Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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martes, febrero 12, 2008

Tomás Blanco. Un actor tras un bigote y un lunar.

No parece Don Tomás una persona especialmente dotada de paciencia para las tonterías. Para él, las cosas son serias, o no son. Su cuerpo enjuto y su rostro a menudo de expresión contraída, revelan una naturaleza severa, huérfana de indulgencia, una personalidad de tipología sanguínea, propensa a la crispación. Sus contadas apariciones en el género de la comedia suelen otorgarle el papel de ser contrapunto adusto, severo, de los protagonistas. Todo un carácter, el de don Tomás, que sin duda fue el que le impulsó a alistarse, con dieciocho años de edad, en la Legión Extranjera, permaneciendo destinado en Marruecos tres años. Un espíritu tan belicoso, difícilmente permite engordar al cuerpo que lo sostiene y quizá sea esa la causa determinante de la invariable delgadez de ese gran actor que fue Tomás Blanco.

De expresividad densa y con voz algo opaca, de raíz nasal, como aromatizada por licores añejos, Tomás Blanco alcanzó la madurez artística en los años en que Televisión Española mantenía en su programación un verdadero frenesí de espacios dramáticos. Su presencia en las ficciones de la pequeña pantalla fue constante en el periodo que media entre los últimos años de la década de los sesenta y los primeros de la siguiente. Pero para aquel entonces, la madurez del arte interpretativo de Don Tomás se cimentaba ya en tres décadas de experiencia en la escena, pues el debut de Tomás Blanco García (Bilbao, 10-11-1910 ; Madrid, 16-07-1990) tuvo lugar en 1936 (según unas fuentes consultadas, o tres años antes, según otras), en el estreno de la obra “Nuestra Natacha” a cargo de la compañía de Josefina Díaz y Manuel Collado. Tras la guerra civil, ingresó en la compañía de María Fernanda Ladrón de Guevara, gran figura del teatro que cuenta entre sus muchos méritos el de ser madre de Carlos Larrañaga y haber estado bajo contrato de la MGM en sus años dorados, los primeros de la década de los 30. Con posterioridad, se enrola sucesivamente en las compañías de Társila Criado y Carmen Echevarría. Ya como primer actor, Tomás Blanco pasa en 1943 a la de Lola Membrives. Es en esa época cuando debuta en el cine, en el film de José Buchs “Un caballero famoso” (1942), pero es un lustro después cuando inicia su etapa más brillante en el Séptimo Arte.

Su carrera cinematográfica arranca con títulos trascendentes (por su ambición presupuestaria, como mínimo), tales como la correcta “Mariona Rebull”, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia en 1947, “Nada” del mismo año, con dirección del a menudo genial Edgar Neville, que sin ser una de las mejores realizaciones del autor de “El baile”, sí logra transmitir la desquiciada realidad de la asfixiante España de la posguerra, o “La laguna negra”(1952), de Arturo Ruiz-Castillo, película de la que vimos una secuencia en una entrada anterior y en la que Tomás Blanco disfrutaba de un momento de excepcional dramatismo cuando ejecutaba con sus propias manos a la maligna Maruchi Fresno, una especie de Lady Macbeth castellana. Del mismo director y rodada 3 años antes es “El santuario no se rinde”, nada sutil exaltación del fervor franquista. En estos filmes, don Tomás interviene siempre en calidad de actor de importancia, aunque no como protagonista absoluto. En los años siguientes, sobreponiéndose a este tipo de películas, digamos “serias”, se suceden otras cuya comercialidad recae más en su naturaleza de “cine de género” o bien en el carácter estelar de sus protagonistas, como las dos rodadas con el mito mundial María Félix: “Una mujer cualquiera”, firmada por Rafael Gil en 1949 o “Faustina”, la aportación de José Luis Sáenz de Heredia a la carrera del astro, de 1957. Entre las primeras, las de tipo bélico o policíaco, menudean abundosamente, especialmente las de tema criminal, género en el que prácticamente se puede hablar de cierta especialización. Dentro de este apartado destacamos “La patrulla” (1954, Pedro Lazaga), un film que cabría calificar como sólido e incluso brillante (por la convincente factura y el acertado reparto) si fuera posible sustraerse a su lamentable carga ideológica, en el que Tomás Blanco recrea uno de sus villanos, el apodado “El señorito” en un segmento policíaco introducido en una estructura compleja, y también “El salario del crimen” (1964), un excelente “thriller” negro protagonizado por Arturo Fernández y dirigido por Julio Buchs (efectivamente, hijo del anteriormente citado director de “Un caballero famoso”, José Buchs). Entrada la década de los sesenta, con la inyección de color propia del cine del momento, encontramos mucha cantidad y poca calidad (don Tomás se deja filmar en seis, siete u ocho títulos por año):comedias desenfadas (entrañables como “La pandilla de los once”(1962, nuevamente, Pedro Lazaga), en la que hace de policía –un papel que repetiría tanto como el de malhechor- curiosamente, sin bigote, o directamente tontas, como “Operación cabaretera” (1967, Mariano Ozores) o “Los hombres las prefieren viudas” (1970), una de las toscas realizaciones de Leon Klimovsky) y abundancia de spaghetti- westerns, entre los cuales se encuentra ni más ni menos que “La muerte tenía un precio” (1966), el clásico de Sergio Leone rodado en Almeria:, Granada y Madrid, que se convirtió durante muchos años en la película española (en coproducción con Italia y Francia, eso sí) más vista de todos los tiempos, o productos de consumo tan ínfimos como “Superargo, el gigante” (1968, dirigida por Paolo Bianchini, pero con guión de un viejo conocido: Julio Buchs), mero artefacto psicotrónico-bizarro incomprensiblemente calificado en su momento como “Apto para todos los públicos”. En todas ellas, Tomás Blanco incorpora su presencia, su fotogenia, su personalidad (fundamentalísima aportación en el medio cinematográfico) y, además, su arte interpretativo, cada vez más depurado. También gozó de gran popularidad, refrendada hasta la actualidad con constantes reposiciones televisivas, la película de José Luis Sáenz de Heredia “Don Erre que erre” (1970), con protagonismo estelar a cargo de Paco Martínez Soria. A partir de la transición, el cine comercial español en el que participa Tomás Blanco se desliza peligrosamente, escorándose a una deriva demagógico-conservadora, por otra parte bien coherente con la obra de los directores que le reclaman, viejos conocidos como el mismo Rafael Gil, quien le propone participar en sus adaptaciones de las novelas del jurista Fernando Vizcaíno Casas. También Narciso Ibáñez Serrador le tuvo presente en sus predilecciones, reclamándole para sus originales “Historias para no dormir”, de la década de los sesenta, para su película más exitosa (“La residencia”, 1969) y para el regreso de la serie citada, en los años ochenta (en el episodio “Fredy”(1982), con Manuel Tejada de protagonista, un ventrílocuo que no para de fumar).

Más importante que la cinematográfica es, en conjunto (por su relevancia, por la huella en el recuerdo del espectador y por la dignidad de las intenciones), la carrera televisiva de Tomás Blanco. Con la salvedad de los primeros años en el cine, el balance total de su paso por la gran pantalla arroja un saldo negativo, del que habría que culpar a la escasa calidad de la mayoría de las películas en que intervino, sin duda, por debajo de su valía como intérprete. El hecho de que sus últimos films reflejan la decadencia de sus directores habituales, afectos al dictador Franco (la de Arturo Ruiz-Castillo, para quien trabajó repetidamente, la del Sáenz de Heredia que firmó “Sólo ante el streaking” para su eterna vergüenza en 1975 o la de Rafael Gil, responsable de “Las autonosuyas” o de “La boda del señor cura”, sobre todo), combinado con que los nuevos directores lo ignoraran cuidadosamente, materializa la agonía de un modo de entender el cine e incluso el país donde se fraguaba. Por contra, las realizaciones para Televisión Española contaban, al menos, con una innegable dosis de “buena voluntad”, expresa en la lista de obras adaptadas. Si para la sesión continua del cine de barrio, Tomás Blanco rodaba “Superargos”, para TVE, en cambio, grababa “Crimen y castigo” o “Casa de muñecas”. Y es que, al menos en aquellos tiempos, la televisión pública podía ser un negocio saneado sin necesidad de vender su alma al diablo. Cierto es (y en ello habremos de insistir repetidamente, en sucesivas entradas), que la alta calidad de los programas dramáticos de la época dorada de televisión española se logró muy a pesar de los imperativos de la premura de tiempo y de la precariedad económica con las que las más de las veces se había de trabajar. Era el inmenso oficio de los actores, curtidos durante lustros en lo alto del escenario, el que salvaba finalmente las funciones, a pesar de incurrir, con frecuencia, en defectos propiciados por el concurso de las circunstancias citadas. Ese oficio, acrisolado, y la pericia de los realizadores (Gustavo Pérez Puig, Pedro Amalio López, la jovencísima Pilar Miró o Claudio Guerín, entre otros) conseguía, por encima de las dificultades, ofrecer un producto final lo bastante digno para encandilar al público del momento a pesar de que (¡Ay!) al espectador de hoy se le revelen (merced a las actuales ediciones en DVD) sus deficiencias en toda su crudeza. Deficencias, no obstante, incapaces de invalidar el resultado, y mucho menos aún, el emocionado recuerdo de un espectador agradecido.

NOTAS: La fotografía colocada en lo alto de la entrada fue publicada por la revista Tele Radio en su número 549, de fecha 12 de mayo de 1969, para ilustrar el estreno del espacio Novela “Los cascabeles de la locura”, donde Tomás Blanco estaba acompañado por una jovencísima Marisa Paredes, Paco Morán, Luis Varela,, Lola Lemos, Mercedes Barranco, Almudena Cotos y Conchita Leza. El resto de fotografías pertenecen a las siguientes películas (citadas por orden de aparición): “Nada” (en un plano en el que aparece acompañado por la actriz Mary Delgado, su mujer, en la ficción); “La laguna negra” (primer plano tras consumar el asesinato de su cuñada, Maruchi Fresno), “La patrulla” (empleando un taco del único modo en que la censura lo permitía), “Faustina” (pechando con las excentricidades de la diva),“El salario del crimen” (compartiendo plano con otro grande de la actuación, José María Caffarel), “Los hombres las prefieren viudas” (pelando la pava con María Isbert, en plan galán otoñal); “Crimen y castigo”( acosando a Raskólnikov-Julián Mateos en la piel del inspector Porfiri Petrovich ) , “Freddy”(ya anciano, dando réplica a otra ilustre veterana de la televisión, Cándida Losada).

Los datos biográficos han sido obtenidos de los libros “Las estrellas de nuestro cine” (Carlos Aguilar y Jaume Genover, Alianza Editorial, 1996) y “Teatro español (de la A a la Z)” ( Javier Huerta Calvo, Emilio Peral Vega y Héctor Urzáiz Tortajada, Espasa, 2005). Por cierto, que el primero es el que data el debut teatral de Tomás Blanco en 1933 y el segundo, en 1936)

La propina: En la referenciada “El salario del crimen”, de las muchas virtudes de su excelente reparto no es ajena la aparición de nuestro recientemente recordado Goyo Lebrero como ascensorista, ni la memorable intervención del gran Luis Sánchez Pólack “Tip”, en el papel de “El Adonis”, un delincuente común al que persiguen las mujeres por su irresistible atractivo. Helo aquí, poco antes de pronunciar su frase de “mutis”: “¡Ah, las mujeres, que hacen caer al más inocente!”.

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37 Comments:

Anonymous Javier said...

Qué extraño es el cine español, JuanCarlos, donde todos los que trabajaban en el cine eran mejor que el cine.
Abrazos de tu amigo

Ah, y felicidades (por el día de ayer) a todas las Eulalias.

miércoles, febrero 13, 2008  
Blogger Gordito Relleno said...

Totalmente de acuerdo con el comentario de Javier. Sirva como ejemplo que en la infumable "Sólo ante el streaking" Tomás Blanco coincide con el gran José Orjas, Tito García o Ricardo Merino entre otros magníficos secundarios.

Yo por mi parte felicito en el día de hoy a todos los Benignos, y por ende a esta página y su autor que tan benignos momentos nos hace pasar.

miércoles, febrero 13, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Y lo que es peor...

... si tan sólo fueran benignos.

JCuadrado
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miércoles, febrero 13, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchas gracias, amigos, por los comentarios, siempre tan amables, a los que intentaré responder alguna coseja:
Amigo Javier: quizá la clave de la paradoja que planteas sea que, las partes ponían de su parte lo que tenían (es decir, arte y oficio), pero para llegar al todo había que sumar condicionantes externos más o menos directos. Además de la censura (que es la excusa-explicación más repetida y socorrida) había también cierta urgencia, digamos "alimenticia" que hizo (sobre todo, a partir del desarrollismo)obviar cualquier consideración ante la necesidad de "acertar" comercialmente y exponiendo, a la vez, el menor caudal monetario. PD:Gracias, por la felicidades, de parte de mi santa esposa.
Amigo Gordito: ni que decir tiene que los citados tendrán su rinconcito (o rinconazo) en este weblog. Mercecen mucho más, pero uno da lo que buenamente puede...(ya se sabe).
Admirado don Jesús: le agradezco el comentario, aunque no estoy muy seguro de lo que quiere decir... ¿lo que es..."peor"?¡¿Le hago pasar malos ratos?? ¡¡Pues no quisiera!!

miércoles, febrero 13, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Chesterton me encanta; desde siempre; que yo recuerde.

Pero como él... escribir no sé.

(Por cierto, ¡horror": no sé dónde leí que César Viadal, junto a otros, estaba en lo de crear una revista que así se llamara: "Chesterton").

JCuadrado
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jueves, febrero 14, 2008  
Blogger Gordito Relleno said...

Sin duda el peor rato que nos hace pasar esta página es cuando nos dice que va a cerrar, menos mal que luego nos reconforta...:-)

Ah, y lo de las peticiones no lo tome muy en serio, usted a su antojo y sin presiones, que ya sabemos lo que pasa cuando la devoción se convierte en obligación.

Saludos, mañana espero contarles el traje que mi Dieguito Forlán va a hacerle a un tal Iván Campo esta noche.

jueves, febrero 14, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Por mucho que le espante la posibilidad de la chestertoniana revista, considere, maestro, que un ministro tiene medios a su alcance para hacer mucho más daño que ese. O sea que, aún debemos contemplar la iniciativa (comparativamente) con alivio.
Gracias, amigo Gordito, por la amabilísima consideración. Y sí, Forlán "le puede" al feo Iván, pero... pasa como con los ministros, un central feo puede hacer mucho daño...¡No se fíe!!
¡Buen chico, este Iván Campo! De su paso por el Madrid sólo recuerdo verle divirtiéndose en la grada, con un móvil... Así deberían ser todos los jugadores del Madrid: ¡¡risueños e inútiles!!

jueves, febrero 14, 2008  
Anonymous Padre Brown said...

La revista Chesterton salió a los quioscos hará un año. Es indescriptible. Ni siquiera es ridícula.
Esta es la página:

http://www.chesterton.es/

viernes, febrero 15, 2008  
Anonymous Anónimo said...

>>>espero contarles el traje que mi Dieguito Forlán va a hacerle a un tal Iván Campo>>

Deje, deje: nada nos cuente.... que nada tiene.

JCuadrado
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viernes, febrero 15, 2008  
Anonymous Anónimo said...

>>>La revista Chesterton salió a los quioscos hará un año>>

¿Qué me dice?

O sea.... que estoy al día; digo... al año.

JCuadrado
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viernes, febrero 15, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, padre Brown, por la información y el enlace, tan esclarecedores. Por cierto ¿no se llamará usted Javier, padre Javier Brown, por casualidad?
Admirado don Jesús, no se cebe usted con el amigo colchonero, que si bien gordito, no por ello es menos digno de consideración. ¿O es que se piensa usted que el domingo voy yo a recordarle los 3 puntos que volarán de la renta que su Madrid mantiene sobre mi Barça? Por lo demás, está usted requete-al-día de lo que importa. O sea, de "Lady Filstrup". (Esta mañana me he levantado chulo...Ya se me pasará).

viernes, febrero 15, 2008  
Anonymous Padre Javierre said...

Ja, ja, ja... vier, claro, JuanCarlos. Con tu pregunta me he acordado del padre Javierre, ¿sabes que veía siempre Últimas Palabras? Quizá uno de los porgramas más extraños que han dado en TVE, junto con Más Allá y Por Tierra Mas y Aire. ¿Qué opinas?

sábado, febrero 16, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Pero...

... ¿no era "Ultimas preguntas"?

JCuadrado
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sábado, febrero 16, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Mi favorito (si de temblar de pánico y extrañamiento se trata)sigue siendo "Por tierra, mar y aire", con aquel presentador, el señor Losada (¿Es posible que se llamara Ángel?) que parecía llegado del Más Allá del profesor Jiménez del Oso. Yo, la verdad, programas religiosos nunca vi ninguno, aparte de los dibujos animados de Los Beatles, claro.
Admirado don Jesús, será lo que usted dice, como siempre...O no. ¡¡A ver, una comprobación, por favor!!!

sábado, febrero 16, 2008  
Blogger maciste II said...

Una duda que me ha entrado ahora con lo de la serie de los Beatles. ¿Usted recuerda si había dos series distintas,una dibujada por Hannah & Barbera y otra por el del Submarino Amarillo (el George Dunning) o si era la misma que me estoy bajando (que es de Dunning)?. Es que se lo he comentado a un amigo cincuentón y me asegura que la serie de los Beatles que él veía de niño era la de la Hanna Schygull... digo, Barbera (the one and only).

sábado, febrero 16, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Bueno, en realidad la serie no es de Hanna Barbera, sino de King Features Syndicate (New York) y (lo que sigue lo he sabido después de mirar en internet) la hicieron 4 compañías de animación, entre ellas, la TVC de Londres que fue la que hizo Yellow Submarine. Se emitió originalmente en la cadena ABC. Si mi memoria no me falla, yo la veía en el UHF, allá por 1971 o así.
Este enlace tiene bastante información al respecto http://www.beatlefans.com/cartoons.htm

domingo, febrero 17, 2008  
Anonymous Anónimo said...

No, a riesgo de insolencia… era “Últimas preguntas”.

El Javierre, en el entonces, y a pesar de ser hermano de un cardenal…era un cura progre; como el Patino o el Urteaga…

Vamos, que no era un talibán a lo Padre Peyton; como sí lo fue el Venancio Marcos… para entendernos.

(De aqueste -un padre natural del Rocuco, con perdón-, y sin ánimo de incordiar, claro, les recomiendo su serie-joya “Cartas a los no creyentes”, 1950. Todo un precursor en lo de la comunicación por las ondas).

Un palentino, ¡por Dios, qué oprobio!

JCuadrado
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domingo, febrero 17, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Sí, don Ángel Losada era la voz semirecia y campanuda (tan ambivalente como legionaria). Muy amigo de otro peligro público y antigay, ay: Adriano Del Valle Hernández… (inolvidable su “Buceadores de combate”…), a pesar del padre: un avanzado… (“Adriano del Valle, mi padre”; Renacimiento. Sevilla, 2006).

Como el Cubero… ellos eran gente de pelo en pecho y así; hijos del imperio.

Bueno, al menos es lo que dimana del reflejo de las sus “imágenes fónicas”, si desde fuera miramos…

(El Losada anduvo por “La casa de los Martínez”…).

JCuadrado
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domingo, febrero 17, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Gracias, maestro, por la oportuna información. Me nombra usted a Cubero y...¡ese, también, el miedo que daba!! Yo siempre lo confundía (cosas de la infancia) con el actor norteamerciano (y héroe de guerra)Neville Brand. Los veía iguales. Y todavía hoy, les encuentro un gran parecido, en lo físico y en lo psíquico.

domingo, febrero 17, 2008  
Anonymous Javier said...

En efecto, amigos JC y JC, era Últimas preguntas. Se me fue el volante, como de costumbre. Una vez le hicieron un primer plano de las manos al padre Javierre, tenía los dedos de cada mano punta contra punta, como acostumbran los curas. Y dijo: "El matrimoniooo... es una urdiiimbre...". y a la vez los entrecruzó. Qué maestro.
De Por Tierra Mar y Aire, más que decir miedo tendría que haber dicho tristeza. Me ponía de un triste ese Ángel del desierto...
El libro filial que cita sobre Adriano del Valle, querido maestro, si no indica ud. lo contrario, lo voy a encargar en la librería de guardia.

domingo, febrero 17, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Entrega documentos sobre el padre... y de la generación que lo arroopó.

Espero haberme expicado.

Yo lo recomiendo (a pesar de que el hijo fuera como fue... O como parecía ser, que no sé si es lo mismo).

JCuadrado
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lunes, febrero 18, 2008  
Blogger Gordito Relleno said...

"¿O es que se piensa usted que el domingo voy yo a recordarle los 3 puntos que volarán de la renta que su Madrid mantiene sobre mi Barça?"

¡Está usted de un profeta que asusta! Felicidades y a seguir recortando, nosotros con que no nos recorten ya nos daremos con un canto en los dientes, ya...

lunes, febrero 18, 2008  
Blogger Los Burgomaestres said...

Amigo Gordito, le autorizo a llamarme Don Óptimo en lo sucesivo...¡La vida es bella!

lunes, febrero 18, 2008  
Blogger filomeno2006 said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

domingo, marzo 30, 2008  
Anonymous Anónimo said...

No dices más que tonterías, burgomaestre del carajo. La carrera cinematográfica de Tomás Blanco es IMPECABLE.

¡Viva Franco! ¡Viva Rafael Gil! ¡Viva José Luis Sáenz De Heredia! ¡Viva "La patrulla", que es un peliculón! ¡Viva "Solo ante el streaking"! ¡Viva "Las autonosuyas"! ¡Viva "Y al tercer año resucitó"! ¡Viva el Padre Venancio Marcos!

Sois una pandilla de CAPULLOS.

jueves, julio 30, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Tienes razón en todo, apreciado Anónimo. Suerte que con tu comentario se restablece el buen nombre del Cine Español y se establece sin ningún género de dudas su verdadera valía. Personas como tú hacen que valga la pena esforzarse por difundir los valores de la Cultura en general y de la española en particular. Le agradezco especialmente el insulto que me dedica, que me servirá para rebajarme los humos y hacer una cura de humildad, pero no puedo aceptar que insulte a las demás personas que por aquí transitan, que no son culpables de otro delito que el de soportar con paciencia mis muchas torpezas. Le ruego que lo retire, en su nombre.

jueves, julio 30, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Lo retiro. Quería decir: eres un CAPULLO.

Y el cine español clásico no necesita de mis comentarios para "restablecer" su buen nombre; su calidad se demuestra viendo las películas, algo que muchos no hacéis.

viernes, julio 31, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muy amable. En cuanto a mi opinión sobre usted, permítame que me la reserve. Ni creo que le interese conocerla, ni tengo la suficiente confianza como para expresársela. Únicamente le brindaré un consejo: reflexione.

viernes, julio 31, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Ya he reflexionado. Y he llegado a la conclusión de que no tienes ni puñetera idea de cine, y menos de cine español. Te aconsejo la lectura de "Las mentiras sobre el cine español", de mis amigos Luis Pérez Bastías y Fernando Alonso Barahona. (Y que conste que no me pagan nada por hacerles publicidad...).

viernes, julio 31, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

En ningún momento he pretendido tener ni puñetera idea de nada, ni siquiera de cine, ni mucho menos, del español. Digo simplemente lo que sé, o lo que creo saber, por si le puede interesar o distraer a alguien. Tengo la sensación de que no es tu caso, por lo que entiendo que no estés interesado en el blog. Lo que no entiendo es que eso te lleve al extremo de insultarme del modo en que lo haces.
Tengo varios libros de Fernando Alonso Barahona, entiendo y respeto su gusto cinematográfico y aprecio su trabajo. Jamás se me ocurriría utilizarlo como un arma arrojadiza contra nadie. Y menos contra alguien que, como yo, equivocadamente o no, se esfuerza por dar cuenta del trabajo fenomenal de los actores españoles. Cuando te pido que reflexiones no lo hago para que modifiques tu criterio, sino para que consideres que algo debo apreciar en el cine español (y en la televisión y en el teatro, también) cuando empleo mi tiempo en mostrar los logros que se han conseguido, en el terreno actoral, en tales disciplinas.
Gracias por no insultarme esta vez.

viernes, julio 31, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Entonces deberías (deberíais) tener una visión mucho menos derrotista de lo que fue el cine español en una determinada época. Y, sobre todo, ser un poco más imparcial. De nada, muchacho.

viernes, julio 31, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Creo que ya nos vamos entendiendo, de lo cual no te haces una idea de hasta qué punto me alegra. Creo que partes de un error de apreciación inicial, y es que no puedo admitir que tenga una visión derrotista ni negativa del cine español, ni de nada español (en general). Por poner un ejemplo, creo firmemente que "La patrulla" es un gran film. Es más, me parece excelente. También me lo parecen "Cuerda de presos" y (en muchos sentidos) "La vida es maravillosa". Tengo un gran respeto y admiración por Pedro Lazaga por haber dirigido estos títulos, pero eso no me obliga a callar que, en otras ocasiones, no me ha parecido que su labor fuera tan acertada. Me considero imparcial cuando, como hice en la entrada dedicada a Luis Arroyo, hablé de "Raza" como una película que tenía muy buenos momentos cinematográficos. No descalifico ninguna película por su contenido político, ni siquiera cuando es claramente propagandística, sino que me atengo a lo que considero su calidad cinematográfica, hablando siempre como mero espectador, que de ningún modo trata de sentar cátedra ni imponer su criterio. ¡Faltaba más! En entradas dedicadas a Gérard Tichy o a Mario Berriatúa he hablado en términos elogiosos de películas debidas al binomio Rafael Gil-Vicente Escrivá en términos elogiosos porque, verdaderamente, me parecen, cinematográficamente hablando, excelentes películas. Me refiero a films tales como "El canto del gallo" o "Murió hace quince años", o "La señora de Fátima",dirigidas por Rafael Gil, o "La paz empieza nunca", de León Klimovsky. Y eso pesar de no comulgar con su doctrina política. Creo que eso es ser imparcial, ¿no?.

sábado, agosto 01, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Bien. OK.

Pedro Lazaga, uno de los grandes.

sábado, agosto 01, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Bien, el diálogo es posible. Ahora que ya has dejado de insultarme, amigo Anónimo, te invito a colaborar en lo sucesivo con tus conocimientos (moderando siempre el lenguaje, por favor)sobre cine español. El intercambio de pareceres siempre puede ser positivo y enriquecedor.

sábado, agosto 01, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Muy bien. Eso sí, ruego que aquí NADIE insulte a personas que, por desgracia, ya no pueden defenderse (como el Padre Peyton, por ejemplo, a quien un comentarista ha llamado "talibán"). Tú, al menos, tienes la suerte de poder defenderte.

sábado, agosto 01, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muy bien, sólo que querría no tener que defenderme, pero bueno, creo que está todo entendido y eso permite ejercer la comprensión, que no está mal. En cuanto a las opiniones expresadas en estos comentarios, como has podido comprobar, la política de este humilde burgomaestre (denominación que no implica ninguna autoridad, pues se trata de una simple humorada) es contraria a suprimir ninguno. Todas las opiniones son respetables en principio. Creo que con tu defensa del Padre Peyton, con la que reclamas respeto para él, queda solventada la controversia.

domingo, agosto 02, 2009  
Anonymous Anónimo said...

OK.

domingo, agosto 02, 2009  

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