Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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viernes, junio 19, 2009

Manuel Collado, también, telón


Hoy hemos sabido que el pasado lunes, 15 de junio, la Fatalidad no quedó satisfecha con el fallecimiento de un cómico, sino que, ensañándose con tan noble oficio, tras cobrarse la existencia de Fernando Delgado impuso también, con sólo tres horas de diferencia, que expirara Manuel Collado. Los dos actores y directores estaban ingresados en el mismo hospital de Madrid y sus cuerpos reposaron, antes de ser incinerados, en el mismo tanatorio, separados tan sólo por un delgado tabique.

Si doloroso fue despedir a Fernando Delgado, a quien, como espectador, este burgomaestre estaba acostumbrado a su presencia a lo largo de toda su vida, no deja de causarnos pesar saber del final de este otro actor, por mucho que su imagen, incomparablemente menos difundida, no nos fuera tan familiar. Para este burgo, Manuel Collado era, ante todo, el afortunado mortal que se había desposado con la gran Julia Gutiérrez Caba, pero, como trataremos de explicar en los párrafos siguientes, don Manuel era incluso más que eso.

Manuel Collado Álvarez, hijo del actor Manuel Collado Montes y de la bailarina María Álvarez Esparza, nació en Barcelona, en 1921. Tras estudiar bachilleratos español y alemán, se graduó en Berlín, en la Escuela de Arte Dramático del Deutscher Theater. Siendo todavía poco más que un muchacho, vivió su primera experiencia fílmica en la película de Benito Perojo rodada en tierras germanas, “El barbero de Sevilla”, que protagonizaban Miguel Ligero, Roberto Rey (como Fígaro), Raquel Rodrigo y Estrellita Castro, haciendo el breve papel de criado del conde de Almaviva (Fernando Granada). En 1941 firma su primer contrato profesional con el Teatro Municipal de Estrasburgo y en años sucesivos trabajará en los teatros de Essen, Salzburgo, Wurttemberg, Stutgar, entre otras localidades del país teutón. Cuando regresa a España, en 1948, lo contrata Gregorio Martínez Sierra, en la compañía de Catalina Bárcena para cumplir con las funciones de actor y de director. A este periodo seguirá el que le puso en las filas de la compañía de la no menos gran actriz, Conchita Montes. Entre 1958 y 1963, Manuel Collado realiza una gira que se extiende por toda la geografía europea y, tras tan fenomenal periplo, firma con Alberto Closas, con cuya compañía establece una relación profesional que se prolongará siete años y que le proporcionará la oportunidad de conocer (durante el montaje de la obra “Edición especial”, de Ben Hecht, precisamente) al que será el amor de su vida, Julia Gutiérrez Caba. Según el propio Manuel Collado recordaba en palabras recogidas por Manuel Román en su libro correspondiente de la serie “Los Cómicos” (Ed. Royal Books, 1996) : “Yo hice una vez un ínfimo papel en la obra “Flor de cactus” con tal de estar junto a Julia en un escenario”. Coincidirían muchas veces en escena, en distintas obras, tales como “Olivia” o “Luz de gas”, pero la coincidencia total la alcanzaron en 1964 al contraer matrimonio. También el cine recogió aquellos años de este “triángulo artístico” que formaban, en primer plano Alberto Closas y Julia Gutiérrez Caba y, ocupando un discreto segundo término, Manuel Collado, en películas como “Operación Plus Ultra” (Pedro Lazaga, 1966) o “Las viudas” (en el episodio firmado por Julio Coll, titulado “El aniversario”). En la primera, Manuel Collado intervenía para dar vida a un cirujano, mientras que en la segunda, incorporaba al dueño del hotel en el que el díscolo Alberto Closas echaba una cana al aire a costa de la abnegada esposa a la que encarnaba Julia Gutiérrez Caba, dándose, por cierto, el gustazo de, al término del episodio exclamar admirativamente “¡Es una gran señora!” de aquella que, precisamente, en la vida real llevaba dos años siendo su mujer.
Terminada la relación laboral con Alberto Closas, en 1970, Manuel Collado formó compañía con su mujer, estrenando juntos obras de destacado mérito y éxito, como “Triángulo”, de Gregorio Martínez Sierra o “La profesión de la señora Warren” , de George Bernard Shaw. Internándose en la década de los ochenta, Manuel Collado reduce la intensidad de su actividad, dedicándose fundamentalmente a supervisar y gestionar la carrera de Julia Gutiérrez Caba, y a divulgar sus vastos conocimientos teatrales. Entre sus últimas intervenciones como actor, son destacables sus interpretaciones en “Vente a Sinapia”, de Savater, en el Teatro Español, en “El día de Gloria”, de Ors, en el Fígaro, y en “El jardín de los cerezos”, de Chéjov, en el María Guerrero, representación en la que, precisamente, compartió escenario, además de con su esposa, con el compañero que le precedió el pasado lunes en el último mutis, Fernando Delgado.
Sirvan estas torpes y apresuradas líneas como despedida para otro actor, otro hombre del teatro que nos ha dejado, que prefirió, desde su grandeza, relegarse al segundo plano, ese que permite trabajar al nivel de la excelencia sin tener que rendir tributo a la popularidad.

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32 Comments:

Blogger Sr. Feliú said...

Pundonoroso Burgomaestre:
Ponga en entredicho la colaboración con Rivas Cherif, que después de unos cuantos años de presidio, hizo una breve temporada en Madrid -creo que la de 1946/47- y optó por el exilio. Probablemente se tratara de Manuel Collado padre.
Por lo demás, gracias por lo oportuno de su comentario, por sus desvelos en pro de los cómicos y por sus exactas dosis de rigor en la información y cariño en el tratamiento.
Siempre suyo, el enlutado Sr. Feliú

viernes, junio 19, 2009  
Anonymous Anónimo said...

>>hice una vez un ínfimo papel en la obra “Flor de cactus” con tal de estar junto a Julia >>>

Yo hasta me conformaría con haber "hecho" de tierrecita del cactus.

JC
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viernes, junio 19, 2009  
Blogger satisgüera said...

Con respecto a tu comentario sobre la emisión de un Estudio 1 en el que aparecía Fernando Delgado he de aclarar que fue el mismo día de la muerte así que, desgraciadamente fue una casualidad, era uno muy reciente, de esos grabados hace un par de años y no emitidos por razones desconocidas. Se emitió a las 21.30 y don Fernando murió a la 1 de la madrugada...
Eso sí, este sábado deberían cambiar la película programada antes de La Noche Temática para emitir algun Estudio 1 de los 70 como "Doce hombres sin piedad", "Las brujas de Salem" o "Los verdes campos del Edén" por destacar alguno en el que él tuviera un papel preponderante.
He recordado que lo entrevisté hace unos 3 ó 4 años en Santiago de Compostela por el estreno de "Los viejos no deben enamorarse" de Castelao, versión Centro Dramático Nacional, en la que él interpretaba uno de los 3 papeles principales. Era simpático, afable, cínico... y estaba sorprendido de que le recordara su extensa carrera, él daba por supuesto que había sido olvidado por el espectador.

viernes, junio 19, 2009  
Anonymous Anónimo said...

No, compa; casualidad, no.

En el teletexto cambiaron el contenido con la leyenda: "Homenaje a Fernando delgado".

JC
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viernes, junio 19, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Hasta donde yo sé; o leí.

Que igual las horas estaban cambiadas...
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Por lo demás...

... un buen homenaje hubiera sido reponer la eisodial "El Baile", ¿no?, de su, por cierto, admirado Neville.

Porque lo de "Alesio" es/fue, amén de no representativo del desparpajo y control espacial de Don Fer, una basura.

(Llamar teatro a aquello es insultar directamente a los que con la escena tuvimos que ver. Y si me insultan, claro, me defiendo).

JC
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viernes, junio 19, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Admirado señor Felíu, quede su comentario como antiséptico de mi posible mala documentación. En la tarde de ayer me serví de varias páginas de internet, del libro que cito de Manuel Román y de dos diccionarios sobre el teatro, el de Manuel Gómez García (ed. Akal), que es del que tomé el dato de Rivas Cheriff y el de la colección Espasa Temáticos "Teatro Español de la A a la Z". Sin poner ni por un instante ni un ápice de la exactitud de su información sobre Rivas Cherif, creo que es posible conciliarla con la recogida en el libro de Gómez García siquiera sea cifrando su colaboración exclusivamente a la temporada que usted cita (rebasada la mitad de la década de los años cuarenta). Por otra parte, hablando de documentación, no quiero pasar por alto que en el diccionario de Espasa citado, se atribuye al recientemente fallecido Manuel Collado Álvarez una fecha de nacimiento inaceptable (1944) toda vez que trabajó en el film de Benito Perojo "El barbero de Sevilla" del año 1938. En la misma entrada ya queda patente el error pues se explica en ella que el referenciado, tras estudiar en la Escuela de Arte Dramático del Deutscher Theater de Berlín y trabajar en teatros de distintas ciudades europeas, regresó a España, contratado por Catalina Bárcena en 1948, o sea ¡¡a los cuatro años de edad!. El mismo diccionario, recoge que el padre de Manuel Collado Álvarez, o sea, Manuel Collado Montes, nació en 1921, trabajando con Martínez Sierra a partir de 1923 y formando compañía con Josefina Díaz en 1933 (¡a la tierna edad de doce añitos!). En el otro diccionario, en el de Gómez García, se reseña la figura de un Manuel Collado del que no figura el segundo apelllido y del que no constan sus antecedentes familiares, que falleció en 1992 y que estuvo casado con María José Goyanes. Quizá de este empresario y director teatral madrileño nazca parte de la confusión que reina en el otro diccionario. Uno, la verdad, hace lo que buenamente puede. Gracias, como siempre, admirado y querido señor Felíu, por estar ahí y ayudarme tanto.

viernes, junio 19, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Querido maestro, don Jesús, anotado queda su "fervor juliano", que es un espectáculo muy hermoso, porque muy hermosa es su receptora.
En cuanto al tema del homenaje, uno, burgomaestre como es, llega un momento en el que tiene que imponer cierta autoridad y afirmar que, sin ninguna duda, la emisión del Estudio Uno "sin solera" fue un apresurado y no muy lucido homenaje. Y no lo afirmo por haber visto teletexto alguno, sino por la convicción de que TVE no podía, en las actuales circunstancias, haber actuado de otro modo.
En cuanto a la calidad en sí del programa, el maestre don Jesús ha hablado y ahí los burgos se callan respetuosamente (que bastante hablo ya, sin fundamento ninguno).

viernes, junio 19, 2009  
Blogger satisgüera said...

Asumo mi error, tenía un fallo mental con las fechas, no sé por qué pensaba que había muerto ese mismo día de la emisión, perdón, compañeros.
Imagino que la elección de ese Estudio 1 tiene que ver con dos factores:
- que algunos de los antiguos están sometidos a derechos de autor
- creo (pero hablo sólo de memoria) que este Alesio no se había emitido hasta ahora, así que aprovechaban... pero insisto, este dato no lo tengo muy claro.
Saludos

viernes, junio 19, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Estimado Burgomaestre:

La única conclusión posible es que para los diccionarios españoles los Collados eran la familia Precoz. Si espera usted hasta los trece años para formar compañía, ¿qué futuro pretende tener?

En cuanto a lo otro, confirmaré el dato de Rivas Cherif por el lado que me toca. Hace poco estuve leyendo esto procedente de la Biblioteca:

Juan Aguilera y Manuel Aznar Soler:
Cipriano de Rivas Cherif y el teatro español de su época (1891-1967)
Madrid, Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 2000

Me suena que la fecha es la que les decía.

En la polémica televisiva no intervengo, que ya saben que la antena de cuernos del televisor del balneario funciona cuando quiere.
Fdo., don Precocio Feliú (4 años)

viernes, junio 19, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Amigo santisgüera, no creo que quepa hablar de error, en este caso. Simplemente, se trata de una confusión. Y también, si me lo permite, algo de ingenuidad, dicho sea con todo el respeto y cariño. Que TVE programe un martes, en "prime time" un Estudio Uno, ni siquiera uno de reciente factura, es una pura quimera, a no ser que haya una razón poderosa. En este caso, querer "quedar bien" con la audiencia. Lo malo de estos casos en los que uno quiere "quedar bien", sin más, sin que haya detrás de ese gesto nada más que "la nada", uno queda fatal. Porque quedar fatal es programar un "churro" (y lo califico así porque algo así es lo que se intuye de la docta opinión del maestro Cuadrado, que merece todo mi crédito) sólo porque "Mira por dónde, lo teníamos inédito, metido en un cajón". Impresentable es la palabra que mejor cuadra a tal actuación.
Estimado señor Felíu, le agradezco muy vivamente y con toda sinceridad sus precisiones. Lo que me temo es que en el libro que cita quizá no quede explicito si Rivas Chérif colaboró con el padre o con el hijo. En caso de que lo hiciera con el primero, tales trabajos se producirían con toda probabilidad antes de la Guerra Civil, de haberlo hecho con el hijo, esta posibilidad se circunscribiría exclusivamente a esa temporada, en la década de los cuarenta a la que hace usted referencia. En fin, ya veremos cómo queda la cosa, que seguro que nos acabaremos enterando.
Y ya ve usted, yo tampoco vi la tele aquella noche, pero me he permitido la impertinencia de opinar al respecto. ¡País!

viernes, junio 19, 2009  
Anonymous Anónimo said...

>>>de este empresario y director teatral>>>

Con permiso:

aqueste otro Manuel Collado...

Lo de empresario... vale; si se acepta el término como "persona que... bla bla bla".

Ahora bien, lo de director...

Paréceme un exceso si esa dignidad también la ejerce... Ángel Facio o Lluís Pascual.

Por un poner.

Dígolo con perdón, claro; y con respeto a los muertos, que en su paz -y en la mía, más- descansan.

JC
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sábado, junio 20, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Si usted lo dice, maestro, así será. Para que se hagan una idea más cabal de la magnitud de su (buen)juicio los asistentes a estos comentarios, me permito relacionar las obras que "dirigió" este Manuel Collado (el nacido en Madrid en 1944 y fallecido en la misma ciudad en 1992) en los escenarios de la capital: el "Equus" de Peter Shaffer, con José Luis López Vázquez, en 1975, "Las galas del difunto" y "La hija del capitán" (1978), "Historia de un caballo" (1979), "Petra Regalada" (1980 y 1983), "Caimán" (1981); "La gaviota" (1981); "El cementerio de los pájaros" (1982); "¡Esta noche gran velada!" (1983); "Buenos" (1984); "Lutero o la libertad esclava", "Las damas del jueves" y "Séneca o el beneficio de la duda" (supuestamente estrenadas con posterioridad. NO pone fecha). En el desempeño de su labor recogió hasta seis medallas de oro de Valladolid y el premio "Popular" del diario "Pueblo", además de tres premios nacionales a la mejor compañía teatral. Para no ser director teatral, mantuvo con mucha tozudez la superchería. Con todo, que conste que para este burgo, su palabra es ley, maestro. Y no una ley de esas que nuestros políticos desprecian constantemente, sino ley de las inquebrantables.
Por cierto, que en algún sitio leí que le atribuían la dirección de la versión televisada de "¡Esta noche gran velada!" al otro Manuel Collado, al recientemente fallecido. Sospecho que se trataba de una confusión. Otra más.

sábado, junio 20, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Esos Valles que usted menciona, buen Burgomaestre, los vieron estos ojos que han de comerse los gusanos. Su Galiana, era el de "las galas".
También vi, unos años antes, el Godspell que protagonizaba Juan Ribó y que producía este Collado.
Aún no había cumplido yo los cincuenta por lo que no tenía el juicio plenamente formado. Se lo cuento sólo porque sé que a don Jesús le dará pie a un par de puyas... por lo menos.
Sr. Feliú de Collado

sábado, junio 20, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Con toda probabilidad, admirado señor Felíu. Que no decaiga.
PD: nos tiene usted sin fútbol, o sea, dispuestos a hablar de cualquier cosa.

sábado, junio 20, 2009  
Anonymous Javier said...

Álex de la Iglesia, baranda del cine patrio. Y estas cosas a mí ya me pillan sin ilusión. Me hace más, p.e., ponerme a ver Julia y el celacanto, que con los comentarios de ustedes me han entrado unas ganas...

lunes, junio 22, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Lo del celacanto me encantó, docto Jav.

(Ahí hay más de un genio en lo del guión. Al menos, tal y como yo recuerdo. Y puede que fuera por Clarasó).

Total: que me parece me he quedado solo. En lo de diferenciar a los dos Collado. Creo que me explico mejor en lo del fútbol (con perdón, Master Feliu, querido amigo).

Y a ello diré: no quiero a Villa; ni quise a Ronaldo ni quise a Kaká. Quiero a Forlán: un atleta del pueblo, que no de dios.

¡Y que viva Alfredo Zitarrosa!

JC
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lunes, junio 22, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Es curioso, Javier, lo que pasa con "Julia y el celacanto". Debo declarar que yo no la he visto entera, todavía. La he "sobrevisto" y tengo el firme propósito de verla cualquier día de estos, cuando se me presente en medio de la filmografía de algún homenajeado futuro. Pero eso no tiene nada de curioso. Tengo muchas películas en las mismas condiciones. Lo curioso es que tanto Tony Leblanc, como Concha Velasco, consideran esta como, probablemente, la peor película de sus respectivas carreras. Y, desde luego, que considero que están muy equivocados. Tanto que más bien valdría decir lo contrario. Y ahí está lo curioso, en la errónea percepción que pueden llegar a tener los actores de su propia obra. Al menos, en este caso, me parece evidente.
Maestro don Jesús, ¿cómo dice que le dejamos solo?, tanto el señor Felíu como yo mismo le hemos seguido en su comentario sobre "el otro señor Collado". Claro está que no puedo corroborar personalmente sus palabras porque yo no he visto las obras citadas, pero el señor Felíu incluso ha comentado haber visto alguna. Es verdad que no ha acabado de "mojarse", pero es que, dado que ya toma las aguas en el balneario, es muy comprensible que, en este caso, prefiera el terreno seco.
En cuanto a su "fiebre uruguaya", maestro, no es por desanimar, pero... mucho me temo que al excelente Forlán no lo ven suficientemente como a una inversión, en la "Casa Blanca".
Ah, y lo de Álex de la Iglesia... no sólo no ilusiona nada, sino que, más bien, hace presagiar muy oscuros horizontes. ¿De cuándo acá se ha sacado nada bueno, en este país, "de la Iglesia"?

lunes, junio 22, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Señores míos:
Con su venia, me olvido de Collados y celacantos y rompo una lanza en pro de don Alejandro de la Iglesia. No sé lo que será capaz de aportar como gestor cultural o como se llame esto en lo que se ha metido. Tampoco soy capaz de comprender porqué lo ha hecho.
Otra cosa es, según el parecer de uno, su trabajo como creador cinematográfico.
Sus metáforas de la España contemporánea no me parecen, por evidentes, menos válidas. Y hasta hace nada mantenía intacto su sentido del humor.
Uno ha disfrutado plenamente de buena parte de su filmografía, desde su trabajo como director de arte de "Todo por la pasta" hasta las excentricidades de "Crimen ferpecto" -dejo de lado su última película porque ha resultado un trabajo bastante impersonal-.
El chotis final de "La comundidad", la parte más negra de "Muertos de risa", la reinvención del sainete en "El día de la bestia", los toques a lo Calabuch de "800 balas" -sin contar con que como fan irredento que uno es de Los Amaya, el hecho de utilizar su versión de "Tequila" para los títulos de esta última me resulta irresistible-... Todo ello, decía, me parece admirable por cuanto lo considero hecho desde la honestidad.
En lo que aquí nos concierne, tengo a don Alejandro por "descubridor" para el común de los mortales de dos actores como Ramón Barea y Álex Angulo que, talento al margen, son para llevárselos a vivir a casa.
Si Terele Pávez, María Asquerino o Luis Varela han reverdecido un tanto sus carreras en los últimos años -cada uno a su modo- ha sido por empeño de don Alejandro. El Emilio Gutiérrez Caba maduro pocas veces ha tenido un papel como el de "La comunidad". Más evidente era el de Sancho Gracia en "800 balas" pero había que estar ahí para proponerle un protagonista absoluto en momentos en los que no se sabía cómo podía responder. Actores excéntricos, como Enrique Villén, Tallafé o Eduardo Antuña han tenido ocasión de demostrar que desde la periferia también se puede defender un personaje.
Ya sé que lo de Maria Grazia Cucinotta no tiene nombre, que su tendencia al exceso le hace marrar algunas resoluciones y que ustedes no le perdonan que echara a andar por el mundo a Segura, pero ya saben que uno es, sobre todo, "sus debilidades" y don Alejandro es una de las mías. Tendría que pensar un buen rato, en cambio, para encontrar argumentos que me sirvieran para "defender" la obra de doña Iciar, su segunda en la tarea.
Regreso con el celacanto en cualquier otro momento.
Haciendo el indio, "Lanza Rota" Feliú

lunes, junio 22, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Con la celeridad del 7º de Caballería, acudo en tropel a aclarar que en ningún momento he puesto en tela de juicio lo mucho y bueno que ha hecho Alex de la Iglesia como director. Estimo mucho sus películas, estimado señor Felíu, y celebro enormemente que se hayan podido hacer y espero y deseo que haga muchas más (y que recupere,por cierto, su mejor "toque", el de "La comunidad" o el de "800 balas"). Cosa bien distinta (y es a lo único a lo que yo me -creo que "nos" también- refería)es la cuestión esta de la presidencia de la Academia de Cine etc, etc... Y básicamente, por algo a lo que usted alude: que no nos imaginamos cómo ni porqué se le ha pasado por la cabeza tomar semejante responsabilidad. Ojalá (y le soy rotundamente sincero) esté tan equivocado como cuando (y perdone que saque el fútbol a colación, pero la comparación es muy pertinente)dudé de la capacidad de Josep Guardiola al frente del FC Barcelona. Si me equivoco tanto como entonces (septiembre del año pasado), el futuro del cine español es más que esplendoroso, rutilante, esplendente, colosal!!!! ¡¡Excelso!!

martes, junio 23, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Yo creo que Álex ha optado por una decisión suicida, pero coherente: la toma del poder por el creador.

Él sabe (yo le apoyo) que el director es quien más inventa y necesita protección de la tribu.

Él sabe (yo le apoyo) que el director, cuando no existan los productores -y se hayan retirado a sus islas de corales y yates-, estará rumiando en su soledad: porque lo de inventar no lo puede detener.

Le irá mal, pero es el que más sabe de neotecnologías para actualizar los... academicismos. (Y cuando mira -nostálgio- hacia su previsible destierro sabe, como yo, que con su "Perdita Durango" estuvo en el buen camino).

Y que conste: no me pongo de su lado (bueno, !!!!sus lados!!!!... je je) porque se iniciara en la creación como historietista...., que también.

JC
--

martes, junio 23, 2009  
Anonymous Javier said...

Sí, estamos todos en lo mismo. Un artista en la cosa de la gestión cultural acaba maniatado por los que están ahí de siempre, envidiado por los suyos, acosado por los gorrones, animado por los que no se juegan nada, zancadilleado por los que creen que el puesto no es suyo..., y lo que es peor aún, acaba sin creerse nada de lo que se quiso creer con tanta ilusión cuando aspiró a hacer algo decente por la cultura. Lo más decente que puede hacer un artista, en este caso un director de cine, es cine. Y ya les digo que todos coincidimos en que eso lo ha hecho muy bien. Pero dirigir a gente que se alimenta de puro catering...; para que todo acabe dentro de dos años con el comentario de que esto no hay quien lo cambie...
Por otra parte, sí creo que esto hay quien lo cambie, pero no va a ser un director de cine, sino que tendrá que ser alguien con más poder o más dinero.

martes, junio 23, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Bueno, pues, tal parece que estamos todos de acuerdo en lo fundamental. Así que, don Álex, por si se pierde por aquí: "La Gran Comunidad de Lady Filstrup Está Contigo" (aunque me parece que tenemos más ilusión por ver el resultado de la adaptación de "La Marca Amarilla" que por los avances en la "industria" cinematográfica hispana... O, bueno, casi, casi...
PD: mi comentario sobre lo del celacanto ha caído en el vacío... En fin, tampoco es que me queje. De hecho, es mi especialidad.

martes, junio 23, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Impaciente Burgiamestre, estimados amigos:
Superado el escollo "de la Iglesia" -creación vs. gestión- paso a contales que don Manolo Summers estuvo a punto de meterle mano al celacanto.
“Un señor de marrón que empieza por la A” le pidió que revisara el guión y se hiciera cargo de la dirección cuando estaba en la Escuela Oficial de Cinematografñia.
“Después de dos largas noches de insomnio le llevé el estudio, que le impresionó profundamente; me animó muchísimo, diciéndome que tendría un buen porvenir en el cine, que era joven, rubio y tenía muchos años por delante. Entonces se fue muy ilusionado a Barcelona y yo me quedé esperando su aviso... Como no llegaba, todos los días después del desayuno leía las esquelas que empezaban por «A» en El Correo Catalán, pero nada”.
El señor de marrón es Antonio Momplet, que termina dirigiendo él mismo la película en 1961, con guión de Clarasó, que viene de ser colavbrador habitual de Forqué.
Que la disfruten, don "A." Feliú

martes, junio 23, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Disculpen ustedes las erratas, que el teclado va hoy como quiere.
Sr. F.

martes, junio 23, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muy agradecido, admirado señor Felíu, por la historia "summeria" que nos ha contado. Tan adecuada, además, ahora que recién estrenamos verano. Sin duda nos pone "en perspectiva" al sujeto que dirigió la peli. Por otra parte, disculpadísimas las erratas que, viniendo de quien vienen, seguro que son "erratas de biblioteca".
Feliz de tenerle por aquí, como siempre.

martes, junio 23, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Estimado Burgomaestre:
Según el estudio sobre Rivas Cherif que mencionaba yoel otro día, Manuel Collado padre estrenó "Bodas de sangre" junto a Josefina Díaz Artigas en 1933, en la época en que Rivas Cherif se solía encargar de la dirección de las obras de Lorca para Margarita Xirgu.
Cuando don Ciprioano obtiene la libertad, en 1946, forma una compañía que apenas está tres meses en el Teatro Cómico. A mediados de 1947 se embarca con rumbo a México.
La actividad del TEA durante la posguerra, al parecer, se circunscribió al interior del Penal del Dueso hasta febrero de 1945.
O sea, que no le aclaro nada, pero me mantengo en la duda de que Manuel Collado hijo, entonces en Alemania, colaborara con Rivas Cherif.
Atte., la "errata de biblioteca" Feliú

miércoles, junio 24, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Estimado señor Felíu, la colaboración del recientemente fallecido con Cipriano Rivas Cherif queda tan en el alero (o en entredicho)que suprimo la línea correspondiente. Ya he explicado en un comentario anterior de dónde saqué la información que, finalmente, parece ser errónea. Muchísimas gracias.

miércoles, junio 24, 2009  
Blogger Sr. Feliú said...

Padres e hijos:
Se le va a plantear, por lo que estoy viendo, parecido dilema con su próximo fichaje.
Luis Peña (padre), o sea Sánchez, anduvo enredado en las producciones hispanas rodadas en París por la Paramount, pero en algunas fichas quien aparece reseñado es su Luis Peña de usted. ¿Acaso el vástago hizo algún papelito en plan Pedro Mari Sánchez?
A ver si después del verano sé algo más sobre el asunto... o usted es capaz de hacer algo de luz en el mismo.
Beso a usted la mano, Sr. Feliú (hijo)

jueves, junio 25, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Bueno, antes cumpliré con la prometida entrada de Fernando Delgado. Después, ya habrá tiempo para el lío de los luises peñas... ¡Ay, ay, ay...!

jueves, junio 25, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Mi más sincero pésame a la genial Julia Gutierrez Caba, miembro señalado de esa asombrosa familia de actores. A Emilio Gutierrez Caba lo conocí en un breve curso sobre Teatro Clásico en Piamonte. Manuel Collado fue mi profesor de Interpretación a principios de los 90 en la escuela de Torrelodones. No voy a hacer su panegírico: era rudo, inflexible con el alumnado...y muy mal hablado, como su amigo el gran Alberto Closas. Pero yo le seguí la corriente e incluso le defendí (con pérdida de mi escasa popularidad) ante mis compañeros que querían "cargárselo" directamente. Al final lo consiguieron. No sé si dimitió o "le dimitieron" pero yo lo sentí. Percibí al pedagogo, al gran director, debajo de aquella capa de enanito gruñón de Blancanieves. Como muestra diré que no admitía una dicción defectuosa ni la expresión de nada que no fuera sentido (o lo pareciera, aunque era difícil engañarle) en escena. Siguiendo a la Xirgú afirmaba que el actor tenía que sudar en escena...y ya lo creo que nos hacía sudar.
Después llegaron otros directores de diferente "método" con sus cosas positivas y negativas, desde luego. Pero creo que con Don Manuel perdimos una gran oportunidad.
Descanse en paz.

martes, septiembre 22, 2009  
Blogger Los Burgomaestres said...

Muchísimas gracias, amigo anónimo, por su comentario, tan especialmente valioso por contener un testimonio directo de la ejecutoria del que nos dejó.

miércoles, septiembre 23, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Sr. Burgomaestre, por favor, guarde usted un poco de respeto hacia la Iglesia y no caiga en el chiste fácil. La Iglesia ha hecho muchas cosas buenas en España y en el mundo. Y yo soy católico practicante, así que un respeto.

Por lo que respecta al excelente (e injustamente infravalorado) actor Manuel Collado Álvarez (q.e.p.d.), tengo una duda: el otro Manuel Collado (el director teatral fallecido en 1992 y ex-marido de María José Goyanes) ¿no era hermanastro o medio hermano - por parte de padre - del actor fallecido? Saludos.

miércoles, agosto 18, 2010  

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