Lady Filstrup (3ª época)

Dedicado a la música ligera, actores españoles y tebeos de Bruguera (porque sí, porque rima).

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Lugar: El Escorial, Madrid, Spain

miércoles, junio 21, 2006

Osadía total



Grizzly Man
El 6 de octubre del 2003, Timothy Treadwell y su novia, Annie Huguenard, fueron devorados por un gigantesco oso pardo en la Reserva Natural de Katmai (Alaska). Uno de los osos que ambos habían estado estudiando y filmando durante los anteriores trece años de su vida. El pasado viernes se estrenó en las pantallas de nuestro país el nuevo film de Werner Herzog, “Grizzly man”, una película documental pluri-galardonada en la que se detallan las circunstancias que precedieron y envolvieron tan luctuoso e insólito suceso. Timothy Treadwell había hecho de los osos grizzly su razón de ser y se había mantenido en estrecho contacto con ellos, compartiendo en su compañía muchas experiencias vitales (al modo en que lo han hecho naturalistas famosas como las primatólogas Diane Fossey o Jane Goodall). Podría decirse, siendo algo crueles, que su comunión con los seres objeto de su dedicación fue completa cuando terminó siendo ingerido por uno de ellos.

Werner Herzog tiene en su haber una filmografía tan interesante como personal y atípica. Su obsesión por las historias inverosímiles pero verídicas protagonizadas por personajes “más grandes que la vida”, dotados de obsesiones desmesuradas o increíbles, “enfrentados a” o “insertos en” parajes que se constituyen escenarios colosales que deben dominar, podría haberle convertido en un fenómenos de masas si no fuera porque su rigor narrativo está dominado por un estilo alejado del gusto popular. Herzog, voluntariamente o no, cuenta sus interesantísimas historias con un ritmo no ya inapropiado para obtener el éxito de taquilla, sino directamente contraproducente para su consecución. En el relato de la experiencia vital de este Timothy Treadwell, Herzog ha empleado el material que rodara el mismo malogrado protagonista, unas imágenes de extraordinaria fuerza y belleza que vistas desde la perspectiva del conocimiento del trágico final de quien las filmó resultan revestidas de una grave y enigmática dimensión mágica. Evidentemente, la intención del documentalista original (Treadwell) es demostrar las bondades del noble y elemental mundo animal, mientras que el documentalista segundo (Herzog), ventajista supremo, no tiene que hacer ningún subrayado para darle la vuelta completa al discurso ecologista-bonista. La consecuencia que persigue demostrar es obvia: la naturaleza es un caos y el hombre una mera víctima inconsciente cuando no, ingenua.



Los osos en Bruguera y la historieta que toca

Si hay un dibujante brugueriano especializado en osos, ese, sin duda alguna, es Roberto Segura. Fijación la cual apuntamos en sendas entradas mi docto compañero y yo mismo y en cuyo abundamiento coloco al lado de estas líneas alguna muestra más. La figura del plantígrado sustancia para este dibujante la corporeización de la amenaza y Segura recurre al empleo de su colosal aspecto con más asiduidad que toda una troupe de zíngaros. Hasta para felicitar las pascuas a los lectores, se ve impelido a incluir el dibujo de un oso en la estampa navideña “ad hoc” tal como podemos comprobar en su viñeta del Almanaque del DDT para 1964.


No obstante lo dicho, es de Conti y de su Carioco de quien vamos a ocuparnos hoy, por haber creado uno y protagonizado el otro, la historieta publicada en el Pulgarcito 137, de febrero de 1950, titulada “Carioco y los osos”, una verdadera delicia, plenamente actual en virtud de su calidad de clásico y de la oportunidad del estreno de la película del cineasta alemán, con la cual guarda evidente relación.



Carioco y los osos

Con la debida distancia que impone el humor, Conti, que tiene la mente más científica y racional de todos los dibujantes de Bruguera, elige como personaje estrella a un demente, ya que ese es su modo de poder adentrarse en el terreno de la diversión. Conti busca pasadizos para pasar del mundo real al mundo de la diversión. Si en Carioco es la locura, otro de sus personajes más logrados (aunque gozara incomprensiblemente de una breve existencia) , su Morfeo Pérez, recurre al mundo onírico para conseguir el mismo objetivo. En otras ocasiones, como en el Doctor Sí y su ayudante No, o en el de Don Alirón y la Ciencia Ficción, la evasión se produce hacia mundos imaginados procedentes del género de ficción especulativa. No obstante, y especialmente en el caso de Carioco, estas apuestas temáticas, estos pasadizos por los que deslizarse, se revelan más bien una coartada. La demencia de Carioco es nominativa más que patente. De alguna manera, Carioco es un loco porque sí. Nadie lo duda porque vive en un manicomio y lo lleva en el nombre y en la mata de pelo que le brota rebelde de la cabeza. Su locura “salta a la vista” aunque no se le note en nada. Valga como ejemplo de esta locura “presupuesta” que en la historieta que comentamos hoy, el oso co-protagonista afirma estar deseando probar “la carne de majareta”.

Conti, como ya se ha dicho alguna que otra vez en este weblog (o lo que sea), terminó siendo, estilística y fundamentalmente, un dibujante de chistes para periódicos. Su grafismo fue derivando de su vertiente como historietista a la del ilustrador gráfico de prensa. No obstante, a través de los años y las décadas, Carioco se mantuvo en la brecha a pesar de tratarse, de todos los personajes originales y fundacionales de la editorial, uno de los que tenían la personalidad menos definida, probablemente debido al hecho de que era uno de los mejor construidos gráficamente. La caracterización de su figura inconfundible descansaba sobre dos elementos fundamentales: el tupé y la gran corbata de lazo o chalina. Otro triunfo en el haber de Conti (o en el de Rafael González, que bien pudiera ser) es el nombre de su criatura, tan sonoro y redondo que se hizo popular incluso entre quienes no eran lectores de tebeos. Esta sencilla contundencia en su caracterización le permitió construirse un espacio propio en el mundo de la historieta y en el subconsciente del colectivo del lector y cosechar una perdurabilidad y una estima por encima de lo que la diversión real que sus aventuras proporcionaban. Anotemos como detalle curioso a propósito de los elementos citados, que el tupé de Carioco (1949) está claramente emparentado con el penacho de Woody Woodpecker (1940) a quien no por casualidad se le conoce entre el público de habla hispana como Loquillo, nombre artístico del cantautor y rockero heredero de la cresta de ambos.

La historieta “Carioco y los osos” narra un episodio de caza en el que nuestro héroe, acompañado por un señor de aspecto respetabilísimo al que llama profesor, debido a una lamentable confusión, termina del mismo modo en el que la vida de Timothy Treadwell llegó a su final: Carioco acaba también en la panza de un plantígrado al que había tratado con un exceso de confianza. Lo mismo que mister Treadwell. La diferencia entre el cuerdo Treadwell y el loco Carioco, es que el primero demuestra sufrir una demencia mucho mayor, pues en ningún momento duda de la naturaleza salvaje de la bestia de media tonelada de peso con la que se relaciona temerariamente, mientras que el presunto orate, hijo de Conti, cree estar tonteando con un pobre empleado de la Oficina de Turismo, disfrazado.
Como todas las historietas creadas en esta etapa de la editorial, ésta viene marcada en su lenguaje verbal por el estilo característico de Rafael González, con sus usos habituales, entre los que no faltan las exclamaciones de caprichosas parejas de sustantivos ("prudencia y feldespato") ni las alusiones a dibujantes de la casa a los que, como a Peñarroya en este caso, se les toma sanamente "la cabellera". Visualmente, Conti asume la línea editorial que unificaba notablemente los estilos de los distintos artistas. Es una página llena de movimiento, poblada de muñequitos preferentemente dibujados de cuerpo entero que se desplazan por una escena como en una representación teatral o en una película de dibujos animados de las más habituales entonces.

La idealización de la vida salvaje, o de la Madre Naturaleza (dicho en términos decididamente cursis) es un error en el que suele incurrir irreflexivamente aquellos quienes no salen de las ciudades desde hace, pongamos, diez generaciones, más que para veranear o hacer excursiones. Y es un error que viene de antiguo, como si el Hombre, después de siglos de luchar contra las inclemencias de la naturaleza de este inhóspito planeta, tuviera gran facilidad para olvidar lo que le ha costa alcanzar cierto confort en él. Eso, y cierto atavismo genético, explica que tanto cazadores como naturalistas insistan en mezclarse otra vez con el pasado salvaje del que procedemos, sin reparar en que ya son muchas más las cosas que nos separan que las que nos unen.

Nota: las imágenes (meras gotas de un océano) de osos de Segura no referenciadas son: la portada del Tio Vivo número 171 de la primera época (de 17-10-1960) y una viñeta de una reimpresión de una vieja historieta de Rigoberto Picaporte en el Almanaque para 1973 de Pulgarcito.
NOTA2: Como este burgomaestre es consciente de la devoción que por Francisco Ibáñez sienten muchos de los visitantes de este weblog, cuelgo aquí como suplemente totalmente gratuito la felicitación que dibujó y que apareció justo encima de la de Segura (de la que he puesto el fragmento "con oso") del Almanaque del DDT para 1964. Es posible que alguno de sus fans no la haya visto antes y contiene la curiosidad de que el creador de Rompetechos se retrata todavía con bastante pelo. Por lo demás, es una muestra inequívoca de su periodo álgido de "franquinización" (expresión que, dicha en el contexto de la dictadura, suena rematadamente mal).

8 Comments:

Blogger Los Burgomaestres said...

ja, ja, ja... muy bueno lo de la franquinización, compañero burgomaestre, como es también muy buena y pedagógica esta manera de hacer el oso. ¡Genial el correlato entre el pájaro loco y carioco! ¡Clarividencia e inspiración! Bueno, el sábado como siempre ¿no?

miércoles, junio 21, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues sí, de repente me topé con la historieta de Carioco (¡cómo cambió, no el aspecto pero sí la temática de las historietas de este personaje con los años!) y con el estreno de lo del Herzog y vi que había tema y oportunidad. Encima está la polémica "osil" por la repoblación de osos pardos del Pirineo, que olvidé mencionarle. En fin, que nos encanta hacer el oso!! En cuanto a lo del sábado...¡Ay! El sábado es festivo y me debo a la familia, amigo y compañero burgo!! Nos telefoneamos una rato de estos y el sábado que viene, volvemos a la normalidad ¿Ok? (Pero qué digo,a la normalidad!! Volveremos a nuestras costumbres habituales. Eso.)

miércoles, junio 21, 2006  
Anonymous Miquel said...

Ante todo, mis disculpas por este mensaje, de índole personal. Desearía ponerme en contacto con el autor de Bruguera Jaume Rovira, que de vez en cuando está por estas páginas. Si no tiene inconveniente en escribirme, mi dirección es mezurbrugg@terra.es
Gracias a los Burgomaestres por permitirme esta intromisión y perdón de nuevo a los demás.

miércoles, junio 21, 2006  
Blogger Gordito Relleno said...

Es cierto que Carioco cambió por completo su personalidad en las historietas de los setenta, las últimas creadas por Conti. El largo periodo pasado en el manicomio parece haberle hecho efecto y llega a parecer un hombre cuerdo, simplón como Gordito Relleno, pero cuerdo.

jueves, junio 22, 2006  
Blogger choko said...

Es cierto lo que dice el amigo Gordito, recuerdo que, de pequeño, cuando leía los tebeos de bruguera que mi madre me compraba en el mercado (por cierto ya no venden, snif) me quedaba muy extrañado con este personaje
¿Cuál es el rollo de este Carioco? Me preguntaba.
Fue mucho tiempo después cuando descubro que Carioco era un loco salido del manicomio.
Cosas de los tebeos de los 70 que "desnataron" a casi todos los personajes...

sábado, junio 24, 2006  
Blogger Los Burgomaestres said...

Pues sí, amigo Choko, esa desnaturalización, ese rebaje de los personajes fundacionales de bruguera es uno de los temas recurrentes de este weblog. Lo iremos viendo, si os parece, por el sistema más directo, es decir, mostrando, directamente historietas antiguas con otras antiquísimas.

sábado, junio 24, 2006  
Anonymous Anónimo said...

Best regards from NY!
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lunes, agosto 14, 2006  
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lunes, marzo 05, 2007  

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