Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

Mi foto
Nombre:
Lugar: El Escorial, Madrid, Spain

domingo, junio 22, 2008

Valeriano Andrés, espléndido "hombre vulgaris"

Este burgomaestre no puede evitar, ni quiere, hacer de esta tarea que se ha impuesto de ofrecer un espacio al recuerdo y homenaje a nuestros actores, un acto de cariño permanente. En tal disposición de ánimo, ciertas familiaridades y confidencias son obligadas, como las que se dispone a tomarse y a hacer (respectivamente) a propósito del protagonista de hoy, Valeriano Andrés. Y es ello que, este gran actor, cada vez que asomaba a la pequeña pantalla del modesto hogar familiar de este burgo, cuando este burgo todavía era un crío, era saludado y reconocido con un amistoso mote, que todos compartíamos: “¡Mira, sale “El Sopas”!” Y era un apelativo que, a pesar de que hacía referencia a cierta imprecisa dicción, nacía de la admiración y del aprecio, porque sabíamos que “El Sopas” nos haría reír, casi con toda seguridad.

Valeriano Andrés Pascual (Madrid, 1/7/1922, Madrid 21/4/2005), en la época en que menudeaban sus intervenciones en espacios dramáticos deTVE, explotaba con talento una vis cómica insuperable, idónea para ser desarrollada en papeles en los que las circunstancias ponían a prueba a su personaje. Valeriano Andrés hacía reír, especialmente, cuando su personaje se encolerizaba o cuando no podía disimular su inquietud. Un hombre de mediana edad, coronada su cabeza por una ahuevada calva, dotado de una mirada algo obtusa y de una voz varonil, sí, pero que pronunciaba las palabras en forma vacilante, resulta cómico cuando su mediocridad se ve envuelta en situaciones extremas que le superan. Este tipo, así descrito, fue el que al actor impuso el ejercicio de su profesión, ya en la madurez, pero, como veremos, no fue el único registro que, a lo largo de cinco décadas de labor, ofreció al público.

Veinteañero y con pelo, en el TEU

En los primeros años cuarenta, sobre un país arrasado por la barbarie de la guerra y machacada su mitad por una cruel posguerra, de algún modo, la sociedad española trató de reconstruirse y elevarse por encima del erial en que se había instalado. Los organimos oficiales, primordialmente obligados a esa tarea, y aún entorpecidos por el revanchismo más abyecto, dieron pasos que propiciaron la normalización de una vida que, forzosamente, había de continuar. Uno de esos pasos fue la creación, por parte de Modesto Higueras de un grupo de teatro juvenil, por encargo del Delegado Nacional del Movimiento, Sancho Dávila, que se llamó el TOJ (Teatro de Organizaciones Juveniles), el cual terminará abandonando para crear el TEU (Teatro Español Unviersitario). Es en este grupo donde Valeriano Andrés, veinteañero y con pelo, inicia su andadura como comediante. De este periodo data la fotografía adjunta, que testimonia al elenco y personal técnico del montaje teatral de “Entre bobos anda el juego” y en la que podemos distinguir a un juvenil José Luis López Vázquez, de pie, a la izquierda de la imagen, separado de Valeriano por otras cuatro personas.

El joven e incipiente actor es, como suele decirse, contaminado por el veneno del teatro y decide interrumpir con carácter definitivo sus estudios, dejando inconclusa su carrera de ingeniería en Peritaje Agrícola. Las tablas del escenario y, muy pronto, las cámaras de cine, van a acaparar todo su interés profesional.

Debutando de la mano de un debutante

Tal como dijimos en su día de Camino Garrigó, nuestro protagonista de hoy inició su carrera cinematográfica siendo dirigido por un novel.“Consultaré a Mister Brown”, la película con la que en 1946 Valeriano Andrés debutó en el cine le brindó, caso poco frecuente, el papel de protagonista a la muy temprana edad de veinticuatro años, cuando era un actor prácticamente en formación, todavía miembro del TEU. La cinta suponía, también, el primer largometraje de su director, el igualmente joven (pues contaba entonces veintiséis años) Pío Ballesteros, que hasta aquel momento sólo había dirigido un puñado de documentales y que, por cierto, sólo se encargaría de la dirección de dos largometrajes de ficción más, en toda su carrera, desarrollando, más frecuentemente, la labor de escritor (interviniendo en los guiones de títulos tan dispares como, por citar algunos ejemplos, “Don Lucio y el hermano Pío” (José Antonio Nieves Conde, 1960), “La mano de un hombre muerto” (Jesús Franco, 1962), “Una isla con tomate” (Tony Leblanc, 1962) o “Cerrado por asesinato” (José Luis Gamboa, 1964). “Consultaré a Mister Brown” era una adaptación al cine de la novela de Jenaro Prieto, “El socio”, en la que se narraba cómo Anselmo García (Valeriano Andrés) se inventaba a un adinerado e influyente socio con el que respaldar su posición en el complicado mundo de los negocios y terminaba siendo víctima de su propia creación, al dotarla de excesivo poder y relevancia, llegando a anularle a él. Fuera porque la novela del escritor chileno, publicada en 1928, resultaba un tema quizá en exceso original e innovador para el panorama cinematográfico español de la época o tal vez por causa del completo desconocimiento por parte del público de sus jóvenes protagonista y director, lo cierto es que la película no obtuvo ningún éxito, a pesar de contar con algunos valores seguros en el reparto como los sólidos Guillermo Marín y José Franco y la joven actriz francesa Monique Thiebaut (que no prolongó su carrera más allá de aquel año 1946) como estrella femenina. La novela fue llevada al cine, casi simultáneamente, por la cinematografía mexicana con dirección de Roberto Gavaldón, y mucho después, en la televisión chilena (en 1968), en el cine francés (mediante “L’associé”, 1979) y hasta el cine norteamericano hizo su versión, en 1996, con Whoopi Golberg de protagonista, dirigida por el vulgar Donald Petrie. Sobre la película de debut de Valeriano Andrés planea la presencia del escritor Camilo José Cela responsable, según la base de datos del ministerio de cultura español, de los diálogos. La imprescindible “Guía del cine” de Carlos Aguilar, lo sitúa como uno de los guionistas, mientras que en IMDB le atribuyen la autoría de la novela en que está basada, nada menos que “El socio de Jenaro Prieto” (incluyendo al auténtico autor en el título de la obra). El error de la omnisapiente IMDB está subsanado ya por este burgomaestre (a veces puntilloso) , mientras que, de acuerdo con la entrevista recogida en la revista Cámara número 89, de septiembre de 1946, según el propio Pio Ballesteros, los guionistas fueron él mismo, José Luis Monter, José Luis de Feliú y Julián Ayesta, lo que no descarta la colaboración del autor de “La colmena” en la forma recogida por la base de datos del ministerio de cultura. Su presencia como actor en el siguiente film de Ballesteros (“Facultad de letras”, 1950) sugiere una relación amistosa entre ambos. Sea como fuere, con Cela o sin él, la carrera en el cine del joven actor Valeriano Andrés había comenzado y se iba a prolongar por espacio de cerca de 60 años, hasta que en “Historia de un beso” (José Luis Garci, 2002) ofrecería al cine su última actuación.

Valeriano, bigote en negro

El año 1950 fue, en la cinematografía española, pródigo en títulos de género policíaco o criminal, ideal para producciones de bajo presupuesto, que, haciendo de la necesidad virtud, se rodarían en escenarios naturales, al estilo del neorrealismo italiano. Alguno de ellos, como “Apartado de correos 1001” (Julio Salvador) ha quedado como paradigma de un cierto tipo de cine que intentaba acercarse a la realidad social, dentro de un orden y sin descuidar la premisa de que la función de las películas en un país como España era fundamentalmente, distraer y procurar evasión al público. De ese año es “Hombre acosado”, una de las primeras realizaciones de Pedro Lazaga, uno de los directores más prolíficos de la historia del cine español, que por aquel entonces y provinente del terreno de la crítica y el estudio cinéfilos (como dijimos en la entrada dedicada a Ángel Picazo) iniciaba la que había de ser una larga trayectoria tras las cámaras. El film, protagonizado por Mario Berriatúa, tuvo que esperar dos años para verse estrenado y no obtuvo del Sindicato del Espectáculo más que una paupérrima calificación de 3ª categoría, lo que no le proporcionaba ni un céntimo de subvención. La taquilla tampoco fue generosa con él, pues duró tan sólo 14 días en el cine madrileño en que se estrenó y únicamente la mitad de esa cantidad en el local barcelonés donde fue exhibida. La película supuso, por lo que se refiere a Valeriano Andrés, la primera de una larga serie de colaboraciones con su director, que volvió a llamarle repetidamente en años sucesivos, especialmente, tras especializarse éste en el género de la comedia popular. Pero en 1950 el ex-divisionario Pedro Lazaga tenía unas intenciones autorales que no hacían presagiar la acomodación a presupuestos artísticos amparados en la comercialidad más descarada cual habría de venir, sino que pretendía ofrecer un cine inquieto y vigoroso, que provocó en la prensa especializada esperanzas de hallarse ante el alumbramiento de un director ambicioso y de fuste. Por su parte, “Hombre acosado” apunta maneras de cine negro americano si bien que mitigada su intensidad por la idiosincrasia española. De entrada, la narración explica cómo un inocente se ve envuelto e inculpado en los actos criminales de un delincuente sin escrúpulos cuya figura es digna de los mejores títulos del género. La elección de un Alfredo Mayo que tan sólo una década atrás había sido máxima estrella del cine nacional y arquetipo del héroe franquista (de hecho, había sido el alter-ego del propio dictador en “Raza”) para encarnar al malvado Fusot, un villano de alma tan negra como el peor maleante de los que pueblan clásicos del género como“Los sobornados” o “La jungla del asfalto” es un acierto pleno. Con total frialdad, hace que su chófer despeñe a un impedido Gérard Tichy para apoderarse de unos brillantes que trae ocultos en el hueco de sus muletas. Luego asesina a su amante (María Asquerino), por cuyos favores compite con Mario Berriatúa y deja su cuerpo de modo que señale la culpabilidad de su rival. Los amigos del protagonista, los juveniles Paquito Cano y Rafael Arcos, que una década más tarde van a popularizar su presencia en la televisión, y la joven ingenua que ayudará al héroe a probar su inocencia (la enigmática Anita Dayna, de brevísima carrera) son también idóneos para los papeles encomendados, como no lo es menos, María Asquerino, en un rol de mujer fatal muy similar al que representaba en otra película, también de tintes criminales, de ese mismo año, la interesantísima “Séptima página” dirigida por Ladislao Vajda (película que, por cierto, supuso la otra única actuación en el cine de la citada Anita Dayna). El papel de Valeriano Andrés, homologable con otros similares que representó en producciones norteamericanas Elisha Cook jr. es el de secuaz del malvado Adolfo Fusot (concretamente, su secretario) que ostiga primero y es vapulado después por el héroe.

Participando de la gloria de CIFESA

Un año antes de rodar la modestísima “Hombre acosado”, Valeriano Andrés intervino en la primera de cuatro superproducciones de la productora valenciana CIFESA, “La duquesa de Benamejí” (Luis Lucia, 1949), adaptación de José María Pemán y Ricardo Blasco de la obra en verso de los hermanos Machado “La reina de Sierra Morena” (1932), en el papel de teniente que secunda las acciones del marqués de Peñaflores, capitán de su ejército, que interpreta Eduardo Fajardo, el cual persigue al bandido Lorenzo Gallardo (interpretado por el popularísimo Jorge Mistral) quien ha secuestrado a la duquesa del título, encarnada por la hermosa Amparo Rivelles, estrella máxima de la productora que, en un doble papel, incorpora también a Rocío, la gitana que convive con los bandoleros que forman la partida de Gallardo. Al año siguiente, el actor madrileño participa en dos nuevos rodajes en los que representa una pequeña pieza en el engranaje de la maquinaria CIFESA. Se trata de dos nuevas superproducciones, ambas de lo más ambicioso que produjera nunca la empresa valenciana y ambas dirigidas por su más característico director, Juan de Orduña. Las dos películas contaban con la misma protagonista, la mítica Aurora Bautista, que se había convertido, merced al éxito de “Locura de Amor” en la mayor y más cotizada estrella de la casa. En la primera, estrenada en marzo, titulada“Pequeñeces”, Valeriano Andrés tenía un breve papel como cronista de sociedad el cual debía recoger los pormenores de la fiesta que un amanerado Félix Fernández había organizado en honor de la controvertida condesa de Albornoz, “Curra” (Aurora Bautista). El film, la adaptación de la novela del padre Coloma que supuso, por un lado, la primera aparición en pantalla de un infantil Carlos Larrañaga, y por otro, la primera mitad de un díptico con el que CIFESA hacía ostentación, al estilo de las grandes productoras hollywoodienses, de su poderío y pujanza. La segunda mitad, estrenada en septiembre del mismo año, lo constituyó “Agustina de Aragón”, un éxito popular todavía mayor que el precedente y que incluía, si cabe, un más numeroso desfile de astros de la pantalla hispana. En la epopeya dedicada a la catalana que se erigió heroína de los Sitios de Zaragoza, se reservaba para Valeriano Andrés un diminuto rol de capitán de coraceros de Napoleón, que recibía de Fernando Fernández de Córdoba la orden de interceptar al fugitivo Fernando Nogueras el cual se había apoderado de unos documentos militares decisivos para la suerte de la ocupación. El esplendente uniforme que lucía Valeriano Andrés en tan señalado y exitoso film, venía a suceder al no menos impecable que vestía en “La duquesa de Benamejí” y ambos fueron, como veremos en el próximo epígrafe, tan sólo eslabones de una larga cadena de ellos.

Valeriano, un hombre uniformado

Hasta situarse como especialista característico en el género cómico, nuestro protagonista de hoy se vio obligado a enfundar su desgarbada figura en un buen número de diferentes uniformes en breves intervenciones en otras tantas películas. Sin abandonar todavía la férula de CIFESA, en la que sería la última de sus superproducciones de tipo histórico, Valeriano Andrés aparece en un solo plano de “Jeromín”, intento de reverdecer el éxito de “Pequeñeces” dirigido por Luis Lucia y estrenado en 1953 que adaptaba nuevamente una novela del padre Luis Coloma y que ponía también en danza a un actor infantil, Jaime Blanch, quien, como en el caso del título precedente, Carlos Larrañaga, tendría continuidad en el futuro. La contribución de Valeriano Andrés a este melodramón que incluía las figuras de Carlos I (Jesús Tordesillas) y Felipe II (Adolfo Marsillach) se cifraba únicamente en una frase, que exclamaba vistiendo su uniforme de los Tercios, al ingresar el emperador en el palacio de Yuste, construido en el recinto del monasterio de los Jerónimos, para concluir en él sus días. “¿De qué nos sirven ya estas lanzas, si ya no pueden guardarle a él ?”pregunta, arrojando al suelo su pica, acción a la que se unían sus compañeros en un plano en el que ya sólo se veían las armas cayendo al suelo. De toda la película merece destacarse muy especialmente la creación que del escudero Diego Ruiz hace Antonio Riquelme, sencillamente sublime y absolutamente memorable, digna de figurar en las antologías.

En cuanto a otras intervenciones “uniformadas” de Valeriano Andrés, por citar los ejemplos que este burgo ha podido constatar, diremos que le encontramos caracterizado como miembro de la Guardia Civil en “Cerca de la ciudad” (1952, Luis Lucia), y, un lustro después, en “Amanecer en Puerta Oscura” (1957, José María Forqué). En ambas caracterizaciones persigue, con cierto tono calmoso y afable, a los malhechores amigos de lo ajeno. En la primera, un melodrama (bastante difícil de tragar, a pesar de su maravilloso reparto) en el que Adolfo Marsillach encarna a un sacerdote entregado a la loable causa de llevar la Fe a los deprimidos suburbios madrileños, Valeriano Andrés, acompañado por Francisco Bernal, le echa el guante a Juan (Ángel Álvarez), un ladronzuelo de cuantías algo por encima de la media usual en la barriada. En la segunda, una película del género de bandoleros, con guión de Alfonso Sastre que incluía apuntes no resueltos de crítica social y una lograda inspiración en el western, (muy diferente del film de Lucia antes mencionado, donde los bandidos forman una especie de jovial coro de aficionados capitaneados por un solista) el protagonismo corre a cargo de Paco Rabal, secundado por Luis Peña y el italiano Alberto Farnesse. En el film, que fue premiado en el Festival de Berlin de 1958 con un Oso de Plata para su director, Valeriano Andrés interpreta al cabo Alonso, quien persigue, de manera casi familiar, al bandido Juan Cuenca (Paco Rabal). También guardia civil, como defensor del Santuario de la Virgen de la Cabeza, junto al río Jandula, en “El santuario no se rinde” (1954, Arturo Ruiz Castillo), drama bélico de exaltación patriótica del bando vencedor de la Guerra Civil con Alfredo Mayo, Tomás Blanco y Carlos Muñoz como protagonistas, Valeriano Andrés encarna al típico soldado que, tras una escaramuza, hace un comentario casual para morir víctima de un disparo inesperado, muerte anecdótica que siempre impresiona mucho al público.

Antes de la producción de la prestigiosa “Amanecer en Puerta Oscura”, José María Forqué ya le había colocado a Valeriano Andrés en el bando opuesto (ideológicamente hablando). En “Embajadores en el infierno” (1956), una película que se había ofrecido en primer lugar al falangista José Antonio Nieves Conde y que entroncaba su inspiración dramática en “Traidor en el infierno” (Stalag 17, Billy Wilder, 1953), le encontramos como uno de los más crueles oficiales en un campo de concentración soviético en el que se las hace pasar canutas a los valientes divisionarios Antonio Vilar, Manuel Dicenta y Rubén Rojo, caracterizado con unas narices postizas y una perilla a lo Lenin.

En la vida civil, Valeriano no se libra de lucir más uniformes. Así sucede en “Aeropuerto” (Luis Lucia, 1953) una nueva producción CIFESA repleta de luminarias (una de las últimas la empresa de los Casanova ofreció al público) en la que interpreta a un piloto de unas líneas aéreas comerciales. Hasta en su último film, “Historia de un beso” (2002) José Luis Garci le viste de uniforme en un plano general en el que almuerza en familia, haciendo su papel del “tío Casimiro” del protagonista, un viejo militar comprensivo con la chiquillería.

Algo más ligero

En la proximidad de las sotanas, como en “Cerca de la ciudad” se encontró Valeriano en “El milagro de sacristán” (1953, dirección y argumento de José María Elorrieta), donde interpretaba el papel de un pescador de caña, uno de los escasísimos amigos de Tomás, el misantrópico sacristán interpretado por José María Lado en un poco habitual papel protagónico. Su breve intervención, dominada por el tono cachazudo y relajado que le caracteriza, consistente en “chinchar” amistosamente a Tomás para que reemprenda una antigua relación con Milagros Leal, constituye uno de los momentos más agradables del film.

En 1959, Valeriano Andrés se pone a las órdenes de otro director novel, nada menos que Mariano Ozores, que iniciaba con “Las dos y media …y veneno” una carrera que alcanzaría altísimas cotas de seguimiento popular y aproximadamente un centenar de títulos estrenados. Se trataba del primer proyecto que emprendía Cinematografía Hispánica SA (CI-HI-SA), la productora que la familia Ozores ponía en marcha con el loable propósito de obtener cierta seguridad económica en previsión de que su faceta estrictamente artística sufriera los eventuales reveses de la caprichosa audiencia. El rodaje de este primer film tuvo lugar en las Costas de Garraf, cercanas a la barcelonesa Sitges y se produjo bajo la dirección de Mariano Ozores porque su hermano José Luis, que era quien estaba originalmente destinado a realizar esa labor (según acuerdo alcanzado con los también hermanos, los distribuidores Luis y José García Ramos) convenció a éstos de que Mariano estaba perfectamente capacitado para ello y conseguía así, de paso, diversificar esfuerzos y fuentes de ingresos para la recién nacida productora. En los papeles principales, además de Peliche, estaba su hermano Antonio y su cuñada Elisa Montés (además de la hermana de ésta, Terele Pávez), recursos excelentes para confeccionar un buen reparto y asegurarse, además, que los sueldos de las estrellas no iban a ser un obstáculo para la salud económica del proyecto. Completaban el elenco Fernando Rey, Fernando Delgado y el siempre excelente Félix Fernández, además de Teresa del Río, esposa entonces de Adolfo Marsillach y madre de sus famosas hijas Cristina y Blanca.

La historia de “Las dos y media y …veneno” narraba los esfuerzos de dos hermanos, los personajes interpretados por Fernando Rey y Fernando Delgado, para obtener dinero por el procedimiento de simular la muerte de su tío, Félix Fernández. José Luis Ozores, secundado por su hermano Antonio, tiene que ocuparse de los servicios funerarios, ya que el padre de su novia (Teresa del Río) le ha montado tan fúnebre negocio como medio de vida, dejando así el puesto de gasolina de su tío (papel que interpreta Valeriano Andrés). Los líos que se desarrollan a vueltas con el presunto difunto que asusta a unos y otros paseándose ante sus espantados ojos suponen el fundamental mecanismo de comicidad de la película que, vista hoy, resulta escasamente divertida. No obstante,consiguió una clasificación del Sindicato del Espectáculo de 2ª B, que era poco, pero era algo y, por otro lado, las críticas fueron en general positivas (con la excepción de Miguel Pérez Ferrero “Donald”, que tenía recientes cuentas pendientes con Mariano Ozores de cuando éste era director de programación de TVE y que fue demoledor) y, en general, destacaron los originales títulos de crédito, en los que los principales protagonistas tenían que cantar una letra alusiva a la temática de la película. Fernando Rey conserva, a propósito de estos títulos, el recuerdo más vívido de este rodaje, en el sentido de que era incapaz de entonar correctamente. Valeriano Andrés contribuye a la confusión reinante en la parte final de la cinta, con las frases más divertidas, al presentarse inopinadamente en el domicilio del difunto que es un vivo, con el ánimo de pasar tan ricamente la velada. Cuando comprende que se ha quedado sin distracción exclama: “Esto no es serio. Cuando se viene a un velatorio, lo menos que deben poner ustedes es el muerto”. A lo que añade, poco después, por si no había quedada clara su decepción : “Un momento. Yo he venido con mucha ilusión al velatorio y ahora me salen con que no tienen ustedes ni muerto”. De su primera experiencia como director de cine (ya había sido realizador en TVE), Mariano Ozores recoge en sus memorias ( “Respetable público. Cómo hice casi cine películas”, Planeta 2002) que ésta le sirvió para desechar la idea de hacer un “story board”, toda vez que la confrontación de los dibujos previos con la realidad del rodaje le descorazonó de seguir con ella en lo sucesivo, definitivamente.

Con los mitos hispánicos

No falta en la carrera de Valeriano Andrés, contacto con los mitos más universales que ha dado España, cuales son Don Quijote, Don Juan y Di Stéfano. En relación al primero, tiene en su haber el anecdótico papel de barbero en “Don Quijote cabalga de nuevo” (1973, Roberto Gavaldón), junto a Cantinflas, Fernando Fernán-Gómez, María Fernanda d’Ocón, Alberto Fernández, María Luisa Ponte, José Orjas y Javier Escrivá (que representa a Cervantes). La película estuvo muy lejos de acercarse a la altura del mito invocado, aunque los integrantes del reparto no pueden ser responsabilizados del desaguisado.

La relación de Valeriano Andrés con Don Juan es mucho más directa, pues en la prehistoria de TVE, en 1959, encarnó al héroe de la obra de José Zorrilla, al lado de Maruchi Fresno y bajo la dirección de Juan Guerrero Zamora, en riguroso directo, como se hacía la televisión en aquellos tiempos del famoso Paseo de la Habana. En 1963, el papel que le reparten es el de Luis Mejía, pasando Ismael Merlo a encargarse del Don Juan. La doña Inés de esta versión, que dirigió Gustavo Pérez Puig, la hizo Maite Blasco. A propósito de la relación con el burlador de Sevilla, este burgomaestre pone en duda la versión que atribuye IMDB del mito con Javier Armet de protagonista (¡despropósito sumo!) datada en 1963 y que coloca a Valeriano Andrés en el reparto.

Por último, al lado de otro mito hispánico, el astro del balompié, el argentino Di Stéfano, encontramos a Valeriano Andrés en “Saeta rubia”, film dirigido por Javier Setó estrenado en 1956, en el que nuestro protagonista de hoy incorporaba un locutor radiofónico cuyo aspecto recuerda poderosamente la figura de Matías Prats (padre).

Muchas comedias en teatro y en televisión

Simultáneamente a sus intervenciones, de carácter secundario, en el cine, Valeriano Andrés desarrolló su labor en el medio radiofónico y, sobre todo, en el teatral, donde continuó de la mano de Modesto Higueras, pasando del grupo del TEU al Teatro Español. Con posterioridad, formó parte de las compañías de Manuel Dicenta, José Luis Ozores , Isabel Garcés , Carlos Lemos y José María Rodero. La mayor popularidad, sin embargo, dada su masiva difusión, se la brindó el medio televisivo. Desde sus inicios en España, como ya hemos mencionado antes, Valeriano Andrés tuvo presencia en la televisión, especializándose, claramente, en el género cómico. Las mejores prestaciones de su arte las ofreció siempre en comedias de Jardiel Poncela, como “Eloísa está debajo de un almendro”, “Cuatro corazones con freno y marcha atrás”, “Tú y yo somos tres” o “Carlo Monte en Monte Carlo”, de Pedro Muñoz Seca, como “La venganza de Don Mendo”, o de Miguel Mihura y Álvaro de la Iglesia, como “El caso de la mujer asesinadita”, o de Edgar Neville, como “Alta fidelidad”. Por espacio de unos diez años, durante la década de los sesenta, Valeriano Andrés supuso una presencia constante, al lado de compañeros como Luis Varela o Pablo Sanz en todos los espacios dramáticos de TVE, ya fueran éstos “Estudio Uno”, “Gran Teatro”, “Estudio tres” , “Teatro de Humor” o “Teatro de siempre”, además de numerosas “Novelas” y series como “Historias de nuestro pueblo” o, ya en los inicios de los años setenta, la serie de Alfonso Paso “El último café”. A título de ejemplo, de esta etapa televisiva, podemos citar el Estudio Uno emitido un martes trece de mayo de 1969, “De profesión sospechoso”, comedia de Alfonso Paso, que realizó Cayetano Luca de Tena y en cuyo reparto figuraban Luis Varela, Rafael Navarro, Valentín Tornos, Mary González, Álvaro de Luna, Magda Rotger, Verónica Luján, Ana Carvajal, Pedro Mari Sánchez y Ignacio de Paul. De unos años más tarde es la producción de un “Pequeño Estudio”: “Han robado al niño”, con guión original de Hermógenes Sainz y realización de Domingo Almendros. En ella, acompañaban en el cartel a Valeriano Andrés (que hacía el papel de alcalde) el “cura” Carlos García Lemos, un pobrecillo apodado “El lentejas”, que hacía José Sacristán (antes de convertirse en el icono de la transición gracias a las “asignaturas” de José Luis Garci) y un guardia municipal que interpretaba Alberto Fernández. En esta serie de relatos dramatizados de media hora de duración que se emitía por el UHF, “Han robado al Niño” contaba la sustracción de una figura de un valioso niño Jesús de un belén de una ermita y de cómo se resolvía el misterioso robo. Adecuadamente, el programa salió al aire en plenas fiestas navideñas, la víspera de Reyes (y no el día 3, como dice IMDB) de 1973, a las once y media de la noche.

En la década de los setenta, si bien con menor intensidad, las participaciones de Valeriano Andrés en la única televisión de España continuaron y tuvo intervenciones en series muy populares, como las protagonizadas por Sancho Gracia, “Los camioneros” y “Curro Jiménez” (en esta última, en un episodio muy especial, emitido el 20 de noviembre de 1977 titulado “Los desalmados” en el que más de uno quiso ver algo más que una mera coincidencia en la elección de la fecha, toda vez que el personaje de Valeriano Andrés resultaba ser una especie de dictador que se apoderaba por la fuerza de un pueblo al que lanzaba discursos desde su balcón, un poco en plan “caudillo”. Cuando justamente se celebraba el segundo aniversario de la muerte del tirano, el paralelismo era inevitable. Era la transición, y todo se interpretaba en clave política). Otra serie también muy popular en la que tuvo su participación nuestro protagonista de hoy fue la dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por su compañero de mocedad en el TEU, José Luis López Vázquez, la serie original de Antonio Mingote, “Ese señor de negro”, concretamente, en el episodio titulado “La aventura”.

Culminando la década de los setenta, Valeriano Andrés protagoniza, en el papel de Juan Sebastián Plaff, una serie dedicada a los niños, “La mansión de los Plaff”, que contó con la realización de Miguel de la Hoz y los poemas de Gloria Fuertes. En el reparto, María Fernanda d’Ocón, María Luisa Seco, Francisco Racionero y Violeta Cela.

Y muchas comedias también en el cine

Si en la televisión y el teatro, Valeriano Andrés fue asentando su personalidad en el terreno de la comedia de forma claramente predominante, en el cine esta especialización puede constatarse de forma aún más clara. El cine popular en la España del desarrollismo apuesta por un género de comedias amables, moralistas y sencillas, hoy claramente desfasadas, que sólo merecen preservarlas del olvido por la profesionalidad de sus intérpretes, que echaban mano del “oficio” para sacar adelante guiones a menudo imposibles. Como por ejemplo, el de “Escuela de seductoras”, debido a José María Elorrieta y José Manuel Iglesias, film dirigido por Leon Klimovsky que se estrenó en 1962. En el curso de su metraje, hallamos que el arquetipo de Valeriano Andrés en este tipo de comedias populistas del desarrollismo queda definido “científicamente” por Mary Carrillo en su papel de Lisistrata Pérez cuando, en una secuencia en la que la directora de la academia de seducción a la que se refiere el título se lleva a sus alumnas Conchita Bautista, Susana Canales, Marta Padován y Gracita Morales a hacer una práctica sobre el terreno y escoge a un señor de mediana edad que lee el periódico como víctima propiciatoria para que la pizpireta Conchita Bautista ponga a prueba sus recién adquiridos conocimientos, se refiere a él como “un hombre de la clase vulgaris, grupo primero”, y la alumna aventajada seleccionada para provocar la desazón del calvo conejo de indias apostilla “subgrupo C”. La película, aparte de la rareza que representa su conexión con el mundo clásico por la vía de Aristófanes, no dejaba de ser un remedo de las comedias “tri-protagonizadas” de Pedro Lazaga entonces en boga, y padecía la torpeza inherente a la dirección de Klimovsky (más sangrante en el exigente género de la comedia) pero se beneficiaba de la presencia de , por ejemplo, Ismael Merlo en un papel relevante. Contenía, además, la curiosidad de la presencia de Jorge Martín (internacionalmente conocido como George Martin) en el papel del futbolista “Cachito”, estrella del Real Madrid en la ficción, a quien persigue una siempre destacable Gracita Morales, quien tiene un su haber una de las pocas frases con gracia de la película: “Yo me llamo Filiberta, aunque de eso no tengo la culpa”.

Leon Klimovsky volvió a dirigir a Valeriano Andrés en “Los hombres las prefieren viudas” (1970), otra comedia de fondo amargo, tristón y fúnebre, propio de la falsa alegría que se instauró en los años del tardo-franquismo y que citamos a propósito de la entrada dedicada a Tomás Blanco. En ella, el actor madrileño, desempeña el típico y agradecido papel del representante de la autoridad (en este caso un comisario) que se tiene que enfrentar con un nutrido grupo de personajes que han protagonizado algún lío, que no acaba de entender. Concretamente, el enredo consiste en la simulación de un crimen y de la supresión del falso cadáver. Cuando se presenta en la comisaría el presunto asesinado, Juanjo Menéndez, Valeriano le espeta una pregunta de difícil respuesta: “¿Y usted, por qué no está muerto?”

Por su parte, Pedro Lazaga, olvidadas ya sus veleidades de juventud, apuesta decididamente por este género de cine de consumo, en el que frecuentemente encontramos a Paco Martínez Soria. Como sabemos, el director nacido en Tarragona, conoce a Valeriano Andrés desde sus comienzos profesionales y confía plenamente en su capacidad, por lo que lo llama reiteradamente y le reparte papel en tres films con el cómico aragonés: “Abuelo made in Spain” (1969), “El abuelo tiene un plan” (1973) y “Estoy hecho un chaval” (1977), pero no son estas las únicas ocasiones en las que el actor madrileño comparte la pantalla con Martínez Soria, pues también coinciden en “Don erre que erre” (José Luis Sáenz de Heredia, 1970). No concluyen en los títulos con el protagonista de “La ciudad no es para mí” las colaboraciones de Valeriano Andrés con Pedro Lazaga, se extienden también al dúo de películas que éste dirigió sobre guiones suyos y de Luis G. De Blain (del que algo dijimos en la entrada sobre Ángel Picazo) que adaptaban comedias de Enrique Jardiel Poncela, “Las siete vidas del gato” (1970) y “Blanca por fuera, rosa por dentro” (1971) pues contaban ambas con la actuación de Valeriano Andrés, que, significativamente, era el único intérprete destacado que repetía al lado de su protagonista, Esperanza Roy. No hablamos, ciertamente, de las mejores comedias de Jardiel. Corresponden a su postrer periodo y no son especialmente distinguidas. De la primera, subimos una foto en la entrada dedicada a Rosanna Yanni y hacemos hoy lo propio con la segunda, colocando junto a estas líneas una imagen en la que podemos apreciar la caracterización de Valeriano Andrés como “Fonseca” uno de los doctores ineptos y estrambóticos que Jardiel gustaba de crear para sus juguetes cómicos. El actor aparece flanqueado por el poco convincente Pepe Rubio y el siempre brillante López Vázquez. Los tres se inclinan ante la desvanecida y estupenda Esperanza Roy (¡¡y quien no!!)

Un epílogo

Valeriano Andrés, un actor al que este burgomaestre nunca podrá retribuir la diversión proporcionada, especialmente, desde la pequeña pantalla, con una trayectoria tan abultada como digna, que consiguió con sus desmañados gestos excelentes interpretaciones en todo tipo de ficciones, tuvo su epílogo artístico en “Historia de un beso”(2002), película que, como todas las últimas de José Luis Garci, reserva, en el capítulo actoral, algún momento que sirva de homenaje a los actores veteranos y venerados, como lo fue el bueno de Valeriano. Su frase, dirigida a los niños de la película quizá no pasará a la historia por su contenido (una de esas cosas sentimentales que tanto le gustan al director madrileño), pero quedará en la memoria del espectador por el modo en que está dicha.

Y un enigma:

Según la filmografía de Valeriano Andrés que se puede consultar en IMDB, éste interviene en “Historias de la Televisión” (1965) y, efectivamente, en los títulos de crédito del film, figura en el reparto, el cual está escrito por orden de intervención. Lo sorprendente es que, realmente, el actor no aparece en la película. Una posible explicación a este enigma sería que su papel se cortó en la sala de montaje y que esta decisión se debió tomar con posterioridad a la confección de los títulos de crédito. Otra posible explicación sería que , por increíble que parezca, fuese confundido con Manuel Gas, quien efectivamente aparece al lado de José Orjas y Adrián Ortega formando con ellos el triunvirato rector del certamen internacional de canción moderna en el que quiere participar la bellísima Concha Velasco. Como se puede comprobar, siguiendo el orden de intervención en que figuran los integrantes del reparto en los títulos de crédito es su nombre el que debía estar en el lugar del de Valeriano Andrés. Anécdota esta significativa quizá de hasta dónde puede llegar la falta de rigor en todo lo que se refiere a la cultura popular y dónde se encuentra la raíz de las dificultades que acechan a quien pretenda estudiarla.

Bibliografía: Libros manejados no citados en el texto ni en entradas anteriores:

“José Luis Ozores. La sonrisa robada”, César Combarros Peláez. 48 Semana Internacional de Cine Valladolid 2003.

“José Luis López Vázquez. Los disfraces de la melancolía”, Eduardo Rodrígez. 34 Semana de cine Valladolid 1989.

Etiquetas:

67 Comments:

Blogger maciste II said...

La imágen que primero me llegó de Valeriano Andrés fue con su papel en la televisiva (y por usted mentada)"La mansión de los Plaff". Era yo un niño. No me gustaba gran cosa (curiosamente la primer sserie ideada para los niños que me daba un poco de mal rollo. Luego vendría "La cometa blanca" para rematarlo: si,aquel horror de Lolo Rico pre- Bola de cristal).Pero yo la veía, aparte porque no había otra cosa, porque la señorita Violeta Cela me hacía tilín. Supongo que Valeriano era un muy lejano trasunto de Herman Munster. Que aquello se inspiraba en la serie mítica de Yvonne De Carlo. Aunque claro...

lunes, junio 23, 2008  
Anonymous Anónimo said...

De nuevo por aquí, por alusiones, ya que menciona usted a mi tío entre los guionistas de Consultaré a mister Brown. Su director, Pío Ballesteros, fue el creador del Cine-Club del SEU en 1943. En su condición de aficionado irredento al cine participaba asiduamente en la tertulia que en el café de La Elipa de la calle Alcalá de Madrid, donde se gesto la creación del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas. Otros contertulios han recordado las veladas que Ballesteros organizaba en su casa para proyectar películas en formato doméstico o la reunión informal que mantuvieron allí con Abel Gance, cuando el caballero de las artes galo vino a España a rodar su película sobre Manolete. Otra de sus iniciativas fue la fundación del Grupo de Teatro de la Facultad de Letras. Por ahí, posiblemente, conecte con Modesto Higueras y el grupo de entusiastas del que salieron Ángel de Andrés y José Luis López Vázquez. Éste, como todos ustedes saben, no inició su carrera cinematográfica como actor, sino como diseñador de decorados y figurinista, tareas que ya realizaba en el TEU.
Como la vida se complace en enredarnos por sus vericuetos, uno ha tenido ocasión de someter a López Vázquez a un severo interrogatorio sobre su participación en Consultaré a mister Brown. He aquí su respuesta: “Pío Ballesteros, que era un hombre muy versado, porque era muy inteligente, y al que le gustaba mucho el cine, quería hacer una película. Era una época en que no podíamos rodar de día porque no había luz y había que rodar de noche. Pero, claro, eso se hace entre gente joven estupendamente. Pío me dijo que si quería trabajar con él en la dirección. Hice de todo: ayudante de dirección, pero también decorador, diseñador, director artístico, los trajes, el casting con los actores... Y yo encantado, el caso era trabajar y estar en mi ambiente, en lo que me gustaba, que era el del cine”.
No menos elusiva para el espectador curioso que Anita Dayna se muestra Monique Thibaut. Vino a España como intérprete de revistas después de haber filmado en Francia Rosa de sangre (1939), y en Italia Marido provisionaL (1940). En Consultaré a míster Brown tiene su papel más extenso, además de responsabilizarse del diseño de vestuario. Tuvo una interpretación memorable como arpía francesa que se lía mamporros con la castiza Mary Delgado en El crimen de la calle de Bordadores (Edgar Neville, 1946) y en Confidencia (Jerónimo Mihura, 1947) en un breve papel de cancionista a la que entrevista la pizpireta reportera encarnada por Sarita Montiel. El rastro de Monique Thibaut se desvanece con el fin de la década de los cuarenta. Algunos atribuyen esta desaparición a un asunto amoroso con un personaje importante del régimen.
En un libro que no he podido consultar -José Luis Castro de Paz y Jaime J. Pena: Las imágenes y el inventor de palabras: Camilo José Cela en el cine español. Festival Internacional de Cine Independiente de Ourense, 2001- acaso se encuentre la respuesta a nuestras dudas sobre la paternidad incierta de don Camilo.
Y por fin, llego a Ángel de Andrés. Tengo relativamente reciente su rendición del doctor Fonseca, en la versión de Lazaga de la Blanca por fuera y Rosa por dentro jardielesca. La caracterización de Ángel de Andrés es memorable y su irrupción en el chalé de montaña en el que el personaje de López Vázquez cae en todas las trampas que ha estado preparando para su mujer un modelo de atolondramiento y despiste.
Atte., Sr. Feliú
PD.- Mis parabienes una vez más por su trabajo.
PPD.- Si cree que debo moderarme en la extensión, hágamelo saber.

lunes, junio 23, 2008  
Anonymous Javier said...

Qué buen articulazo le has dedicado a Valeriano Andrés, amigo JuanCarlos, que se merece cuantos se le dediquen. Al que tengo más presente de todos los Valerianos que relacionas, es al Valeriano Andrés mondo y lirondo de los setenta. Otra cosa ¿por qué le llamábais el Sopas? En casa, también llamábamos con motes a los actores,por ejemplo para nosotros Jaime Blanch iba a ser siempre «el amigo de Pip», desde que hizo ese papel en la novela Grandes Esperanzas. Maravillas de la vida doméstica. Felicidades y abrazos.

lunes, junio 23, 2008  
Anonymous Anónimo said...

¡Qué barbaridad!

JC
--

lunes, junio 23, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

El amigo Maciste II hace un interesnate comentario que me permite destacar un aspecto del posible interés de estas entradas que uno pergeña: que cada cual construye de los actores una imagen que se corresponde a una fracción de su trayectoria. Para este burgo, algo más mayorcete que el amigo Maciste, "La mansión de los Plaff" era un poco un reencuentro con un actor que le había acompañado durante su infancia una década atrás, en los tiempos del "Estudio Uno". Y es curioso que mencione a Herman Munster porque en la etapa de la Bola de Cristal, era Valeriano Andrés quien doblaba a Fred Gwynne en la serie de Los Munster.En cualquier caso, una "vista parcial" de este actor poco hacía sospechar ese historial previo que uno ha intentado recoger aquí (a grosso modo).
Señor Feliu, sus comentarios no son extensos, son justísimo y le aseguro que siempre muy agradecidos. Aunque llame Ángel de Andrés a Valeriano. De esa clase de lapsus, este burgomaestre es campeón. Todo lo que nos relata de los personajes aludidos en la torpona entrada es interesantísimo y muy oportuno. Muchísimas gracias.
Amigo Javier, gracias por la felicitación. Pues llamábamos "El sopas" al admirado Valeriano por su dicción. Un poco... "sopas2. Como su majestad Don Juan Carlos. No sabría explicarme mejor.
Maestro don Jesús, acepto los cargos de ser un bárbaro, sí. Y que conste que siempre me quedo corto (si lo dice por la extensión). Me gustaría poder explicar más cosas... pero claro, igual agotare y no quisiere.

lunes, junio 23, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Y no una... ¡Dos veces!
¡Dichosa cabeza! Algún día tendré que dejar de utilizarla para guardar el peluquín y empezar a colocármela sobre los hombros.
Su seguro servidor, Valeriano Feliú

lunes, junio 23, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Estimado señor Feliu, me tiene usted muy intrigado con su identidad...Alguien que habla como si nada con don José Luis López Vázquez le deja a este burgomaestre de villorrio, por qué no decirlo, muy impresionado. Tengo la sensación de estar contándole cosas a alguien que no necesita que le cuenten nada porque se las sabe todas. En fin, de todos modos, uno seguirá haciendo sus voluntariosos esfuerzos y confiando en seguir contando con su compañía y sus magistrales comentarios.

lunes, junio 23, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Es cierto: conseguir hablar con el gigante López Vázquez es... complejo.

Yo lo conseguí una vez: para intetnar rodar una adaptación de "La hoja roja".

Estaba interesado (bastante), pero desconfiado.

Comprensible asunto.

Al final, ay, la productora se inclinó por "Cara de acelga" y así.

Y salí pringando; y pringado.

Tempus fugit.

Sniff!

JC
--

lunes, junio 23, 2008  
Anonymous Anónimo said...

No le inquiete mi identidad, señor Burgomaestre. No soy ningún superhéroe dispuesto a liarme a tortazos con el primero que me tropiece.
Como habrá adivinado soy un modesto chupatintas interesado en el cine español, al que eltrabajo de documentación que usted realiza le parece encomiable y, sobre todo, necesario.
Uno está un poco aburrido de leer sobre la última serie Z rodada en un ignoto pueblo de Arkansas por un puñado de centavos mientras ignoramos o incluso menospreciamos lo más interesante de nuestro patrimonio cinematográfico.
Eso sí, nostalgia, cero.
A lo que iba... Con don José Luis López Vázquez tuve ocasión de hablar para la preparación de un programa televisivo por su Goya de Honor en 2005. Lógicamente sólo llego a emisión una mínima parte, centrada en sus películas con Berlanga, Saura, Olea, Ozores... y Cukor. ¿Quién le iba a decir al bueno de Mariano que se iba a tratar de tú a tú con el director de Historias de Filadelfia? Pero esto es lo divertido del asunto y lo que me complazco en compartir con usted y sus lectores.
Para lo que gusten mandar, Sr. Feliú

martes, junio 24, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, doctores Cuadrado y Feliu por sus comentarios, con los cuales este weblog (o lo que sea) adquiere un valor y un sentido que lo hacen infinitamente mejor de lo que es. ¡¡Lo que aprendo con ustedes!! Intentaré seguir "provocándoles" con mis peroratas. Gracias, de nuevo.

martes, junio 24, 2008  
Blogger oscar said...

No olvidaré jamás la voz de Herman Monster. Cada vez que veía la seríe, me daban ganas de darle un abrazo al tío. Esa era la gran voz de Valeriano Andrés. Sobre tí Burgo, ya no pienso decir nada, lo único que te pido es que no dejes de escribir entradas como esta. Por cierto como enigma de la entrada de Valeriano, me pasa lo mismo con una película de mi abuelo. Se llama "Los Chicos", de Marco Ferreri 1959, su nombre sale en los créditos, pero por más veces que veo la película no consigo ver a mi abuelo. En fin será posible que también ocurriera lo que tu dices Burgo y fueron cortadas algunas escenas.
Un abrazo Burgo.
Oscar

miércoles, junio 25, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

Magnífico post, como todos los tuyos, amigo Burgomaestre. Mi modesta contribución en materia de recuerdos personales; Valeriano Andrés y Antonio Garisa, eternos secundarios entrañables del cine y la televisión de los 60 y 70. Me imagino a los dos grandes actores interpretando una versión hispana de la genial comedia italiana "Amici miei".
Un abrazo.

miércoles, junio 25, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Bueno, amigo Óscar, investigaré lo del film de Ferreri, a ver si yo veo a tu abuelo, pero... es casi seguro que la versión de que dispones haya sufrido algún corte respecto al material rodado originalmente e incluso al montado. En realidad, el caso de "Historias de la televisión" creo que es distinto (aunque ya sé que me he explicado fatal). Me da la sensación de que han puesto el nombre de Valeriano Andrés por el de Manuel Gas porque éste último no figura en los créditos y, sin embargo sí que aparece y lo hace, además, junto a los actores cuyos nombres figuran justo al lado del de Valeriano en el reparto ("por orden de aparición"). Increíble pero... parece que cierto. Muchas gracias, por estar siempre ahí.
Amigo Filomeno, agradecerle también su amable comentario y únicamente hacerle una pequeña puntualización: Antonio Garisa fue un tanto más protagonista que Valeriano en el cine español. En la tele, en cambio, Valeriano Andrés trabajó más... aunque, quizá fuera, precisamente, por la mayor entidad de cara a la taquilla del aragonés, que sí protagonizó una serie de éxito en la pequeña pantalla (en la que tuvo una intervención Valeriano Andrés)la "alfonsopasiana" "Si yo fuera rico", de no muy destacable memoria.

miércoles, junio 25, 2008  
Anonymous Ленин живет said...

10... как всегда. Дорогой "бургомистр" - Вы бурое животное, любящее кино животное, жаждущее в пользу кадров, гигант целлулоида, живущая энциклопедия седьмого искусства... в конце концов, Вы - Бог... в кинематографических условиях, он понимает себя... Приветствие.

miércoles, junio 25, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

Como "diestefanista" convencido (por herencia paterna; lo que significa que considero que el fútbol "se terminó" en 1966 con la "jubilación" de Don Alfredo) se agradece la mención al film "cult" "La Saeta Rubia", 1956.
Un abrazo.

miércoles, junio 25, 2008  
Anonymous Javier said...

Vaya con el camarada Lenin Vive, amigo JuanCarlos,¡te trata de bestia parda del conocimiento cinematográfico! Y estoy de acuerdo. Abrazos.

miércoles, junio 25, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchas gracias, amigo Javier, por traducirme el comentario del camarada Lenin Vive (es el mismo amable visitante que el otro día era italiano... Curioso mimetismo con los rivales de la selección española...)¡En fin, se haga de la nacionalidad de la que se haga, según las circunstancias futbolero-nacionales, un buen muchacho, sin duda ninguna! Pues eso, gracias a los dos por ser tan amables con este "junta-letras y fotos".
Amigo Filomeno, no dude ni por un instante que cuando puse lo referido a la película citada empecé a esperar su comentario. No sólo es usted Diestefanista, es que es usted el heraldo de su gloria!! Y bueno, no me parece mal. Cada cual tiene sus idolatrías... ¡y a mucha honra!

miércoles, junio 25, 2008  
Blogger oscar said...

Esperemos amigo burgo, que la próxima intervención de otro idioma en tu maravilloso blog, sea en alemán, creo que eso nos llenará de alegría a todos. Quisiera pedirte desde mi butaca, que eso es lo que pareace cada vez que te leo, una entrada de José Sepúlveda, me encantaría saber algo más de él.
Gracias.
Oscar.

jueves, junio 26, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Cuando el menda era joven...

... sin saber lo que era un fanzine... se inventó "El Ladrido Aficionado"; y había una entrega dedicada al secuestro de Di Stefano y a lo grande que era.

(Sólo me gustaba Él... y Campanal; lo de éste, supongo, por el asunto freudiano de sus poderosos perniles).

JC
--

jueves, junio 26, 2008  
Anonymous filomeno2006 said...

Me congratulo de que JC se confiese también "Diestefanista".......

jueves, junio 26, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

¡Vaya un título sensacional, el del fanzine balompédico de don Jesús!! ¡y muy brugueriano: "El ladrido aficionado". Podían leerlo Don Berrinche, Pepe el Hincha o Campeonio, tranquilamente. A este burgo, Campanal tan sólo le suena (lo que con un nombre tan sonoro, no es de extrañar).
Amigo Óscar, a este burgo también le gustaría saber algo más de José Sepúlveda. Está en cartera, pero, de momento, poco podría decir de él... Lo cierto es que hace sólo unos días le vi en una película y tuvo una intervención tan acertada que pensé: "Tengo que dedicarle una entrada". El inconveniente está en la falta de información. Se intentará. ¡Ah, amigo Óscar, anoche empecé a ver "Los Chicos", que la tenía muy olvidada, buscando a su abuelo y... lo mismo es un fotógrafo que sale de espaldas. Sólo dice una frase, pero podría ser él. A ver, ya le contaré cuando haya visto el resto. En cuanto al amigo italo-ruso, pues sí, ya está aprendiendo alemán (por si acaso).
Amigo filomeno, me congratulo de que se congratule usted. Ya ve que aquí está en excelente compañía.

jueves, junio 26, 2008  
Blogger Gordito Relleno said...

Sensacional entrada como siempre, como la otra, y la otra...Ultimamente dispongo de poco tiempo y baja velocidad de conexión para pasarme por internet pero siempre que pueda haré parada obligada por estos lares. Saludos y gracias como siempre por ilustrarnos que nos está usted sacando un brillo que ni el Netol ese...

jueves, junio 26, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Es normal.

El de Netol siempre fue un algo el "Pascual, criado leal", ¿no?

JC
..

viernes, junio 27, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchas gracias, amigo Gordito, por su "Alta Fidelidad" (obra en la que también sale un mayordomo, como el de Netol y como el "Pascual, criado Leal" de Nadal. Todos se vestían en el mismo sastre, por lo que parece.
A todo esto.... Quién lo iba a decir pero... parece que ...
¡podemos!

viernes, junio 27, 2008  
Anonymous Anónimo said...

No porovoque, Dire...

JC
--

sábado, junio 28, 2008  
Anonymous filomeno2006 said...

Los Burgomaestres, siempre con el adjetivo adecuado en el título del post.

sábado, junio 28, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Amigo filomeno, espero conseguir acertar con algún adjetivo que otro también en lo que escribo debajo del título, que es más largo... Gracias por el comentario.
Admirado maestro: déjeme provocarles, que en algo me tengo que entretener mientras preparo la siguiente entrada. A propósito, ¿y ese ascenso? Eso de Dire... Lo de "compa" ya era un honor, este tratamiento me queda grande por todas partes.

sábado, junio 28, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Somos nosotros, los humildes redactores, quienes reconocemos la autoridad.

(Bueno, algunos ni a becarios llegan...).

JC

PS
"Deutschland, Deutschland über alles,..."
..

domingo, junio 29, 2008  
Blogger chance gardiner said...

Señor burgo, primero hola y después que tal. Y ahora, le digo que subí hace un tiempo los títulos de crédito de "las doce y media"... Por si quería usted verlo, y usarlo para cualquier cosa, aquí está:

http://www.youtube.com/watch?v=HtNJRzFL1IM

Si Valeriano Andrés es el que hizo el doblaje de Hermann Munster entonces es el mismo que dobló a Mister Bean en su primera película de largometraje (no sé si habrá pasado lo mismo con su segunda parte...)
Qué curioso encontrar al Señor Feliú aquí, para un "codornicista" empedernido eso son recuerdos de la tía Asunción y el huevo frito, qué cosas tan felices.
Un saludo.

domingo, junio 29, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

¡Viva España! ¡Viva Marcos Senna!

domingo, junio 29, 2008  
Blogger oscar said...

¡ Olé para España ! Sí señor, y por la puerta grande como los toreros. Todo estaba escrito como en un guión de cine. ¡Viva España¡

lunes, junio 30, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues muchas gracias, amigo Gardiner, por poner al alcance de los visitantes de este humilde weblog los títulos de crédito de "Las dos y media y...veneno" (supongo que aunque hablamos de horas distintas, nos referimos a la misma película). Le aseguro que a mí me habría gustado ponerlos también, porque son de lo mejor de la película, pero como no aparece el actor homenajeado, pues eso, que no los puse. Esto me lleva a pensar que, bien mirado, en las entradas podría poner más de un video y que no sé porqué no lo hago... Quizá por ahorrar... ya lo pensaré más tarde. Muchas gracias de nuevo, por el comentario y por la colaboración.
Y ahora, vamos con la selección española de fútbol. Bien, bien, bien... pues que viva y todo eso. La verdad, en otros deportes ya se habían ganado títulos importantes y, de hecho, 44 años no son tanto, comparados con la existencia del planeta... Y después de relativizar el éxito que ha generado tantísima euforia, sí, decir que este burgo está muy contento y que se alegra de que los buenos amigos de Lady Filstrup estén felices también, ¡qué porras! Futbolísticamente hablando, creo que puede afirmarse con objetividad que el equipo de Luis Aragonés jugó muy bien y mereció, precisamente por eso, ganar el torneo. Así que: miel sobre hojuelas.

lunes, junio 30, 2008  
Anonymous Javier said...

Hola JuanCarlos, y más amigos JC, y en general... Con estos calores, climáticos y futbolísticos,me he atrevido a mandaros esta cancioncilla francesa que acabo de encotrar en el tube, por si sirviera de refresco. Iba a decirte, JuanCarlos, que la canción es una francesada, y tal, pero yo creo que es una auténtica españolada... hecha por franceses, algo bueno tenían que hacer. ¿Hasta el sábadado,no, cerveza en ristre?

http://es.youtube.com/watch?v=aD1Se-tWIMU&feature=related

martes, julio 01, 2008  
Anonymous Anónimo said...

¡Ah!, sí, qué gran tema; toda una canción de bulevar.

O sea: barrial... y con ínfulas.

JC
--

martes, julio 01, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Excelente el hallazgo, amigo Javier, y muy agradecido por ponerlo aquí, que uno, si no es con guía, se pierde en Youtube y hasta en la esquina. La canción me ha encantado y con estos calores, a los que te referías, la verdad, no estoy para muchas más honduras. Y el sábado, sí,sí, allí estaré con un suave y alegre "dubidú" en los labios, listo para las cervezas.

martes, julio 01, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Menudo par de alemanes... encubietos que son ustedes ambos de a dos.

JC
--

miércoles, julio 02, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Alemanes no, pero "germanos", casi casi...

miércoles, julio 02, 2008  
Anonymous Javier said...

Es cierto, don Jesús, como dice nuestro gran amigo Burgomaestre, un poco germanos, sí que somos. Y lo sostengo impasible el alemán.
Acabo de oír em la radio que el Max Estrella de Rodero fue extraordinario. ¿Saben al respecto?

jueves, julio 03, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Muy "a su aire".

Que no digo que sea mala cosa, claro.

En mi humilde pobreza... al señor Rodero le entendían (¿entendíamos?) poco. Pareciera, a menudo, que él iba más allá de la propuesta "escrita". Bueno, es sólo una intuición mía: cuando era joven -mucho- me colaron en un festival de aquellos de Fraga y me "tragué" el calígula. Aún no me he respuesto de su recuerdo.

Ya en el arranque de los setenta coincidé con él en una premirada de algo sobre Nieva (yo iba de ayudante); y la forma que tuvo de "pasar" de todos los que allá estábamos me pareció igual de...
¿imperial? Yo le entendí, pero el resto de la compañía bufaba.
---

(Les percibo quisquillosos, mi tan querido dúo: escribí lo de "alemanes" porque estábamos en el juego de lo del europeo, ¿no?. Que el menda aún separa adjetivos; creo. Bueno, no sé: acaso sea el calor).

JC
---

jueves, julio 03, 2008  
Anonymous Anónimo said...

El Sr. Rodero.......¿Vivía en Pozuelo de Alarcón (Madrid)?

jueves, julio 03, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues amigos míos, me he repasado el programa que sobre José María Rodero se hizo en la serie "Protagonistas del recuerdo" para responder documentadamente y sí, el señor Rodero estuvo inmenso en su Max Estrella de "Luces de Bohemia", lo que por otra parte, tratándose de él no era nada excepcional, porque era un actor de esos desmedidos y no porque exagerara, sino por, precisamente, lo que medía sus interpretaciones. Según cuenta Lluis Pascual, que le dirigió en aquel montaje, tenía especial cuidado en no pasarse nunca para no ser acusado jamás d "venderse" al público. Por otra parte, abundando en lo que cuenta, de primerísima mano, el maestro Cuadrado, José María Rodero era un divo, tal como manifiestan otros testimonios en el programa citado. Todos aseguran haberle admirado y, al mismo tiempo, reconocen en él la figura del "divo": lo afirman Francisco Valladares, Manuel Galiana, Fernando Delgado, Gustavo Pérez Puig, Miguel Narros y Tina Sáinz. Y todos vienen a coincidir en que lo era "porque podía" o porque "lo merecía". Para este modesto burgo, Rodero era muy grande, pero el cine no era para él. Quizá porque, como decía Gloria Swanson en "El crepúsculo de los dioses", el cine se había hecho pequeño (o quizá, digo yo, el cine tiene otra medida, distinta, que hasta le puede ir mejor a un actor peor).
En cuanto a la consulta del visitante anónimo, no puedo confirmarle tal cosa. La única dirección que tengo de José María Rodero es del año 1968 y era: calle Escosura, 3, Madrid. Y el teléfono que tenía entonces, el 2574417 (con el 91 delante si llama fuera de la capital).

Ah! lo de los alemanes!! Pues por mi parte, don Jesús, le aseguro que no hay nada de susceptibilidad . Usted puede llamarme lo que le apetezca. Me alegré como el que más de la victoria de la selección española y así lo dije aquí. Lo de los alemanes me lo tomé por el trasiego de cervezas y ya está (aunque, que conste que las cervezas que tomamos las hacen en Barcelona, de una marca de nombre muy alemán, pero hecha en la Ciudad Condal: Moritz...¡qué ricas están!!)

jueves, julio 03, 2008  
Anonymous Javier said...

Muchas gracias por vuestras generosas documentaciones, tremendos amigos JC. La verdad es que no se puede tener personalidad sin pagar peaje.
Y no se preocupe, querido amigo y maestro don Jesús, que a una las quisquillas sólo le gustan en plato. A lo de germanos, me adscribí bien contento por que en catalán germà es hermano. Y lo del alemán impasible era un chiste,viejo y malo, como me voy volviendo con los años...

viernes, julio 04, 2008  
Blogger choko said...

¿Podemos los observadores hacer sugerencias como antaño? Simplemente pensaba lo bonito que sería entradas no sólo para los actores también para los directores, pensaba en una para Ladislao Vadja o Edgar Neville, o Jerónimo Mihura... bueno no sé, era sólo una idea, porque está claro que estos nombres aparecen asociados a los de sus cómicos claro...
Una reflexión irreflexiva y un abrazo
Choko :P

viernes, julio 04, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Mi querido amigo Choko, pues claro que se admiten sugerencias, no faltaba más. Lo bueno de los weblogs como este (o lo que sea) es que obedecen dócilmente a la voluntad de quien los mantiene sin tener que dar cuenta a un consejo de administración ni zarandajas semejantes. En cuanto a su propuesta, amigo Choko, ya ha sido considerada por este burgo, como otras que apartaban al weblog del rumbo trazado, pero de momento, seguiré rindiendo homenaje a los cómicos y, a través suyo, de sus carreras, iré tejiendo un entramado en el que se irán mostrando los distintos aspectos de, no sólo el cine español, sino, en la medida de la información de que disponga, trataré también de ofrecer datos y curiosidades sobre la televisión, el teatro o la radio. Los actores serán el hilo conductor y ya veremos hasta dónde llego, si es que llego a algún sitio (que va a ser que no, claro).

viernes, julio 04, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

sábado, julio 05, 2008  
Blogger Sr. Feliú said...

Mi aportación a la roderización de esta entrada.
En el cine Rodero tuvo varios papeles cómicos que jugaban precisamente con la petulancia que caracterizaba su máscara. Lo recuerdo en ¡Viva lo imposible! (1958), dirigida por Rafael Gil sobre la comedia de Mihura y Joaquín Calvo Sotelo, en su intervención en Esa pareja feliz (1951), el debut de Bardem y Berlanga y, excepecionalmente, con este último en Novio a la vista (1954). Rodero es aquí el ingeniero Federico Villanueva, el novio que todas las madres quieren para sus hijas. El guión se construye sobre un argumento de Edgar Neville en que el Conde de Berlanga evocaba con distacia irónica no exenta de melancolía sus vacaciones adolescentes en La Granja. La acción se traslada a Oropesa del Mar. En el hotel de la playa se instala Federico Villanueva. Si consultan ustedes el guión original se enterarán de que el bueno de Federico se ha traído puesta a su amante (Alicia Altabella). En la película es, sencillamente, "la mujer misteriosa", a la que todos creen una espía intrnacional. Pues bien, por obra de la censura la mujer misteriosa vió tan adelgazado su papel que parece que no tuviera la más mínima relación con el vástago de los Villanueva. Triste destino el del personaje de Rodero, obligado a barbillear a la indecisa Loli (Josette Arno), en lugar de holgar con la bella mantenida.

sábado, julio 05, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchas gracias, estimado sr. Feliu, por su nueva y valiosa contribución. Sí, en efecto, la censura deparó no poca tristeza a nuestro cine y, en general, a la vida española. En cuanto al señor Rodero, a la hora de dedicarle una modesta y futura entrada en este weblog, empezaremos su construcción a partir de este comentario.

sábado, julio 05, 2008  
Anonymous Anónimo said...

El "comportamiento orgánico" del señor Rodero pra con los demás... creo que no era de la failia petulancia (que acá, y así, se escribió).

Ocurría, simplemente, que él estaba en un lado de la acera; y esperaba que cruzaran los otros de la acera enfrentada.

Tan sólo eso.

(Yo, como humilde Manolo Morán, en plan guardia urbano desbroncante, veía a unos y otros desde el bordillo de la glorieta. Y me inclinaba más por la acera de Rodero... porque había menos ruido; pero que mucho menos, dónde va a parar...).

JC
--

sábado, julio 05, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Admirado don Jesús, si usted es un guardia urbano, este burgo justo le viene el papel de aparca-coches. Muchas gracis por honrarnos con su visión en torno a la cuestión "roderil".

sábado, julio 05, 2008  
Blogger Sr. Feliú said...

Estimado don Jesús:
No había ningún afán peyorativo en el sustantivo. Tampoco hablaba del actor sino de su "máscara", de esa suerte de aura que es la suma de los papeles que uno ha interpretado, la propia personalidad y lo que de esta trasciende a la pantalla.
Acaso no sea petulencia, sino su poquito de presunción y envanecimiento que, sin ser necesariamente cualidades de don José María, sí que utilizaron -y por ahí iba mi comentario- tanto Berlanga como Gil para jugar a la contra y crear el tipo del petimetre y/o lechuguino que con inigualable solvencia y sano afán de autoparodia encarna Rodero en Novio a la vista.
Parecidos argumentos podría hacer de Guillermo Marín en La vida en un hilo (1945) y eso no disminuiría un ápice mi consideración por el conmovedor pelmazo que interpreta.
Abreviando -que Manolo Morán me indica que tengo el coche mal aparcado-, no duden en propinarme un buen tirón de orejas si me excedo en mis opiniones, pero no busquen nunca en ellas una animosidad por completo ajena a mi talante... que no talento.
Para lo que gusten mandar, Petulancio Feliú

sábado, julio 05, 2008  
Anonymous Anónimo said...

¡Oh, bueno, sí, hasta es posible!

Es posible que el menda leyera "mal".

¿Cómo -y por qué- no?

Decía -o dije, no sé- que... la "máscara", en el unverso actoral, es la vida misma; es decir: la realidad orgánica.

Pero, vamos, que da igual...

(Un torero es un matarife; un boxeador es un paria analfabeto; un político es un cobarde; etc.).

JC
---

domingo, julio 06, 2008  
Blogger maciste II said...

Petulancia, retórica y mucha inverosimilitud aportaba Rodero a MAÑANA... (1957),ópera prima del irritante Jose María Nunes, aqui antes de sentirse Godard, no sabiendo si moverse en los terrenos neorrealistas de la Italia pre benesere, con un punto de magia felliniana (eso se vería claramente en el episodio protagonizado por Saza, de clown enamorado de una imposible Colombina, pero también en la nocturnidad de las callejuelas a altas horas de la madrugada, sin más vida que la que aportan los vitelloni)sólo que ambientándose en su Barcelona, o tirar más por lo francés (pero no tanto nouvelle vague -que aún no existía, salvo en el gérmen de los cortometrajistas-, como de la posguerra, con sus boulevards y sus notas de acordeón:los pauvre Jean).

Totalmente fallida, imprecisa a todos los níveles, asombra ver a Rodero "il divo" como narrador-introductor de los diferentes personajes que desfilan por su entramado costumbrista (una especie de Anton Walbrook en La ronda...de noche). Su papel de vagabundo improbable,ese look no es creible simo lo porta un Philippe. Igual la poética artificiosa de sus monólogos (que borda de manera impecable, por descontado). Diríamos que compone un clochard que nos hace añorar una barbaridad al mentado Gerard Phillipe (éste último desde su calidad de actor del pueblo, más auténtico, más cercano y a la vez más gigante). Pero es loable que Rodero hubiese aceptado en su tiempo el reto de ponerse a disposición de un director novel con aspiraciones arties (aunque, claro, también eran bisoños los Bardem y Berlanga de la "pareja feliz", salvo que Nunes parecía mayor "reto" por esa pretenciosidad).

Y no minusvaloremos a los actores de cine. Ya no hablo de fotogenia ni de carisma ni de representatividad en los usos y costumbres de una sociedad. Pensemos, por ejemplo, que Dirk Bogarde fue un actor expresamente concebido para el cine (con la tradición teatrera que hay en el Reino Unido). Nadie en su sano juicio me podría negar que Bogarde fue infinitamente superior que, pongamos por caso, la coja de la Bernhardth, a quien apodaron "la Eximia" por sus poderes escénicos e hizo el más soberano de los ridículos en su paso por el nuevo medio.

domingo, julio 06, 2008  
Blogger Chespiro said...

Entrañable Valeriano Andrés. No siempre me dio la sensación de que atinara con sus matices, la verdad. Pero su mera presencia servía para realzar cómicamente una escena, siempre sin "pisar" a la estrella principal, esto es, con humildad.

domingo, julio 06, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Anotadas quedan sus precisiones, maestro Cuadrado, en torno a lo expresado sobre Rodero.
Uf! Muy agradecido, amigo Maciste II, por la clase magistral que nos ha ofrecido sobre la película de José María Nunes "Mañana..." (que este burgo confiesa no conocer), la cual ha caído sobre nosotros con la frescura del rocío y la enjundia del mejor licor a propósito de los comentarios sobre Rodero. Nada que objetar a tanta sabiduría. ünicamente pedir perdón por si ha parecido que uno, en su torpeza, había minusvalorado el trabajo del actor cinematográfico. No es esto, no es esto, amigo Maciste II... Realmente, bien mirado, quizá lo más sensato sea no comparar y tratar de disfrutar lo mejor de cada cual.
Muchas gracias, amigo Chespiro por su comentario "valerianoandresíaco". Desde luego, era un actor característico, que hacía su trabajo, con sus tics, con sus resabios del oficio muy particulares, lo que a veces podía quedar mejor y otras, peor. Pero se le quiere tal cual es, que es lo que pasa con este weblog, que más que analizar, estima.

domingo, julio 06, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

jueves, octubre 23, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

domingo, junio 13, 2010  
Blogger Antonio Albajara said...

Hoy primero de julio es el cumpleaños de Valeriano Andrés, entrañable actor, admirado por todos los que ocupábamos aquel pequeño piso de Oviedo en la época que se extinguían las ultimas columnas de humo de carbón. Aquel Valeriano Andrés con el que muchos años después llegue a compartir el mismo edificio en la calle doce de octubre. Recuerdo claramente la primera vez que lo vi en el portal con abrigo y bufanda y una seria expresión en su rostro. Fue tan emocionante para mi que todavía hoy conservo intacta la sensación. El formaba parte de mi familia de la ficción una familia que me educo y me enseño a reír.
Donde quiera que esté D. Valeriano Andrés, reciba un abrazo, mi máximo respeto , admiración y gratitud.
Feliz cumpleaños.

jueves, julio 01, 2010  
Blogger Los Burgomaestres said...

Le agradezco muy especialmente su comentario, testimonial, sentido y emocionante, amigo Antonio. Permítame que me una a la felicitación al gran Valeriano.

jueves, julio 01, 2010  
Anonymous Anónimo said...

Señor mío: la posguerra habría sido infinitamente peor si hubiera ganado el otro bando. Y la Guerra Civil fue triste, sí, pero necesaria y, sobre todo, inevitable. Créame: yo nací en 1919y viví todo eso.

domingo, octubre 03, 2010  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues se conserva usted admirablemente joven, para haber nacido hace casi noventa años...!!

lunes, octubre 04, 2010  
Anonymous Anónimo said...

Su blog sería magnífico si no estuviese lamentablemente marcado por ese incalificable sectarismo histórico-político tan característico. ¿No podría evitar referirse al general Franco y a su obra de gobierno de esas maneras tan burdas como suele? Usted no demuestra conocer en absoluto los entresijos históricos de una época tan decisiva para España y despacha sus referencias a ella con cretineces dignas de un alumno de la ESO bien adoctrinado. Esas expresiones son indignas de su inteligencia, señor mío, y además ofenden a personas que conocen los hechos mejor que usted, sea porque los han vivido o porque los han estudiado muy a fondo.

sábado, enero 29, 2011  
Blogger Los Burgomaestres said...

Le pido disculpas por haberle hecho leer "cretineces". No era mi intención. Por lo demás, le agradezco que me conceda disponer de cierta inteligencia (aunque yo mismo no esté a la altura de ella). Admito que probablemente desconozco mucho más de lo que sé en relación a los entresijos del franquismo. Hablo únicamente de lo que llegué a percibir desde el exterior del "búnker". Por lo demás, no fui aleccionado durante mi formación académica contra el franquismo, sino todo lo contrario. Nací en 1963 y estudié en un colegio de los Hermanos Maristas, sacando, en general, buenas notas. Luego, con la Transición Democrática y el Instituto Público, puede que se torcieran un poco las cosas. En fin, no me lo tome en cuenta... Corríjame sin ofenderse, y aquí no ha pasado nada...

domingo, enero 30, 2011  
Anonymous Anónimo said...

son manías de argentino....¡perdón, soy de mourinho!

martes, diciembre 25, 2012  
Anonymous Anónimo said...

El "jean pierre marielle" español?

sábado, marzo 09, 2013  
Anonymous Anónimo said...

casillas no me gusta mucho. Prefiero a Víctor Valdés. El que de verdad me gusta mucho es Diego López (Jorge Jesús)

sábado, marzo 09, 2013  
Anonymous Anónimo said...

ruiz mateos, desde londres...¿pintó al vicepresidente azulgrana como personaje intermediario en los intereses económicos del opus? Año 1983

domingo, abril 14, 2013  
Anonymous Anónimo said...

¡Loor al mejor! ¡Loor al más grande! Don Alfredo di Stéfano (q.e.p.d.)

jueves, julio 10, 2014  

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home