Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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miércoles, mayo 17, 2006

Manduca. Crónica incompleta


El vagabundo
La existencia de Carpanta Escobar la imaginó solitaria, como la del vagabundo chaplinesco que le sirvió de modelo. Pero toda existencia solitaria goza de compañías ocasionales. En su etapa final, en Carpanta se consolidó la presencia de un compinche habitual en la oronda figura de Protasio, de quien ya habíamos visto intervenciones, con frecuencia variable, desde las primeras historietas. Por otra parte, casi tan habitual como él es el propio Escobar, quien en los primeros años intervenía en las aventuras del hambriento personaje con alguna asiduidad. Un compañero poco conocido de Carpanta y que les mostramos en esta ocasión fue el perro Manduca.

Antepasado de Toby

Este burgomaestre no sabe con exactitud en qué número surge la figura de Manduca. La primera historieta en la que lo ha podido ver es en la del número 1447 de Pulgarcito (26-01-59), en lo que no debe constituir su debut, aunque sí parece razonable considerarle más un recién llegado que un viejo compañero porque aún se le está definiendo. Tampoco sabe cómo salió de la página de Carpanta, aunque sí cuando: en el número 1461 o en el 1462.
Es Manduca la viva imagen del aún por llegar Toby, el dálmata que iniciaría su propia serie en el DDT de la tercera época, a partir de 1967. Irrumpiendo en los dominios de un ya veterano Carpanta (con más de diez años de comparecencias en Pulgarcito en su haber) y sin sospecharlo siquiera, Manduca estaba constituyéndose en un experimento, en el ensayo de una futura serie que alcanzaría el estrellato brugueril. Y es que su similitud con Toby no termina en su aspecto o en la resolución gráfica con que Escobar le da vida. El tipo de historias son perfectamente equiparables a las que Toby protagonizaría en el futuro. Son historias de huesos, de caza y de reflexiones caninas acerca de su condición subordinada al amo.

Manduca ocupa un modesto lugar en el panteón de las mascotas pensantes de la historieta. La entidad de su efímero paso por la peripecia carpantil no puede compararse con la alcanzada por el Milú hergeniano (de dimensiones míticas) o con la del Jolly Jumper de Morris, ni siquiera con la de su directo sucesor Toby, pero cumplió durante unas semanas la función de acompañar los pasos del héroe y de desencadenar el curso de sus peripecias.
La elección del nombre de una mascota supone empezar a construir la relación que lo une con su amo. En este caso, la obsesion que domina la existencia de Carpanta dicta el nombre idóneo para el que ha de ser su compañero de fatigas. Si la manduca es por lo que suspira, una forma de tenerla asegurada es llamar así a aquel que le seguirá fielmente.

El mejor amigo del desposeído

El sincero afecto que las personas solitarias sienten por los animales que les acompañan (que llega a adquirir tintes patéticos en la vejez) constituye un tema muy querido por el arte en todas sus manifestaciones. Testimonio fidedigno del más noble de los afectos es la viñeta en la que Carpanta exclama: "No podría vivir sin ti", dirigida al can al que se disponía a zamparse (transformado, eso sí, mágicamente en pollo). En ella se trasluce la tierna calidez de un sentimiento sincero, esa que sólo puede transmitir alguien de la calidad humana de Escobar.

La referencia obligada, tratándose de Carpanta, es Charlot, quien tuvo su cánido (y cálido) acompañante en el film "A life's dog" (1918), en la forma del perrito "Scraps". (Digresión: ecos de esta relación los encontramos también en el "Umberto D" de De Sica (1952), en la misma medida que en la anterior película de don Vittorio (Ladrón de bicicletas, 1948) los hallábamos de "El chico" (Charles Chaplin, 1920). Fin de la digresión).
No podemos resistirnos a comparar a Charlot y su Scraps con Carpanta y su Manduca. En ambos casos, la soledad del héroe zarandeado por las circunstancias se ve mitigada por la compañía del leal animal. Es duro administrar los reveses de la fortuna sin ningún consuelo y el perro, tan callejero, vagabundo y buscavidas como el amo, supone un excelente ayudante y compañero. La diferencia más notable entre ambos la viene marcada por las distintas naturalezas de las obras comparadas. Mientras Chaplin remata su mediometraje con un final en el que Charlot alcanza la felicidad y la estabilidad, Escobar, que está haciendo una serie de historietas que todavía va a mantenerse muchos años, deja a su personaje todavía en el camino.

Mundo perruno

Sin descuidar por ello reflejar la vertiente del vínculo afectivo, Escobar tiene una concepción pragmática de la relación amo-perro. Tanto las circunstancias personales de Carpanta, como las de la sociedad en que se circunscriben (todas ellas dictadas por la precariedad económica) fuerzan a considerar a los animales improductivos como un lujo impropio, por lo que es obligado aparejarles alguna utilidad, más allá de la mera compañía. Tanto es así que Manduca llega a llamar (mentalmente) "jefe" a su amo. Y es que a Carpanta se le ocurre alquilar su perro a los cazadores, aprovechando la capacidad cinegética del animalito. Eso le permite a Escobar idear divertidas anécdotas que se desarrollan en este ambiente, del que consigue captar perfectamente sus usos habituales y sus tipos propios.
Las dotes de observador de Escobar son fácilmente comprobables en el modo en el que refleja las distintas actitudes de Manduca, entre las que encontramos algunas especialmente logradas por la fidelidad con la que se plasman comportamientos perrunos. Véase como muestra la viñeta extraída de la historieta del número 1447, en la que Manduca se encoge, con el rabo entre las patas.

Este Carpanta

El aspecto de nuestro famélico indigente predilecto presenta en esta época un ensanchamiento notable en la zona de la cintura. Es sabida la tendencia de Escobar a engordar a sus personajes. Los hermanos Zapatilla, cuando adquirieron su aspecto definitivo, parecieron sendos barrilitos. Su padre, Don Pantuflo, tuvo en alguno de sus primeros tiempos, un talle envididable, aunque terminaría, definitivamente, presentando las hechuras de un tonel. Don Anito, el amo del mentado Toby, Don Óptimo, Plim el Magno (el superhéroe menos atlético de la historia) o el bombero Melitón, son todos hombres que se han hecho (a sí mismos) gordos. Comprobable es el cariño que Escobar sentía por la comida en sus innumerables referencias a ella como un bien deleitoso. En sus historias, se aprovecha la menor oportunidad para apuntar recetas, dar consejos culinarios o alabar denominaciones de origen gastronómicas. No es extraño que sus personajes, a base de apreciar tanto el buen comer, cojan bastantes quilos de más. El bueno de Carpanta, sin llegar a ese extremo (y lo que resulta más extraño: sin comer), ha acumulado bastante tejido adiposo en torno a su cintura, suficiente como para abombar las líneas de su levita.
En estos números, además, se produce el quiebre de la línea de su sombrero “canotier”, detalle de imprescindible conocimiento para todo “carpantólogo “ que se precie.

Crónica sin final

Este burgomaestre ha de confesar que, de mismo modo que ignora cómo encontró Carpanta a Manduca, también desconoce cómo se produjo la desaparición de Manduca. El caso es que en el número 1463 Carpanta aparece probando fortuna como futbolista, y del perrito ya no se sabe nada. Uno, que le ha tomado cariño al bicho, estos días que repasaba sus andanzas, promete contarles algo en cuanto tenga noticia. Tal vez hubo una despedida y seguro que fue emotiva. O tal vez desapareció sin más. Si algún amable lector conoce el final de Manduca, este burgomaestre demanda en nombre del weblog (o lo que sea) que en el pertinente comentario lo cuente.
NOTA : han sido tomadas viñetas de las historietas publicadas en los Pulgarcitos 1447 (de 25 de enero ), 1453 (de 9 de marzo), 1458 (de 13 de abril) y 1460 (de 27 de abril), todos ellos números del año 1959.

NOTA2: este burgomaestre ha encontrado el modo de “limpiar “ de impurezas las viñetas aquí reproducidas. Se atreve a preguntar a los amables lectores si este nuevo aspecto (de una blancura resplandeciente, propia del mejor detergente) les gusta más que el anterior, que en el escaneo dejaba a la vista la vejez provecta del papel. Denme su opinión, amigos lectores, se lo ruego.

NOTA3: este burgomaestre tiene una cita con la Final de la Champions esta noche. Si gana su equipo, estará contento. Si pierde, estará triste. La vida es así. Como anticipo a una futura entrada dedicada a un trabajo extra-brugueril de Cifré y a propósito de la ambivalente naturaleza de la competición deportiva, ahí va un dibujito del maestro creador del Reporter Tribulete.

13 Comments:

Blogger Chespiro said...

Bueno,tengo el honor de inaugurar la sesión de comentarios sobre este tema "escobariano", de esos que tanto me gustan.
En cuanto al hallazgo de Manduca (nombre con el que casi bautiza Escobar a Carpanta en sus comienzos), me quedo sin palabras, pues en ningún análisis de la obra del autor he encontrado referencias al que bien podría ser el padre o abuelo de Toby.
Todo un lujo, la verdad.
La comparación con A dog´s life, de Chaplin, muy apropiada.
Los cimentos chaplinescos de Carpanta resultan innegables, aunque estén pasados por el filtro de la picaresca española.
En cuanto a la viñeta que han puesto con Carpanta abrazando a su perro...
No puedo evitarlo, si antes pedí que Escobar me dibujara un amigo, ahora le pido una mascota.
Respecto al nuevo método de escaneo, yo no soy muy mirado para esas cosas. Lo antiguo tiene su encanto, aunque en ocasiones es preferible la claridad para observar ciertos detalles.
Se despide su eterno indeciso.

miércoles, mayo 17, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Vaya, de nuevo soy el otro. ¡Fenomenal la revelación de Manduca! ¡Como iba a llamarse, claro! En cuanto a lo del escaneo..., bah, considero que esa opción de limpiar no tiene mucho provecho... Lo de siempre, viejo compinche, de botones y adjetivos, cuantos menos, mejor.

jueves, mayo 18, 2006  
Anonymous Discómic. said...

Con el perrito Manduca habia leido varias historietas,ya me acuerdo,lo que sí se dá uno cuenta es en la evolución de "viviendas" de Carpanta.En las primeras historietas empezó viviendo en un tónel,luego pasó al famoso "puente cortinero",cómo lo llamábamos en esos años,y en las últimas historietas pasó a vivir a una casucha prefabricada de cartones y maderas(¡este Escobar!,la pregunta en hoy en día,si tuvieramos al Maestro entre nosotros,¿lo pasaría a Carpanta y Protasio a vivir ya mas moderno a un minipisito de 30 centi...ehm,metros cuadrados?je,je.Ya se hicieron (el día del cumpleaños de El Capitán Trueno),como sabeis las manifestaciones llamadas "V de Vivienda",dignas y asequibles,con el otro eslógan: "nuestros padres con un sueldo se podían comprar un piso,ahora con dos,no",dando a entender,¿cómo lo tendrían de claro,nuestros protagonistas en hoy en día?,¡buff!,mejor no pensarlo.Hablando de "claridad" de los escaneos,pienso que las viñetas a b/n.,sí,pero las que sean a color las dejaría tal,con ese aire colorista nostálgico.En fin no me hagan mucho caso,que ya vá apeteciendo arroz con pollo.Adelante con "tó".Saludos.

jueves, mayo 18, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Hola, hola:
soy el burgo convicto y confeso de haber subido el tema este de Manduca. Celebro mucho que haya servido para presentar al mentado perrito al amigo Chespiro,especialmente, dada su condición de fan declarado que es de Escobar. Por lo demás, el tema del "blanqueo" de viñetas, creo que me limitaré a emplearlo cuando la viñeta original sea en blanco y negro (por supuesto)y sólo cuando se vea tan mal que no se distinga bien el dibujo (o el texto, si se trata de un anuncio). Gracias a todos por los comentarios.

jueves, mayo 18, 2006  
Blogger Gordito Relleno said...

Hola,hola. ¡Me dejan perplejo! Desconocía la existencia de Manduca y me ha parecido fantástico descubrirlo. En cuanto al blanqueo de viñetas, prefiero el color del papel rancio, nostálgico que es uno...Pero también se agradece la claridad en la viñeta con el nuevo sistema. No sé, lo que hagan será bienvenido.

Y tengo que felicitar al burgo azulgrana por su flamante copa, aunque viendo los destrozos que causan los vándalos que aprovechan estas celebraciones casi he decidido desear a partir de hoy que ningún equipo español ni selección gane en veinte años el menor trofeo, en castigo por vándalos y ostrogodos, ¡hale!

viernes, mayo 19, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues celebro haberle descubierto a Manduca también a usted, amigo Gordito. Y, hombre, del gamberrismo hay algún que otro tebeo especial...¡y al mismo Julito, terrible gamberrito, de Escobar! de los que podemos hablar aquí. De los de verdad, mejor no decir nada, por bestias. Gracias por la felicitación (el burgo culé).

viernes, mayo 19, 2006  
Anonymous El Señor Snoid said...

El blanqueo no me gusta mucho, en algunos casos sera necesario para recuperar la viñeta pero, creo, es algo a evitar.

Carpanta es uno de mis personajes favoritos, pero yo recuerdo una etapa mas tardia.Manduca no me sonaba de nada.

viernes, mayo 19, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues ya ve, amigo Snoid. También Carpanta tuvo su compañero perruno. Claro precedente de Toby, por más señas. Gracias por el comentario.

sábado, mayo 20, 2006  
Anonymous Anónimo said...

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miércoles, mayo 24, 2006  
Anonymous Anónimo said...

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viernes, julio 21, 2006  
Anonymous Anónimo said...

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domingo, julio 23, 2006  
Anonymous Anónimo said...

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martes, febrero 06, 2007  
Anonymous Anónimo said...

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sábado, febrero 17, 2007  

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