mucho menos, sí que le otorga cierta distinción. El propietario de “Las chimeneas” es alguien con pasado, con décadas de experiencias acumuladas y esa es una característica que, forzosamente, marca las circunstancias de la serie que protagoniza tanto, por lo
menos, como las anteriormente expuestas y que no se puede pasar por alto.

La anglofilia de Raf

En Bruguera ya había otros investigadores. Jorge había creado a Sisebuto, detective astuto,

siguiendo el modelo de las aventuras de serial anglosajón de misterio. Ibáñez inició su serie de Mortadelo y Filemón con una clara inspiración conandoyleniana, para alejarse rápidamente y desplazarlos al terreno de la comedia de batacazos y evolucionar más tarde al género de los agentes secretos, al hacerlos ingresar en la TIA. Vázquez, por su parte, creó a Anacleto como
parodia de James Bond.

La propuesta de Raf tenía que basarse en un modelo diferente a los anteriores, y recurrió a la tradición del relato detectivesco inglés, una especie de compendio en el que podemos hallar elementos procedentes de Arthur Conan Doyle, por supuesto (en lo que se refiere al binomio investigador-ayudante sustanciado en la expresión “Elemental, querido Patson” de

evidentes resonancias holmianas), pero aún más de Ágatha

Christie (de su serie de Miss Marple) o de C K Chesterton (en lo relativo a los cuentos del padre Brown), recreado en el ambiente propio de los relatos campestres de PG Woodehouse o de

Richmal Crompton.Esta elección de parámetros

tuvo que responder a una evidente afinidad con ellos por parte del creador de Sir Tim. De no existir ésta, habría sido imposible obtener unos resultados tan convincentes. Desde las viñetas

iniciales tanto de la historieta de Mortadelo “Un caso con toda la barba”, como de la de Gran Pulgarcito “El anónimo”, planos de “exterior día” de la mansión del Sir “Las chimeneas”, el lector se encuentra sumergido en un mundo particular y diferente, sugestivo y verosímil. Con un atractivo basado en buena medida en el exotismo europeista, ese que, con sus suaves y civilizadas maneras, contrastaba con la España imperante e imperativa de tintorro, bocadillos de garbanzos y gruesos retruécanos dedicados a las mozas. La que sustentaba, por poner un ejemplo, el exitoso humor de Ibáñez .

La posible influencia que en esta decisión pudiera tener la adoptada previamente por Raf de trabajar para agencias británicas (Bardon Fleetway, de Londres, fue una), es más que probable. Las historietas creadas para el

mercado inglés debían estar ambientadas en un entorno propio de ese país y Joan Rafart (como podemos comprobar repasando su obra publicada finalmente en Bruguera, sin firma) asumió ese reto con solvencia. Por otra parte, también es posible que la

segunda decisión (la de ambientar la serie en Inglaterra) no fuera consecuencia de la primera (la de trabajar para el extranjero), sino que ambas respondieran a un modo de ser previo, propio de quien las tomó. Porque lo que es indudable es que nos hallamos ante un artista inquieto, en modo alguno acomodaticio y con más inclinación al riesgo profesional y mayor aspiración a la internacionalidad que la media de sus colegas.

Crónica de una amistad

La serie de Sir Tim O’Theo es, en primer término y por encima de otras consideraciones (incluyendo la parodia de los relatos de detectives), el retrato de una amistad.

El ya anciano aristócrata, Sir Tim O'Theo, y su fámulo, Patrick Patson, forman una pareja que disfruta de una convivencia prácticamente ideal. La presunta subordinación del segundo se fundamenta más en la admiración y la comprensión que en razones pecuniarias, pues es reiteradamente expuesta la ausencia de

remuneración que Patson padece. Ya a sus órdenes desde su juventud (tal como se relata en el capítulo segundo de “La verruga de Sivah”), en

el seno del ejército colonial británico, Patson siente una inquebrantable adhesión por su superior, especialmente sólida precisamente por el hecho de no ignorar sus muchas limitaciones. ¡Con qué

orgullo declara a su interlocutor (y al lector) que su señor alcanzó el grado de coronel en la historieta “Taka y Bomb”, del Extra de Verano de Mortadelo de 1975 (con guión de Andreu Martín e inspirada, por cierto en la película de John Boorman “Infierno en el

Pacífico”, de 1968)!! Patson sabe desde siempre que Sir Tim, como oficial o como detective, tiene pocas luces, sabe que le necesita y esa consciencia le une más fuertemente a él de lo que una ciega admiración lo haría. Con una entrega divertida y jovial, Patson juega a dejar a su “superior” el papel de líder, mientras él se dedica a resolver los problemas sacándole las castañas del fuego. Pero aún más que por su resuelto dinamismo y despierta inteligencia esgrimidas en el desarrollo de sus funciones como lugarteniente en mil y una aventuras, Patson resulta conmovedor por su abnegada dedicación a procurar el bienestar de Sir Tim, quien le

recompensa dispensándole un trato campechano y ningún sueldo. Patson no sólo se ocupa de atender a las necesidades fundamentales del anciano, y de protegerle de cualquier peligro que pueda rondarle, sino que, aún más incluso, ofrece generosamente su compañía prácticamente sin reservarse tiempo para sí mismo. Poco dados a sentimentalismos, sin embargo, ni Sir Tim ni Patson

pierden el tiempo en demostraciones de afecto. Son demasiado felices juntos como para estropearlo con concesiones a la ternura. Son camaradas (o “partners”, en versión inglesa) que comparten la vida, en toda su extensión, como dos amigos que hubieran quedado para verse indefinidamente.



El tópico

escollo del sueldo incobrable de Patson, equiparable al de otros fámulos de las historietas, parece en esta ocasión nada más que una excusa para desafiar el ingenio de Patson más que una necesidad real por su parte de percibir su importe. Y cuando, valiéndose de distintas añagazas, como en la historieta “El secuestro de Patson” (recogida en el Olé nº 73, probablemente de un Súper Pulgarcito) o en la del Mortadelo Especial dedicado al vigésimo quinto aniversario de TVE, “Hipnotismo televisivo”, el mayordomo consigue obtener la suma de dinero que se le adeuda, casi estamos por pensar que acabará por devolverla, una vez satisfecho el prurito de haberla cobrado.

De las constantes muestras de la fortaleza de la amistad de amo y criado (detective y ayudante, oficial y miembro de la tropa) que vamos encontrando a lo largo de los años en los que somos testigos de ella, quizá la contenida en la historieta del Mortadelo 68 (de fecha 13 de marzo de
1972) sea de las más reveladoras y una fuente de información digna de ser tenida en cuenta. Se titula “El bote fatal” y en las viñetas que conforman sus dos páginas de duración vemos a Patson desvivirse por dar con un regalo para Sir Tim, ya que es su cumpleaños (un día cinco de un mes que, probablemente, podemos descartar que sea invernal, pues Raf no ha dibujado una sola bufanda. Pongamos, del mismo mes de publicación de la historieta). Pide consejo, sucesivamente al burgomaestres, a Huggins, y a Blops, hasta ir a dar en comprar el obsequio a un criminal que el Sir se había encargado de poner, tiempo atrás, entre rejas. Ni que decir tiene que la sorpresa proporcionada por tan inadecuado proveedor será todo menos agradable. El caso es que, en el periplo de Patson, en pos del regalo perfecto, nos enteramos de algunas curiosidades de Sir Tim, como, por ejemplo, que es diabético.

Un reparto de lujo

De dos en dos: los defensores de la ley













A propósito de Campeonio (de su etapa estelar en Gran Pulgarcito y Súper Pulgarcito), dijimos que Raf derrochaba en la creación de personajes, disponiéndolos de dos en dos donde otro artista se habría conformado con uno.











Otro tanto puede afirmarse en relación a Sir Tim. Aparte de la pareja protagonista (deudora, como es obvio de todas las parejas formadas por detective y ayudante desde el nacimiento de la de Sherlock Holmes y el doctor Watson), para poner el acentuado contrapunto cómico, Raf dispone otra pareja, basada visualmente en el recurso que domina perfectamente (conocido desde Laurel y Hardy, e incluso antes) del grande y el pequeño (el capitán Aparejo y Teófilo, o Manolón y Tapón y hasta Doña Lío y Don Bollete), que son dos “bobbys” ingleses, el sargento Blops y el agente Pitts.









El primero, devorador de novelas de ciencia ficción, es algo obtuso y muy impresionable. Se revela contra las humillaciones dialécticas a que le somete Sir Tim y sufre resignado los castigos que le inflige el burgomaestre cuando se deja llevar por su imaginación excitada por la lectura, los cuales consisten en padecer el brusco despoblamiento de uno o más pelos del bigote (en un gesto similar a la degradación que supondría arrancarle los galones).







Blops es un tarugo, un botarate, un inepto que sueña con ingresar en Scotland Yard (lo que terminará por hacer que aparezcan una pareja de personajes nueva, el inspector jefe y el agente Nosey,
de dicha institución), y con abandonar su recalcitrante soltería casándose con la viuda Lady Margaret Filstrup, aunque sus
intentos de acercamiento sentimental suelen verse truncados por el terror que le produce la visión del mayordomo de ésta, el fantasmal Perkins . Pitts, por su parte, insignificante en lo físico y en la presencia de ánimo, dispone de un frágil físico, que tiembla con facilidad, dominado por unos nervios

preponderantemente quebradizos, que pone al
servicio de las torpes directrices de su superior.

La capacidad de ambos representantes de la ley
para el esclarecimiento de los misterios que se plantean en la serie es nula.


Nota: este recurso de duplicar los
personajes, en ocasiones es llevado al extremo al
diseñarlos, precisamente, gemelos.







Así, los mellizos idénticos Bell (Bill y Ball), secuestradores incapaces, que son tomados a risa durante toda la historia de “El secuestro del burgomaestre” (una especie de los disneynianos Chip y Chop, o de las "universales" Urracas Parlanchinas o de aquel par de topos tan educados de los cartoons de la WB, en versión humana) son tan parecidos entre sí como lo son los orientales que dibuja en la historieta del Extra de Primavera de Mortadelo de 1973, “Un asunto de perlas”, o como las sobrinas de Don Bollete.


Huggins, el consejero, el recepcionista, el barman



















De su establecimiento hablaremos en capítulo aparte y de su aspecto también. Aquí nos
limitaremos a destacar su importancia como elemento aglutinador de los personajes residentes
en Bellota Village y, sobre todo, como recepcionista de los forasteros. Él es el encargado de


dar la voz de alarma cada vez que (y sucede con mucha frecuencia) alguien sospechoso asoma las narices en la población.

Escucha siempre con paciencia y atiende con
interés. Despacha unas pintas fenomenales y es una pieza fundamental en el engranaje de la
convivencia de la comunidad.


Foddy, el representante del agro

Un modesto criador de cerdos al que se le
puede ver en bastantes historietas de Sir Tim,
suele aportar el testimonio de los sucesos que acaecen fuera del perímetro urbano de Bellota Village.

Aquí lo mostramos extraído de la historieta de 4 páginas del Extra de Primavera de Mortadelo
de 1972, “Un asunto de perlas”, en la que tiene que sufrir la pérdida de su orondo “Nerón”,


a manos de unos ladrones chinos. También podemos verle, por poner otro ejemplo, en la
historieta publicada en el Súper Tio Vivo número
81, la titulada “Money que vuela”, en la que, tras lamentarse de su mísera economía, cree haber sido agraciado por la Providencia con una suma de dinero que le cae del cielo.

El elemento femenino

Lady Margaret Filstrup es una adinerada
viuda de un excoronel del ejército de su Majestad
Británica que apunta en una agenda a todo
soltero que se le pone a tiro, con fines
matrimoniales. Tiene a su servicio a un

mayordomo muy económico, ya que se trata de
un fantasma llamado Perkins (prácticamente,Patson"traspasado" al otro barrio) y es la propietaria de “Old Castle”, la propiedad cercana a “Las chimeneas” de Sir Tim.

Es una mujer algo estrepitosa y boba, pero no
exenta de encantos, ni de arranques de genio que contrastan con su habitual jovialidad. Dueña del pequinés “Blopsy”, llamado así en honor al tarugo
sargento de la policía local.

La otra mujer más vista en Bellota Village es la
esposa de Bert, el burgomaestre, a la que
volveremos a referirnos más abajo. No presenta características de especial relevancia y podemos contemplarla aquí, en versión “con rulos”, en una viñeta tomada de la historieta del Súper
Mortadelo 24, ”Por un pan”.

No es Sir Tim el único miembro conocido de la estirpe de los O'Theo, en la historieta publicada
originalmente en el número 100 de Mortadelo, "Blops mete la pata", recogida en el Olé número
73, conocemos a su hermana Ágatha, probablemente llamada así en honor de la archipopular escritora de novelas de misterio, con la que también está, aunque en otro sentido, emparentado nuestro Sir detective.

Los “otros” burgomaestres

Bellota Village ha tenido dos burgomaestres que se han sucedido en el cargo. El primero, del que
no llegamos a enterarnos del nombre, tuvo mal
fin, pues terminó siendo detenido al final de la
aventura “El secuestro del burgomaestre”, que se desarrolló (con guión de Andreu Martín) desde el número 8 hasta el 12 de Gran Pulgarcito (de junio a octubre de 1972), con una historieta previa, llamada “El anónimo” (con guión, igualmente, de Andreu Martín) en el número 7, que servía de
presentación de la serie y a la que se hace
referencia al principio del capítulo publicado
en el número 8.


La aventura apareció originalmente sin título, pero en el Olé número 66, donde fue rápidamente recopilada, obtuvo aquel por el que se le denomina.

En el transcurso de las peripecias relatadas, constatamos que este primer burgomaestre es un sinvergüenza poco diestro en la ejecución de fechorías, al que una suerte caprichosa va poniéndole a salvo del castigo merecido en sucesivas ocasiones, hasta que él mismo, llevado de su estupidez, confiesa sus delitos, precisamente, en su propio homenaje. La fatalidad hacía que el desgraciado robara un dinero que le estaba destinado.











El segundo burgomaestre, conocido por el nombre de Bert (seguramente de Bertrand, como el amo de Jeeves, Wooster, la mitad de la pareja protagonista de la célebre serie de novelas cómicas del autor inglés P G Wodehouse) y que se mantuvo en el cargo durante toda la serie
es, a diferencia del primero (bastante voluminoso), uno de los hombrecillos diminutos de Raf, como don Bollete, Olegario, Tapón, o Teófilo. Y es que la estatura es una de las constantes en la temática rafiana desde siempre, como prueba la publicación de una página de chistes en el DDT 428 titulada, justamente así: “La estatura”.

En multitud de ocasiones, las dificultades
que la corta estatura provoca a sus personajes
bajitos son el “asunto” de sus historietas. Raf,
que consigue llenar de energía los menguados
recipientes de esos breves cuerpecillos y obtener unos personajes dinámicos y pizpiretos, hace de este segundo burgomaestre un tipo agradable, que sólo ejerce la autoridad con alguna
severidad cuando tiene que reprender los delirios del sargento Blops. Como ya hemos dicho, está casado (con una esposa de fisonomía algo cambiante, ya que se trata de un personaje de relevancia ocasional. Podemos verla aquí al lado, ahora en versión “sin rulos”). Por último,
apuntemos que es muy goloso. El té lo toma con cinco terrones, uno por campanada, tal como se
puede constatar leyendo la historieta “El rapto de Patson”.

Un personaje rodante: el viejo Rolls

El vetusto Rolls de Sir Tim adquiere cierta dosis de protagonismo anunciando con su presencia los cambios de escenario. Raf lo dibuja tan bien que lo dota de suficiente personalidad como para permitirle figurar en un hipotético “Hall of Fame” de los vehículos de motor de explosión, al lado del Batmóvil, del Troncomóvil de los Picapiedra o del Katramino de los Chiripitifláuticos.

Patson se encarga de conducirlo ataviado con un esplendente uniforme de chofer, con destreza y
prudencia, por lo general, lo que no le salva de cometer algún desliz, como el de la historieta “Los gigantes de Saturno”, en la que distraídamente, se

sube al tejado de “Las chimeneas”.







El gaitero de ultratumba











Virtuoso de la gaita y la cornamusa (o sea,de la gaita y de la gaita) Mc Latha es el fantasma
atormentador particular de Sir Tim. Sólo visible para él, le pone a menudo en situaciones
comprometidas de difícil explicación, que hacen dudar a los demás de la cordura del Sir.

Presente en la serie desde el primer instante, su importancia decae rápidamente. Los malentendidos que provoca resultan una buena fuente de gags en las historietas del Súper Pulgarcito, como por ejemplo, en la del número 13 (en la que Sir Tim intenta dominar las fuerzas de la telepatía y el fantasma le hace creer que lo consigue, haciendo de la persecución final, en la que hace que se desprendan las ruedas de los coches, un momento francamente cómico), o la del número 10 (en la que demuestra su facultad para adoptar el aspecto de distintas personalidades, suplantándolas).








La inclusión de un fantasma en la señorial “Las chimeneas”, por supuesto, es un elemento más,
dispuesto para completar la convincente recreación de la más popular imaginería de la ficción anglosajona tradicional.

La amenaza-tipo











Un hombre de aspecto siniestro, vestido completamente de negro, tocado con un sombrero de ala ancha que llega a “The crazy bird” y hace una inquietante llamada telefónica. Esta descripción cuadra perfectamente al forastero que dibuja Raf al principio de “Intriga en Flauting’s Town”, pero, salvando pequeños detalles, serviría igual para el que llega en la historieta titulada "El espía", del Mortadelo 64 ( de fecha 20-2-72), o también para el de “Las
apariencias engañan” (aunque en esta ocasión viste una gabardina “a lo Bogart”) o para el patibulario empleado que aparece en “La noche en que se cargaron al Sir”.

En el primer caso, el peligroso asesino resulta ser un exterminador de plagas deroedores, en el segundo, se trataba de un profesor de química dando instrucciones telefónicas a su mujer para la confección de un jersey; en el tercero, era el pagador de las nóminas de Blops (de ahí que se
dispusiera a “liquidarle”); en el cuarto, un mozo de cuerda que era contratado para llevar a cuestas al Sir, presa de un ataque de gota. De manera similar, un inocente viajante de artículos
de broma es tomado por un letal asesino en “La maleta sospechosa” y un equipo de baloncesto
por una invasión alienígena en “Los gigantes de Saturno”. Este personaje prácticamente fijo, de aspecto cambiante ( aunque respondiendo a esquemas bastante estrictos), completaría la nómina de la población (en este caso, incluyendo la flotante, y no me refiero sólo a Mc Latha y a Perkins) de la serie de Sir Tim.

Crónicas de un pueblo

Bellota Village tiene unos cinco mil habitantes. Este dato nos lo proporciona Huggins, el dueño
del pub más frecuentado de la población (es de suponer que habrá otros) en la historieta de
cuatro páginas “Intriga en Flauting’s Town”,
publicada en el Súper Mortadelo 22 (1973), con
guión del propio Raf.

Se trata de una población rural,que parece anclada en unos lejanos principios de siglo XX.





No muy distante de Londres, tiene bastante cerca Turulington County (además de la antes mencionada , Flauting’s Town) y dispone de un periódico local: “The Bellota Fisguing” (aunque el periódico de lectura más frecuente es “The repaper”, cuyo domicilio social, este burgomaestre desconoce).

El hechode que las noticias en Bellota Village se conozcan prácticamente en todas las ocasiones a través de los periódicos refuerza la sensación de que el tiempo se ha detenido en su término municipal.











En el pub más popular, no encontramos la televisión que, sin duda, distraería a la parroquia del trasiego de sus pintas y de las charlas (informativas para el lector). En su lugar, como distracción, los clientes de Huggins tienen bastante con un juego de dardos (que, por otra parte, no usan demasiado). Algo que también contribuye decisivamente a dar esta impresión de encontrarse ante un lugar inmerso en una especie de burbuja temporal, es la indumentaria de sus habitantes, como si Bellota Village fuera otra “Brigadoon”. Observando la historieta “El campeón de feria”, el lector parece estar asistiendo a un combate de boxeo de finales del siglo
XIX o principios del XX.

Es esta una historieta con una atmósfera propia muy especial y conseguida, en la que aparecen muchoshabitantes de la villa, incluyendo a un tal Bruting que, como forzudo local, da mucho juego. En ella, además, encontramos un tema que, como dijimos en una entrada anterior, la ya citada “Raf, trazos felices”, le es muy grato a Raf: el de los feriantes y espectáculos ambulantes.

Siguiendo con la cuestión de las indumentarias anacrónicas, digamos que el traje del burgomaestre recuerda al del hombrecillo que se oculta tras la personalidad del Mago de Oz, y que el uniforme de Patson, dentro del más estricto clasicismo, recuerda a, por

citar tan sólo un ejemplo,

Picaporte, el mayordomo de Phileas Fogg.

Ambos parecen vestir siguiendo modelos propios de

épocas pretéritas.











El clima en Bellota Village (que, por cierto, en algún momento cambia su ortografía por “Bellotha Village”, como en la historieta “A río revuelto”, del Mortadelo Especial King Kong (1977), de seis
páginas, firmada por Raf y equipo) es el típico inglés.

La lluvia y la niebla, esenciales para caracterizar como el lector espera una localización campestre inglesa, están muy presentes,

especialmente, en los primeros años de la serie.

Raf tiene buen cuidado, además, de que sus

personajes ni se inmuten ante las adversidades

climáticas, dando la sensación, sin subrayarlo, de

que están naturalmente habituados a ellas. Lo que nos lleva a hablar, si quiera un tanto, del
“clima temperamental”, o sea, de la tan
divulgada, en otros tiempos, “flema británica” un concepto que hoy en día ha perdido algo de su
vigencia (como tópico y, sobre todo, como uso
“tópico”), pero en que 1971 era un lugar común
reconocido universalmente y que se encuentra en las primeras historietas de Sir Tim profusamente. Estas descripciones, tanto del clima, como de la flema británicas, se van diluyendo con el transcurso de las historietas, quizá por no insistir sobre conceptos ya expuestos, que se dan por sabidos, o por no incurrir en repeticiones.









La vida comercial en el pueblo de Sir Tim no es desdeñable. Sin hacer un rastreo exhaustivo de las tiendas que podemos hallar en sus viñetas, hemos encontrado algunas destacables, como el Almacén de Harinas de los hermanos Bell, en la serie de historietas agrupadas bajo el título de “El secuestro del burgomaestre”; la sastrería “The handsome pig”, en la anteriormente citada “Intriga en Flauting’s Town”;

la tienda de artículos de viaje “La maleta alegre”,

en “El rapto de Patson” , o “El pato perfumado”,

una tienda de cosméticos en “El hombre lobo”, la

historieta publicada en el Súper Mortadelo

número 13 (de cuatro páginas y guión de Raf

1973).

Quizá por aquello de no topar con la iglesia, en Bellota Village no encontramos ministros de la Fe. Ni pastor ( con la salvedad de Foddy, que no cuenta), ni vicario, ni predicador, ni , por supuesto, sacerdote. Lo que sí hay, como hemos visto más arriba, son calles con nombres tan majaderos y encantadores como "Gaita St."

Lugar de reunión: El ave turuta

La importancia del pub en una población pequeña, como Bellota Village es primordial.









Representa el punto de encuentro de la población, el lugar donde llegan los forasteros y se dan a
conocer, el sitio donde se ponen en común los problemas que acucian a unos y a otros, con la
esperanza de encontrar algún remedio o de, al menos aliviar la preocupación que nos procuran, con un poco de amistad, de solidaridad, o, como mínimo, de cerveza (que no es moco de pavo).














Conocido bajo diversas denominaciones, el local regentado por Huggins, es el lugar predilecto en el que poner en común las experiencias del día, para desgracia de Blops, que tiene tendencia a
atragantarse frecuentemente con su pinta (pequeño accidente del que encontramos abundantes ejemplos), y de Patson, que suele cargar con los gastos (incomprensiblemente, dado que no cobra).
Los muy diferentes nombres que recibe la traducción del original “The crazy bird” (“The mad bird” en el Súper Pulgarcito número 7,
entrega inaugural de la serie) son incontables. Quizá el más popular sea “El ave turuta” (el cual,
por cierto, debía haber sido el nombre de este
weblog, pero estaba “pillado”), pero se le ha
llamado de muy distintas maneras: “El pájaro
demente” (en el mismo Súper Pulgarcito número 7);“El pájaro chiflado” (en la historieta “Un caso de altura”); “El ave chiflada” (en, por ejemplo, el Súper Mortadelo número 24), o “El pájaro turulato” en “Los gigantes de Saturno”. Tan cambiante como la denominación es la postura del pájaro dibujado en el reclamo de la taberna, tan vivo que llegamos al
extremo de poder leerle los pensamientos en alguna
ocasión, como sucede en la historieta “A río revuelto”, publicada en el Mortadelo especial número 16: King Kong, publicada en 1977.








Maneras de Sir (y de estar)

Sir Tim es un detective aficionado, pero sobre
todo, es un jubilado. Dispone de tiempo para
ocuparse de misterios inexistentes tanto como
para ocuparse de su jardín. Está amorosamente atendido por su amigo Patson y la vida es sencilla para él.




De la mano del Sir, el lector es seducido por los encantos de la campiña inglesa, sustanciados, por ejemplo, en tres distintas libaciones cotidianas: degusta el consabido “five o’clock tea”, saborea, en la confortable soledad de su salón, una copita de “xerry”, o se ventila sus buenas pintas acodado con los amigotes en la barra del pub“The crazy bird”. Invocando ilustrar esta realidad, aportamos viñetas de “Hipnotismo televisivo” (donde el Sir se pone a tono con
“xerry”) ; del Mortadelo 216 (de fecha 13-1-75), “Viaje gratis” (en la que loa la calidad de las
cervezas de Huggins) y del Súper Pulgarcito 9 (en el que amo y criado toman juntos el té,
civilizadamente, en una mesa del Ave Turuta).




















Una de las diversiones favoritas de este jubilado, al final de una vida de acción, sirviendo en el ejército de su majestad británica, consiste en imaginar peligros que arrostrar y misterios que resolver. Esta afición le permite, de vez en cuando, volver a empuñar su pistola y detener a algún maleante, aunque, en la mayoría de las ocasiones, tan solo consiga quedar en evidencia y llevarse un chasco.

El caso es que Sir Tim disfruta de una elevada
consideración en su comunidad. Algunos méritos que se le atribuyen pueden ponerse en duda,
otros son constatables, como su dominio de la defensa personal, de lo que hace gala en el Súper
Pulgarcito 13, dejando a Blops fuera de combate, y otros más, cabe suponerlos ciertos, como los correspondientes a su carrera militar, que incluye servicios de contraespionaje durante la
Segunda Guerra Mundial, tal como nos cuenta Pitts en el Almanaque para 1972 de Mortadelo, en la historieta “El mensaje” (en la cual, por cierto, a su inicio, Blops declara estar ya harto de anónimos, cuando la serie hacía poco más de medio año que se había iniciado, lo que indica la
frecuencia con la que este recurso era empleado para dar comienzo a la acción, cosa que Pitts,
con su comentario descriptivo de lo que podríamos llamar "rutina de los anónimos", corrobora).

Ese prestigio adquirido por Sir Tim al que nos referíamos le convierte en la primera
opción cuando se presenta un conflicto que se
presume de cierta gravedad, por delante del
brazo oficial de la autoridad, el sargento Blops.
Así lo testimonia Huggins en la historieta “Intriga en Flauting’s Town”, por ejemplo, del Súper
Mortadelo 22.




La India misteriosa (o la joya de la corona: “La verruga de Sivah”)
















Cuando este burgomaestre tuvo el atrevimiento (que procedía además, de otro atrevimiento) de comparar a Joan Rafart Roldán con George Harrison, no cayó en la cuenta (atolondrado como es) de un aspecto que reforzaba tan fantástica teoría, y es ello que, tanto uno como otro, sintieron una innegable fascinación por el universo hindú, a lo largo de los años. En el caso del beatle, este hecho ha sido universalmente conocido y aceptado. En el del dibujante catalán, la afirmación se basa únicamente en una cierta especialización temática que a este modestísimo lector de tebeos le ha parecido encontrar. Para
respaldarla sólo puede aportar algunos ejemplos y, lo que para él tiene mayor peso, una convicción personal.











Los ejemplos parten de una página de chistes publicada en la contraportada del DDT 366 (de fecha 19/5/58, es decir, de los primerísimos tiempos del dibujante en Bruguera) titulada“¡Con turbante y flautita!”), dedicada a los fakires. Obsérvese (casualidades que se esconden en los pinceles de los dibujantes) la muy notable similitud entre la figura del occidental que aparece en el chiste extraído de esa página con l a que ofrece Sir Tim en los pasajes de “La verruga de Sivah” en los que está en la India en el momento actual. La coincidencia en la vestimenta es casi exacta.

La figura del fakir (auténtico o de feria) se repite frecuentemente en la obra rafiana y podemos
citar su presencia (y la de la ambientación hindú, en general) en la portada del Gran Pulgarcito 48 (de diciembre de 1969), o en la aventura de Campeonio“La vaca sagrada” (del mismo año).





Ya en la serie de Sir Tim, una de sus primeras historietas, ”Un caso de pitorreo”(4 páginas, publicada en el Extra de verano deMortadelo, 1971), narra una peripecia protagonizada por
un fakir que llega al aeropuerto londinense montado en una alfombra mágica. Valga decir que, el chiste a costa del voluminoso cráneo del fakir, que le hace sospechoso, por dos veces, de portar contrabando bajo el turbante, lo repite Raf para la portada del Olé número 73, “La verruga de Sivah”.

Es en esta historia, precisamente, donde Raf se explaya, definitivamente. Una extraordinaria aventura de Sir Tim formada por 6 capítulos de 7 páginas cada uno, publicados en Súper Pulgarcito a partir de su número 13 y recogidos luego (en 1973) en el Olé antedicho.

A propósito: Los guiones de Andreu Martín (y los de Raf)








Si el depurado grafismo de Raf merece con toda justicia el reconocimiento a su grandeza, no es
menos cierto que los guiones de Andreu Martín fueron artífices de que esa grandeza alcanzara su máxima brillantez. Esto es especialmente cierto en el caso de “La verruga de Sivah”, que supera la ya sensacional aventura precedente de “El secuestro del burgomaestre”.




De la obra como guionista de Andreu Martín

hemos dicho en este weblog (o lo que sea) que

remite por su humor a las películas cómicas de

Richard Lester y tal afirmación es especialmente indicada en el caso presente, que muestra
concomitancias bastante diáfanas con la película “¡Help”, del cineasta norteamericano , protagonizada por los Beatles.

Las trepidantes persecuciones, los ineptos villanos, la importancia central de una joya sagrada, algunos gags puntuales (con la destacada presencia de un tigre en uno de los más recordados de ambas obras), son puntos de contacto entre ambas obras.

Las diferencias nacen, obviamente, de la muy distinta condición de los protagonistas de una y otra producción. En el caso del Sir y su fámulo, lejos de entonar bonitas melodías como “You’ve got to hide your love away”, rememoran sus días de armas en tierras de la India, siendo el uno

capitán del ejército de Su Majestad y el otro, guía y cazador.

La rica galería de personajes, localizada en el

pequeño estado hindú Trestristestigris, en la región de Prahbranargal, donde servía Sir Tim como capitán de los lanceros bengalíes, repleta de personalidades hilarantes y rotundas, incluye al despistadísimo Rajah Bracadabrah, capaz, con sus incoherencias, de hacer enloquecer al más flemático (tan logrado que merece estar al lado, por ejemplo, del doctor Cumberri, creado por
Jardiel Poncela para su comedia “Un adulterio decente”); al delincuente yanqui Jo Robber (que, a propósito, prefigura claramente al policía televisivo Kojak, que no se vio en España hasta 1975)
y a la estupenda pareja de atontados esbirros Ashili y Puhr (cuyos nombres se basan en un popular éxito de la cantante de rumba pop, Dolores Vargas, “La Terremoto”, hermana, por si no lo sabían, del insigne Príncipe Gitano).

A lo largo de sus cuarenta y dos páginas, asistimos a situaciones comiquísimas y a
momentos de acción y aventura que, en ocasiones, recuerdan clásicos del cine del género como el inmortal “Gunga Din” (George Stevens, 1939), como, por ejemplo, cuando Patson se lanza a coger la joya en el interior del templo de Sivah. Y es que el mayordomo incorpora de manera convincente el papel de héroe de acción, resolviendo favorablemente situaciones difíciles con la contundencia de sus puños y la agilidad de su sagacidad.

Las inspiraciones de los guiones de Raf son muy variadas, pero, a grandes rasgos, su temática está más cercana a su línea de trabajo habitual, para historietas cortas. El argumento-base de una historieta de Sir Tim con guión de Raf, suele basarse en un malentendido que provoca inicialmente una alarma que se revela finalmente injustificada. Esta alarma puede motivarla tanto la llegada de un forastero de aspecto amenazador, como la publicación de alguna noticia inquietante que parece tener correspondencia con algún hecho acaecido en la población. A diferencia de los guiones de Andreu Martín, en los que sí ocurren sucesos “de verdad” y sí que existe un peligro cierto, en la mayoría de los guiones de Raf el peligro se limita a pasar el
correspondiente bochorno cuando se resuelve el inocuo misterio de turno. Algunas constantes temáticas rafianas, como la de la calvicie, o la de la estatura (de la que dijimos algo antes, a propósito del burgomaestre) sirven para proporcionar la anécdota necesaria para provocar el malentendido.

Así, la calvicie está presente en muchas historietas de todas las series de Raf, como leit-motiv desde sus comienzos, de lo que da fe la página temática de chistes del DDT 395 (de fecha 8 de diciembre de 1958), con ese mismo título genérico “La calvicie”, y está detrás de
historietas de Sir Tim como “Ni tanto ni tan calvo”(Súper Mortadelo 12) o “El hombre
lobo”(Súper Mortadelo 13), ambas de 1973, o “Un caso peliagudo” (Mortadelo 56, 20-12-71),



El arte verruguesco

Visualmente, puede considerarse “La verruga de Sivah” la culminación del arte gráfico de Raf. La
puesta en escena de las persecuciones (Sir Tim y
Patson eludiendo a sus perseguidores, aupándose a un balcón) y las peleas; de las situaciones exóticas y pintorescas (la secuencia del elefante) se eleva a un nivel altísimo, parejo a la eficacia de la expresividad de todos los personajes

(además de los habituales, nada menos que seis nuevos con intervención relevante, contando al tigre), y al acierto en la ambientación tanto de

vestuario, como de escenografía. La

caracterización de los miembros del British Colonial Army, como de los figurantes de la población indígena, como los soldados hindúes, es plenamente convincente, así como las
construcciones y el paisaje diseñados.

La evolución gráfica

Aunque es una serie que nace cuando Raf es un artista de estilo ya maduro (a diferencia de otras series muy conocidas, que “maduran” a la vez que sus dibujantes), en sus quince años de existencia, sufre una cierta evolución, tanto en el trazo en general, como en el diseño de sus personajes. Siendo, fundamental, la cada vez mayor presencia del equipo que colabora con Raf para hacer posible que Sir Tim estuviera con la frecuencia requerida en las páginas de las distintas revistas en que aparecía: Mortadelo, Súper Pulgarcito, Súper Mortadelo, Mortadelo Especial, Extras, Súper Tio Vivo y Mortadelo Gigante.

Los cambios a que se vieron sometidas las imágenes de sus principales personajes no fueron demasiado importantes, aunque sí notables.











El protagonista, Sir Tim, cambió más que su amigo y colaborador, Patson, prácticamente inaltera
do durante toda la serie, y es el cambio más notable el que sufrió su nariz. En las primeras historietas, el apéndice nasal de Sir Tim es bastante fino y le da poca personalidad. Con el tiempo, al Sir se le van hinchando las narices y termina por lucirlas de buen tamaño y de forma curva.

Su indumentaria, muy variada al principio (que incluye gorras distintas, incluyendo una con doble visera, como la de Sherlock Holmes, un sombrero de ala bastante ancha en “La verruga del Sivah”, un elegante traje de gala negro, para cenar con Lady Filstrup en el Súper Pulgarcito número 11, trajes de tweed, etc...) queda bastante estabilizada en los bombachos"línea Tintín" (para la parte inferior) y en un jersey con una línea
quebrada (al estilo Charlie Brown) para la parte superior, y en llevar la cabeza descubierta.
Para el cuello, el Sir, antes de estabilizar su decisión en favor de la pajarita o corbata de lazo,le hemos visto lucir corbata o un elegante "foulard".

Curiosamente, la transformación definitiva de Sir Tim le lleva a parecerse bastante a un personaje incidental, el también coronel Jones, al que conocemos en la historieta “Un caso de pitorreo”, ya reseñada. Efectivamente, nuestro Sir termina siendo una versión adelgazada suya.










Blops (el tercer personaje de la serie en importancia) se beneficia de un diseño prodigioso. Su presencia es poderosa y su personalidad, cautivadora de tan lograda. Y es que Raf, que dibuja con la facilidad con la otros respiran, alcanza el punto más álgido de la excelencia dibujando redondeces. Ahí están Manolón, o Doña Lío Portapartes. Pues bien, Blops luce dos mostachos distintos. En las primeras historietas, tiene el bigote partido en su mitad y las guías largas y despuntadas, formando lo que podríamos llamar dos alas o dos escobillas. Más adelante, el adminículo piloso del policía se transforma en una espesa línea quebrada, que presenta el aspecto de un cepillo. El sargento Blops cambió su bigote en medio de la tercera entrega de la serie “La verruga de Sivah”, luciendo en ella, alternativamente,los dos formatos de bigote de una viñeta a otra. A partir de la cuarta entrega, se impone definitivamente el segundo formato, seguramente más cómodo de dibujar para el celérico Raf.

Huggins, el dilecto propietario de “The crazy

bird”, comenzó teniendo un aspecto mucho más corpulento en las primeras apariciones del que

terminaría teniendo. En el Súper Pulgarcito número 7 (mayo de 1971) es un hombre masivo, algo alopécico y de pelo rubio; unos pocos meses más
tarde, en el Mortadelo 42 (septiembre 1971), en “La maleta sospechosa” ya usa la gorra que terminará siendo característica y tiene el bigote negro, tipo cepillo, que pronto pasaría a encanecer y a parecerse a una brocha. El aspecto final, es de un hombre más bien bajo, de complexión rechoncha, de nariz redonda, con gorra sin cuadros y bigote semejante a un matojo de malas hierbas rubio entrecano, tal como podemos verle en una viñeta del Súper Mortadelo número 22, en un espléndido retrato en el que aparece visiblemente asustado.

La serie de Sir Tim nació, como ya ha sido dicho, en el momento álgido de la capacidad de su creador. El dibujo de Raf nunca fue tan brillante como en el periodo 1969-1973, ni volvería aalcanzar ese nivel.

Coincide con el máximo esplendor editorial, por difusión y crecimiento y también por la ambición de sus nuevas cabeceras, que iban a copar el mercado del tebeo. Después de este periodo, llega la saturación del mercado y el agotamiento creativo. Raf, haciendo gala de una honestidad profesional y de una independencia que destacan en medio del panorama propiciado por la editorial para la que trabajaba, se ve obligado a requerir, cada vez en mayor medida, de los servicios de un equipo de dibujantes que le ayuden a completar el trabajo. El trazo mágico de Raf continúa en el fondo, pero la ejecución mecánica, sistemática, estrangula el arte, que a duras penas sobrevive. En los mejores momentos de la carrera de su creador, la serie se beneficia de la más alta capacidad creativa y del mayor grado de compromiso con su oficio. Raf parece hallarse en esos años dotado de una energía resolutiva y de una intuición deslumbrantes. Crea viñetas que por sí solas justifican una carrera.

Viñetas que son planos de composición brillante y de exposición narrativa fulgurante. Por ejemplo, la viñeta de la historieta “Una maleta sospechosa” en la que Sir Tim y Patson observan
desde su mesa a un desconocido que porta una intrigante valija, representa (a su nivel) un logro al alcance de contados profesionales del medio.

En estos tiempos, Raf no se cansa de inventar toda clase de renovados vestuarios y atrezzo para “vestir” mejor que nadie sus personajes y
sus historietas, alejándose así de la monotonía que solía imperar en las historietas “de uso
corriente”.

Concede a cada personaje, no solo una personalidad distinta, como es obligado, sino también un gusto definido e intransferible para vestir.

Así, por ejemplo, nada hay más natural ni resulta más convincente que la pelliza que Blops luce en la historieta del Súper Mortadelo número 13 “El hombre lobo, o los jerseys de cuello alto de los hermanos Bell en esta viñeta del Súper Pulgarcito número 8 (junio de 1971).

La decadencia no afecta a la viveza, pero si a la
estética, que tiende a desaparecer por completo con el barrunto de la década de los ochenta. Si la calidad del dibujo disminuye, por otro lado, la producción masiva editorial también hace que se resienta la reproducción de la obra realizada, que deja de ser óptima. Concretamente, el coloreado de las historietas, magnífico en Súper Pulgarcito, pasa a ser corriente en las publicaciones siguientes y llega a la deficiencia en los años ochenta. El dibujo, mucho más plano, más esquemático de
historietas como “A río revuelto” o “La noche en que se cargaron al Sir” no se produjo de la noche a la mañana. Cuando el tiempo apremiaba, Raf , que según testimonia nuestro amigo Jaume

Rovira en algún comentario, era el “lápiz más rápido” de este lado de la frontera, se sacaba de la manga alguna historieta a todas luces dibujada a toda máquina, como la del Extra de Primavera de 1973 “El caso Flapp” (una historieta, por otra parte, muy interesante, en la que el Sir y Patson viajan a Chicago acudiendo a la llamada de un compañero de armas (Aticus Flapp -¿homenaje al Atticus Finch, de “Matar a un ruiseñor”?-) de las fuerzas aliadas de la Segunda Guerra Mundial y en la que hay algún que otro cadáver y una resolución detectivesca, para asombro de propios y extraños, a cargo del propio Sir Tim O’Theo).

Una última curiosidad (antes de la despedida)

En el Mortadelo 216, de fecha 13 de enero de 1975, nos volvemos a encontrar con un argumento y una resolución finales que ya habíamos visto en este mismo weblog cuando, en la entrada "Raf, trazos felices", nos ocupamos de

la etapa previa al Sir Tim de Raf. Contamos entonces cómo había utilizado el mismo argumento y prácticamente el mismo diseño para sus historietas de Doña Lío Portapartes del Pulgarcito 1463 y del Capitán Aparejo (de mayo y diciembre de 1959, respectivamente). En ambos casos, un personaje (Don Cefalópodo, un realquilado de la patrona Doña Lío, y Teófilo, el marino enrolado con el Capitán Aparejo) envía engañado al protagonista a parar a manos de un jefe antropófago.

Dieciséis años después, Raf recupera la historia y en la historieta de Sir Tim "Viaje gratis", el

anciano detective entrega una carta a Blops que le pone en manos de un jefe indígena de una tribu de negros. La diferencia está en que, en lugar de ser devorado, el sargento sólo se ve obligado a realizar trabajos forzados. Al fin y al cabo, la historieta era la misma, y el dibujante, también, pero los tiempos habían cambiado.


Risas y lágrimas

La de Sir Tim O’Theo fue una gran serie. Para quien esto firma, la última serie verdaderamente indispensable de los tebeos Bruguera (aunque no la última memorable, porque hubo más). Habría merecido mejor fortuna, en lo que a la comercialidad se refiere. Pero la historia ya sabemos cómo acabó. La independencia de Raf, su apuesta por defender sus derechos como creador tampoco ayudaron a que la difusión de la serie creciera con la desmesura que tal vez un mayor éxito le habría proporcionado. El caso es que eso carece hoy de importancia.

Es más: mejor así. Eso la libró de caer en manos torpes e irresponsables de oscuros asalariados al servicio de los insaciables engranajes de la industria. Hoy podemos disfrutar del magnífico trabajo que Joan Rafart realizó, reír con él y deleitarnos con la maestría con que fue ejecutado.


Una serie tan exquisita (en sus mejores momentos) y tan digna (en los peores) que no necesita el concurso del éxito popular para perdurar de manera indeleble en la memoria del aficionado con criterio. ¿A qué mayor premio o más elevada meta puede aspirar creador alguno?

PD:Las viñetas utilizadas cuya procedencia no

ha sido reseñada en el texto han sido extraídas de los Mortadelos número 40 (El as de trébol, 30-8-71), 58 (Los humos de sir Tim, 3-1-72) y 162 (Una gesta del Sir, 31-12-73). Dicho sea, con las debidas reservas.

Ha sido una entrada muy larga, lo reconozco. Y los que han llegado hasta el final merecen un homenaje casi tan sentido como el que he querido brindar a Joan Rafart Roldán, autor de las maravillosas viñetas que a este rincón de la red han venido a parar. Ojalá, los valientes que han llegado este punto final no estén del todo hechos fosfatina, que es, precisamente, lo que les pasa a los que se dejan coger por Lady Filstrup...Esto es todo, amigos...

56 Comments:

Anonymous Jesús Cuadrado said...

Un abuso; eso es lo que es.
--

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

¡¡Pero, hombre don Jesús!! Yo le aseguro a usted... Yo... No era mi intención... Estoy consternado.

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Gordito Relleno said...

Atiza, ¡ésto sí es un entradón y no los del Cannavaro ese!. Aquí hay lectura para todo el finde. Muchas gracias, ya diré algo si me quedan palabras cuando lo lea.

Ahora, ya que es viernes, déjeme que en nombre del otro burgo y con su permiso le haga esa pregunta que ya se ha convertido en ritual y que a mí siempre me recuerda que vienen un par de días de ocio y esparcimiento. Por una vez y rogando se me perdone la intromisión...

¿El sábado las cervezas donde siempre, no?

viernes, enero 19, 2007  
Blogger jaumejoan said...

A mi se me ha hecho corto, sr. burgomaestre!!Nunca me canso de leer sobre Raf y ver sus dibujos, siempre frescos, independientemente de la época en que están realizados: la frescura es una de sus principales características.
Felicidades maestro por su enorme trabajo, y solo dos puntos en los que quiero incidir: la gran facilidad de Raf para crear personajes nuevos y diferentes, que creo que es debida a su gran capacidad, menos conocida pero real, de extraordinario caricaturista (como ocurria también con Escobar). De otro lado, la profundidad y la composición de los fondos y las viñetas de Sir Tim,que fué realmente revolucionaria en Bruguera, pero no en Raf, que en sus historietas en TBO con el seudómino de Roldan, ya habia utilizado.
En los años 50 y 60, los dibujantes de TBO, no presionados tanto por un estilo marcado, como ocurria en Bruguera, utilizaban más la profundidad y perspectivas más atrevidas.
Además, hay que sumar a Raf su amor por el cine y la televisión, y los nuevos aires que se respiraban en los 70, y a su entusiasmo por hacer cosas nuevas, y por qué no, a la competencia amigal pero cierta que existia con Ibañez y la explosión del mejor Mortadelo de la historia, el de Gran Pulgarcito.
También habia otro tema novedoso en Sir Tim O´Theo y que observé "en directo": la entrada del rotulador como instrumento de dibujo sustituyendo a la clásica pluma, o combinando con ella. Raf, con su trazo rápido y seguro, pasó a ser el rey, y dominó como nadie la combinación de estas dos técnicas, que sumadas daban sensación de profundidad, frescura y de mejor composición de las viñetas.
Raf forever!!

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Ay, amigo Gordito, este sábado, por imponderables, no habrá cervezas burgomaestriles!!! Será la semana que viene. Espero que le guste el entradón (mucho más trabajado (se lo certifico) que las patadas del "mejor jugador del mundo" (????).
Amigo jaumejoan, estamos aquejados del mismo mal: YO tampoco me canso de ver dibujos de RAF!! Por otra parte, me hace muy feliz tu comentario, por dos motivos: en primer lugar, porque, a fin de cuentas, todo este trabajo esta hecho para vosotros, los amigos de Lady Filstrup; y en segundo, porque incides en los aspectos que he tratado de destacar como aportaciones fundamentales que hacen tan interesante este gran autor (sobre todo) y esta serie. Tu apunto sobre la técnica, impagable, siendo tú mismo un magnífico profesional, ha venido de perilla, porque aunque lo tenía "in mente" (era obligatorio hablar del pincel de Raf y de su paso al rotulador), se me "quedó en el tintero". Sí, sí, soy así de burro. Me enrollo como una persiana y me dejo cosas... Ay!

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Ichbi Chuchuju said...

esta entrada es más grande que la de los almanaques!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Ah, sí? Pues no lo había medido, pero si usted lo dice, así será. ¡¡Dios mío!! ¿Qué será lo próximo!!?? O como diría Sir Tim: My god! What's next? O algo así...

viernes, enero 19, 2007  
Anonymous PetisoCarambanal said...

Pues será una entrada larga y todo lo que queraís, pero yo me la he "devorado" con fruicción y solo puedo decir que es maravillosa e incluso coincidir con el maestro Jaume Joan en que nunca me cansaría de leer y ver sobre Raf. Y siendo un poco atrevido porque yo solo sé que no sé nada,como dijo aquel, diría que quizá Raf ambientó la serie en Inglaterra por causa de la censura, que llevó a otros dibujantes a no establecer ningun lugar concreto para sus personajes o utilizar "piastras" o "gendarmes"; quizá Raf pensó que sindo las aventuras de Tim en Inglaterra no tendría problemas con los del lápiz rojo. (Lo de no dibujar curas ni iglesias, no lo había pensado, mire usted)
En fin, lo dicho , genial la entrada, amigo burgo, mis más sinceras felicitaciones.

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

¡Guau! Compañero y amigo burgomaestre, ¿te puedo llevar en hombros el sábado siguiente por toda la ruta, desde las papelerías de viejo hasta nuestro bar, ¡ida y vuelta!?

viernes, enero 19, 2007  
Blogger JOSÉ LUIS CARBONELL said...

Nunca, en toda la historia del tebeo, tantos hombres tuvieron que agradecer tanto a tantos pocos. Enhorabuena. Han pasado Vds., amigos Burgomaestres, a formar parte de mi lista de héroes favoritos.

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo petiso, por su comentario. Me encanta que no le haya cansado la travesía de la entrada y encuentro su hipótesis sobre la motivación de Raf para ambientar la serie en tierras británicas digna de consideración, aunque, sinceramente, no creo que esa razón le hubiera permitido hacer un trabajo tan convincente. Normalmente, lo que se hace inducido por motivos indirectos da lugar a otra clase de obras, no tan redondas. Lo de los curas, pues... me vino al coco ayer mismo, a eso de las tres de la madrugada (no sé si estaba muy en mis cabales, en ese momento, tampoco).
Amigo y compañero burgo, el sábado que viene, sin falta, celebraremos nuestra alegre reunión semanal, pero nada de paseos en hombros, que sufro vértigo hasta cuando piso una alfombra (si es demasiado gruesa). Me hace feliz que te haya gustado la entradilla...
Amigo José Luis Carbonell, nos hace usted un honor inmerecido, pero no por eso nos hace menos ilusión. Muchas gracias.

viernes, enero 19, 2007  
Anonymous Anónimo said...

Sencillamente magistral. Soy un lector silencioso de esta bitácora desde hace mucho tiempo, y siempre me ha encantado la defensa que se hace de unos tebeos que me acompañaron hasta que Bruguera pasó a mejor vida, y la fina disección. Esta entrada es de las mejores, al menos para quien, como ustedes, comparte el cariño hacia Sir Tim O´Theo. Aunque no comparto que el pobre milord fueran tan corto como dicen: en la historia de la hipnosis -que, efectivamente, corresponde al especial vigésimo quinto aniversario de TVE-, el pobre Patson consigue que un catatónico Sir le entregue un cheque, pero a cambio de entregarle un recibo (que como bien dice Maese O´Theo, puede estar hipnotizado, pero no tonto). Al final de la historia, se descubre que el cheque no tenía fondos. :)

Otra cosita es el hecho de encontrar historias con cierta "continuidad", como "El fracaso del As", donde tres enemigos de Sir Tim se alían para intentar cargarse a su enemigo. O aquella en la que se cuenta el origen de MacLatha y el motivo por el cual se dedica a fastidiar a los O´Theo... con escaso éxito, ya que de vez en cuando, el jefazo fantasmal sale del más allá para abroncarle porque asusta a todo el mundo menos a Sir Tim.

Ojalá alguien recopile estas historias algún día... Soñar es gratis ¿No?

Luis Javier Capote Pérez

viernes, enero 19, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues muchas gracias por el comentario, amigo Luis Javier. Me uno a su deseo de ver editada una recopilación de obra rafiana. Pero, a pesar de que, como mínimo un álbum de Sir Tim, estoy convencido de que tendría el éxito comercial asegurado, da la sensación de que nuestros deseos se verán insatisfechos. Y a este burgomaestre le vendría especialmente porque aunque leyó en su día puntualmente (y hasta 1977, poco más o menos) todo lo publicado, lo cierto es que hoy dispone tan sólo de una pequeña parte de ese rico caudal. Por cierto, que suerte tienen de ello, amigos de Lady Filstrup, porque en caso contrario, la entrada habría salido ¡¡aún más larga!!
PD: La viñeta que menciona en la que el Sir afirma estar en trance pero no ser idiota estaba escaneada y recortada, y no ha subido por puro agotamiento de su seguro servidor, el burgo de guardia.

viernes, enero 19, 2007  
Anonymous Señor Ogro said...

¡Repámpanos! Menuda entrada tan descomunalmente interesante, completa y bien escrita! No le sobra ni una línea. Muchas gracias por este fenomenal estudio de uno de los mayores clásicos del tebeo español, injustamente olvidado por las editoriales.

Gracias también al maestro Jaumejoan por sus siempre oportunos comentarios. Quería aprovechar la ocasión para preguntarle si puede compartir con nosotros alguna noticia sobre el final de Sir Tim O´Theo. En el foro de la TIA hemos recopilado información sobre las aventuras largas que protagonizó el Sir, y hemos descubierto que la última de todas ("¡Ni hablar del peluquín!") fue precisamente la que sirvió como despedida de la serie. En el verano de 1985 dejaron de publicarse nuevas aventuras del Sir, aunque Bruguera siguió tirando de antiguas historietas para la revista Mortadelo, como también hizo más tarde Ediciones B.

Lo que sorprende es que Raf se esforzara en elaborar una nueva aventura larga tantos años después de las publicadas en Super Pulgarcito. ¿Era su intención renovar la serie, quizá con la pretensión inicial de colocarla en otra editorial (cosa que no pudo hacer, por eso creó a Mirlowe y Violeta), o bien pretendía despedirse a lo grande de su más famosa creación?

sábado, enero 20, 2007  
Blogger jaumejoan said...

Me gustaria ayudarle, señor ogro, pero no tengo demasiada información de ésta época, ni tampoco hablamos después con Raf del tema, aunque sí puedo sospechar algunas cosas. En los últimos años de Ediciones B, ocurrieron algunas cosas extrañas, una de ellas, una especie de "golpe de estado" desde dentro, o sea, desde la redacción, donde, con el propósito de frenar la bajada de ventas y de revolucionar las revistas, se les ocurrió eliminar a los más clásicos de Bruguera y apostando por los más jóvenes, con estilos bien diferentes y que rompian con la tradición brugueriana. Así, comenzaron a prescindir de personajes de Raf, Escobar, Gosset, Essegé y yo mismo, entre otros. A la larga, y a la corta, fué un gesto tan inútil como injusto y doloroso, y que desde luego, por los resultados, fué peor el remedio que la enfermedad. No sé exactamente si coincide en fechas con la desaparición de Sir Tim, pero no me extrañaria.
A partir de aqui, se vivió un auténtico via-crucis por muchos de estos dibujantes, algunos, verdaderos maestros y que no merecian en absoluto este final. Pero así pasaron las cosas. Esto es desde luego solo un punto de vista, el mio, la realidad seguro que es más compleja.

sábado, enero 20, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias a usted, señor ogro, por sus amables palabras. Espero que tengan mucha suerte usted y los otros amigos de La TIA con su labor de recopilación, tan interesante. Aprovecho para agradecer el listado que me facilitó José Luis Carbonell con los títulos de las historietas de Sir Tim. Por cierto, que, viendo cómo ha quedado la entrada, entenderá José Luis porqué no he incluído el listado... Lo encontré un poco excesivo.
En cuanto al final de Sir Tim y, por ende, de todo un modo de entender el tebeo, de una generación y de una Editorial, debo manifestar que es una historia que tiene un interés innegable, pero que este burgomaestre prefiere no tratar. Por expresarlo con una popular frase hecha: "Entre todos lo mataron y él solico se murió". Se trató de un proceso de decadencia en el que se sumaron muchas circunstancias. Lo apuntado por jaumejoan, como siempre, interesantísimo y certero. Casi podríamos decir que ha descrito cómo se clavó el último tablón del ataúd de Bruguera. Eso de echar a las mejores firmas huele a medida desesperada, para economizar por el lado de los pagos. En fin, los resultados son de sobra conocidos...y lamentados.
Y de todos modos, amigos, así es la historia. La transformación del mercado editorial, de la industria del ocio, de las nuevas generaciones de lectores...bla, bla, bla... ¡Diablos! (Me vuelvo a mirar los dibujos y renuncio a seguir dándole vueltas al tema).

sábado, enero 20, 2007  
Anonymous Señor Ogro said...

Se agradecen sus amables respuestas. Sus testimonios, Jaumejoan, reflejan sin duda su punto de vista, pero es un punto de vista especialmente interesante para nosotros por proceder del mismo corazón de la tormenta.

Comprendo que no sea de su agrado tratar el triste final de esta historia, señores Burgomaestres. Lo que pasa es que yo tengo debilidad por los finales, aunque sean tristes. Tendré que comentarlo con mi psicoanalista...

sábado, enero 20, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

No, por favor, si lo que es de psicoanalista es lo de un servidor!! No faltaba más. (El burgo atontado)

sábado, enero 20, 2007  
Blogger jaumejoan said...

Los finales, señor ogro, usted lo sabe bien, dan sentido al conjunto, y pueden calificarse de mil maneras, pero lo realmente importante es como se viven.
En este caso, y hablando del protagonista, Raf, puedo decirle que lo vive con toda su fuerza, dignidad y rebeldia, como ha sido él siempre, desafiando el miedo y enfrentándose a nuevos retos, siempre con su ironia verbal, que dicen que es la destilación del sentido del humor, y por tanto, signo de elevada inteligencia.
El, como siempre, se quejaba, protestaba, maldecia graciosamente, pero sin dar jamás la sensación de víctima, porque su actitud vital era extraordinariamente positiva, era de seguir adelante con otras cosas contando con su inmenso talento.
En algunas productoras de animación todavían se recuerdan sus storyboards tan absolutamente heterodoxos como geniales.

domingo, enero 21, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo jaumejoan, otra vez, y otra...

domingo, enero 21, 2007  
Anonymous Señor Ogro said...

Idem de idem, Jaumejoan. Es totalmente cierto que las historietas de Raf transmiten vitalidad, energía y optimismo, lo que no deja de ser sorprendente si consideramos que su personaje más famoso es precisamente un viejo.

domingo, enero 21, 2007  
Blogger choko said...

Se me ocurre, después de leerles, que Anacleto o Mortadelo y Filemón, que aparecen puestos junto al Sir en esta maravilla de entrada, son agentes o detectives de profesión, Sir Tim O´theo no es un detective es alguien aficionado a los misterios que juega a ser detective. Creo que es una de las claves que hace mucho más humana la personalidad del Sir...
Por cierto ¿Cuál de los dos burgomaestres con los que hablamos es el timador grandote? ;O)

domingo, enero 21, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

¡¡Pero, amigo Choko!! ¿Cómo puede usted suponer...?? Los dos burgomaestres somos como el segundo: bajitos, honrados a carta cabal y casados.
En cuanto a las diferencias existentes entre Sir Tim y otros investigadores de Bruguera... pues sí, una de ellas es la que ha apuntado usted. Aunque hay otras y, más o menos, se han descrito en el texto. Que el resultado de todas ellas sea que Sir Tim resulte más humano que sus colegas es muy probable, aunque es posible que sea más determinante la naturaleza misma del modo de hacer de Raf. Su humor, sus temas, son más humanos. A Sir Tim no le pasan cosas inverosímiles, como a Mortadelo y a Anacleto, que son como cartoons, a los que puede aplastar un elefante o un yunque de cine toneladas y convertirse en pulpa prensada para continuar luego adelante con la historieta (por ejemplo). Esa, quizá, más que las diferencias de tipo argumental, sea la clave de la humanidad de Sir Tim (y en general, de toda la obra rafiana).

domingo, enero 21, 2007  
Blogger choko said...

Pues yo me los imaginaba uno más grande que otro para que pudiera el mayor aupar al pequeño y llegar a las estanterias más altas, que es donde estan siempre los mejores tebeos, ahora sé que son ustedes gemelos idénticos como los de Raf y Escobar y me quedo más tranquilo.
Y lo que venía diciendo, sólo los cartoons y los esteriotipos pueden ser algo, las personas nos tenemos que conformar con soñarlo o parecerlo.
Y ya que ha salido Escobar ¿Sabían que había un Tim O´Theo detective de Escobar? Era anterior a Bruguera creo, ojalá encontrase el tebeo dónde lo ví reeditado, para mandarselo...

lunes, enero 22, 2007  
Anonymous Rosaspage said...

Raf tenia un “algo” que hacia sus personajes totalmente cercanos, a punto de verlos aparecer en cualquier esquina, tanto que, incluso algunos de sus personajes todavía los comparamos con personas que conocemos.

En mi modesto caso, y sobretodo que nadie lo considere una burla al excelente trabajo de la policía municipal, el agente Blobs lo comparaba a un municipal de mi población, no por el aspecto físico, pues era muy diferente, sino al hecho de que habitualmente realizaba meteduras de pata a pesar de toda su buena intención. Extensiblemente, el adjetivo “Blobs” fue creciendo hasta abarcar cualquier policía municipal que en algún lado u otro hiciera algún patinazo.

Y sobre los dibujantes los “retiraron”... hum... me recuerda, en el ámbito futbolero, cuando a excelentes futbolistas los echan por la puerta de atrás o con polémicas varias. Por fortuna el tiempo da razón a quien la tiene y actualmente solo son recordados los que verdaderamente hicieron méritos para ello.

lunes, enero 22, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo rosaspage, por su testimonio acerca de su "Blops" particular. Está muy bien, eso de tener un Blops en la vida de uno (en la vuelta de la esquina, como aquel que dice).
Amigo Choko, me he repasado el tomo ese de "Escobar, rey de la historieta", que editó Bruguera en 1985, que está lleno de informaciones interesantísimas (que, por cierto, debería haber repasado antes, para hacer mejor las entradas de Escobar, pero uno es así: desastroso) y no he encontrado ninguna referencia a este Tim O'Theo del que nos habla. Habría sido fenomenal poder incluirlo en la entrada del Sir, como referencia, al menos... En fin, quede constancia mediante su comentario. Gracias por su colaboración, amigo Choko.

lunes, enero 22, 2007  
Blogger Joan said...

Ay, me duelen las palmas de tanto aplaudir. Y un poco los ojos de leer. Pero ¡cómo he disfrutado, caramba!
Nuestros amigos los Burgomaestres poquito a poco están creando una autética enciclopedia brugueril.
¡Plas!¡Plas!¡Plas!

martes, enero 23, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo joan. Su amabilidad le hace exagerar nuestros méritos. El burgo responsable (quien le escribe) celebra que le haya gustado la entrada porque puso en ella no poco esfuerzo. Acabé baldado, sí señor, pero, como le ha pasado a usted leyéndolo, yo también disfruté haciendolo.

martes, enero 23, 2007  
Anonymous Jesús Cuadrado said...

No sé si sirve, pero anoté en "Atlas" que:

1935 Tim Oteo, detective (en Pocholo)
--

martes, enero 23, 2007  
Blogger choko said...

Sabía que el señor Cuadrado saldría al rescate!
Yo lo ví en esos tebeos que Forum editaba de Sherlock Holmes (la serie esa de perritos de Miyazaki) en la parte interior de la contraportada aparecía una historieta antigua que hacia referencia al detective de Doyle, con un comentario chiquitito. Intentaré mirar en mi garaje de tebeos antiguos si lo encuentro se lo escaneo y se lo mando palabra...

martes, enero 23, 2007  
Blogger Gordito Relleno said...

¡Repámpanos!Treinta comentarios y yo voy por la mitad del post todavía...De momento me ha llamado mucho la atención lo de PATRICK PATSON, pues desconocía el nombre propio del fámulo más flemático de la historia brugueriana.

¡Sigo devorando esta estupenda guía de Bellota Village y sus habitantes!

martes, enero 23, 2007  
Blogger Tausiet said...

Verdaderamente impresionante. Ya he añadido el enlace a "13 Rue Bruguera", tanto en vuestra sección dentro de "Personajes" como al final de la entrada propia de Sir Tim. Mis más despiporrantes y regocijadas felicitaciones. Abrazos.
http://seronoser.free.fr/bruguera

martes, enero 23, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Nos honra usted con su "linkeo", amigo Tausiet y nos alegra colaborar en el robustecimiento de su (compartida con el amigo Migsoto)fenomenal web (en la que , por cierto, confiamos se prolonguen y fructifiquen admirablemente los tímidos balbuceos de este burgomaestril weblog).
Admirado don Jesús: allí donde este burgo no alcanza, usted se destaca con suficiencia. Es así: donde hay patrón, los marineros naufragamos.
Mi buen amigo Gordito, no le preocupe andar por la mitad. Usted siempre será nuestro lector favorito por entero.
Ah, y recuerdos a su bella e inteligentísima hermana, amigo Tausiet. ¡¡Pero qué familia tan supercalifragilística deben ser ustedes!!

martes, enero 23, 2007  
Blogger Gordito Relleno said...

Una vez devorado con fruición su excelente trabajo sólo me queda sacarle a hombros y llevarle por las Ramblas para que sus paisanos le arrojen flores y besen sus pies.

Fantástico Sir Tim y el elenco de secundarios más brillante de Bruguera (con permiso de la Pensión de Doña Tomasa de Escobar). Y por si sirve de algo me uno al grito de ¡REEDICIÓN DE RAF YA!

miércoles, enero 24, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Nada, amigo Gordito, aquí, si no ganas una Champions, no hay nada que hacer, la gente ni se inmuta. Celebro que le haya gustado la entrada. Lo que dice de los secundarios me alegra especialmente, porque las erie de Tomasa también se trató aquí. Es posible que esto de los secundarios sea algo que yo valore especialmente y tal vez por eso me llamen especialmente la atención las series que cuentan con ellos.
Lo de la edición (dejemos lo de "re-", porque casi, casi, a Raf no se le ha editado, NO como se debe, al menos, todavía)de la obra rafiana es por estos lares un auténtico clamor (como el campo del Barça, qué casualidad). Veremos si alguien hace algo...(?)

miércoles, enero 24, 2007  
Blogger Tausiet said...

Recuerdos transmitidos a María; y seguiremos con el enlaceo a vuestra web, sin duda...

jueves, enero 25, 2007  
Blogger Pola said...

Uff,se me caen los ojos, pero llegue al final. Y es que me ha encantado encontrar esta página y que precisamente el primer post que veo sea sobre Sir Tim!!

jueves, enero 25, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Hombre, amigo Pola, celebro que le haya encantado, pero me inquieta un poco estar perjudicándoles la salud ocular a los amigos de Lady Filstrup... El caso es que, cuando se recupere del desgaste córneo, le invito a que navegue por el weblog. Quizá Sir Tim sea su personaje favorito, pero hay 247 entradas más, desde enero del pasado año 2006. Alguna habrá que también le agrade, espero.
Gracias por el comentario.

jueves, enero 25, 2007  
Anonymous Discómic,(Cayetano). said...

Ahora que han descargado los Amigos,"hora" voy yo,¡Felicidades!,en el día de San Timoteo,je,je.
¡Menuda entrada sin salida!...releída...releída...
El pub "Ave Turuta" existió en los 90 por una ciudad del norte,no me acuerdo exactamente,cogido de Sir Tim,¿existirá aún?.
Raf y Equipo al pasar a trabajar en "El jueves",metía muchas veces la pancarta colgante de este pajarraco,en autohomenaje,bares con otros nombres de "pájaros locos".
¡Qué recuerdos de Raf y sus Artebeos!,como decía un amigo.
Nada mas(de momento),adelante con estos "castiguillos" rememorables (sin quiosco,¡grr!),del Planet Bruguera.

viernes, enero 26, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues muchas gracias, amigo discómic, por el comment y las informaciones. PD:¿En serio se ha releído la entrada? ¡¡Ojalá yo hubiera hecho otro tanto, habría quedado mejor!!

domingo, enero 28, 2007  
Anonymous Alberto said...

Maravillosa entrada sobre mis personajes y dibujante preferidos de la Editorial Negrera, digo Bruguera. Me uno a la manifestación popular en pro de la edición de la obra de ese grandioso genio llamado Juan Rafart Roldán.
Un saludo y por favor no abandonéis esta hermosa bitácora.

sábado, febrero 03, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, amigo Albert, por su entusiasta comentario. Lo cierto es que, al menos temporalmente, Lady Filstrup entra en un periodo de inactividad. En el futuro, con las energías renovadas, los burgos volveremos a alimentarla, a la glotona de Lady Filstrup. Seguro.

sábado, febrero 03, 2007  
Blogger enricms said...

Quiero felicitaros por este espléndido artículo tan detallado y serio tanto de Sir Tim y los demás personajes como de su creador, Raf. Desde Septiembre de 2005 estoy haciendo una película de dibujos animados sobre uno de sus episodios ("Kárate ya de una vez") y al paso que voy, con un poco más de 3/4 de película hechos, confío en poderla acabar este año o como mucho a principios del año que viene. Pienso proyectarla en el Centro Excursionista de Catalunya (no se paga entrada). Si estáis interesados en verla ya os facilitaré más detalles en cuanto la tenga acabada. Un personaje así tiene que revivir y no se me ha ocurrido mejor forma de hacerlo.

lunes, febrero 26, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues acepte usted un aplauso burgomaestril para su proyecto. Nos congratulamos de tan feliz iniciativa y le deseamos constancia en el empeño y suerte para superar los obstáculos y coronar un satisfactorio resultado. Nos apuntamos a la "premiere", con mucho gusto.

jueves, marzo 01, 2007  
Anonymous asalto said...

G E N I A L

viernes, marzo 16, 2007  
Blogger Enrri said...

Recuerdo aquellos viernes por la noche, antes de dormirme, con mi hermano leyendo en la cama el último número del Tbo..era sobre los años 75-77, o no sé ya que años eran...ni que pocos años debía yo tener... me acuerdo de los "tete guatapercha, solterón de mucha percha", "benito boniato, estudiante de bachillerato", o la "família trapisonda, un grupito que es la monda", o "el gatopardo y el mayordomo abelardo"...o el Huggins de la "taverna de turalatos" o el Sargento Bloop. Me gusta recordar los epítetos o apéndices del nombre del personaje. ¿No podrías recopilarlos?

jueves, octubre 18, 2007  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias por el comentario, amigo Enrri. Sopesaré su propuesta. Quizá debería hacer alguna entrada que otra recogiendo esa idea. Lo anoto.

jueves, octubre 18, 2007  
Anonymous enricms said...

Hola Burgomaestres:
Envío este mensaje a quien le pueda interesar: El próximo Lunes 4 de Febrero, en la sección de vídeo del Centro Excursionista de Catalunya (c/ Paradís, 10 - Muy cerca de la plaza de Sant Jaume), a partir de las 19.30 h se proyectarán una serie de cortometrajes. Uno de ellos es un episodio de Sir Tim O'Theo de 10 minutos de duración, el que os dije que estaba haciendo y que ya he completado. Tal como ya dije, no se paga entrada, y espero que los que podais venir la podáis disfrutar tan solo una parte de lo que yo he disfrutado haciéndola. Me haría mucha ilusión conoceros, así que os espero.

jueves, enero 10, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Amigo enricms: en primer lugar, un sonoro y sentido aplauso por el enorme mérito que representa haber concluido su obra, a la que tanto tiempo ha dedicado. En segundo lugar, la promesa de que se hará lo que se pueda para asistir a tan apetecible estreno.
Por si no fuera posible la asistencia...¿ha pensado en algún medio de difundir su película, vía internet? En cualquier caso, este burgo (el de guardia) le desea la mejor de las suertes a usted y a su criatura fílmica. Sin duda, la merecen.

jueves, enero 10, 2008  
Anonymous enricms said...

De momento, el único sitio donde puedo exhibirla es ahí. Antes he de poder registrar la película y para ello necesitaré el permiso de la familia del autor y del guionista. Los estoy intentando localizar. En cuanto tenga más noticias os lo diré.. Lo que ahora necesito es suerte.

martes, enero 15, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues, teniendo en cuenta el esfuerzo realizado y, sin necesidad de haber visto el resultado, nos atrevemos a afirmar que se merece toda la suerte, amigo.

martes, enero 15, 2008  
Blogger 珊珊李 said...

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domingo, noviembre 15, 2009  
Blogger Paco Rosso said...

¡Ah! ¡Pero esto no era material para una tesis doctoral?
Me ha encantado. Sir Tim es de mis avoritos de siempre. El otro dia encontre mi "Verrgua de Shiva" que estaba traspapelada entre tanto libro.

sábado, agosto 20, 2011  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchas gracias, amigo Paco Rosso, por su amable comentario, que me hace especial ilusión al llegar cuando ya han pasado más de cuatro años desde que se publicó el post. Ni yo mismo me creo lo que llegué a currar en este blog dichoso... No me reconozco.

domingo, agosto 21, 2011  
Blogger Joe Molinaro said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

martes, noviembre 26, 2013  
Blogger Joe Molinaro said...

Un grato recuerdo. Sir Tim O'theo era el mejor. Mi madre me los traia en los 1970s a casa cuando viviamos en Oviedo y cuando vine a EEUU, mi tia se encargaba desde oviedo de mandarmelos a Texas, California y despues a Florida. Todavia conservo varios de esos tebeos. Sir Tim O'theo era el mejor en los tebeos.

martes, noviembre 26, 2013  

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