Llegaron los marcianos

Del genio de Manuel Vázquez Gallego (Madrid 1930, Barcelona 1995) nunca nos hemos cansado (ni nos cansaremos) de ofrecer muestras en este weblog (o lo que sea). El eco popular que su obra alcanzó (y mantiene) nos impulsa a buscar entre sus creaciones aquellas menos conocidas, en nuestro afán de ofrecer a los amigos de Lady Filstrup algo valioso no tan sólo por su entidad intrínseca, sino también por el hecho de haber pasado inadvertido para los glosadores del acervo historietístico. Es el caso de este personaje creado por Manuel Vázquez para el semanario Tio Vivo en 1964: “Arturito el marcianito”, una criatura prácticamente

El momento creativo de Vázquez. Tiempo de cambios en Bruguera.
En 1964, la evolución del estilo de Vázquez atraviesa un periodo crucial. Prácticamente, se puede hablar de ruptura con el formalismo de la década de los cincuenta. La expresividad y la agilidad del dibujo de Vázquez, sujeta a un cierta identificación respetuosa con la uniformidad de la línea editorial cimentada en los años previos a



La suma de las historietas de Arturito difícilmente alcanzó la docena. Este burgomaestre ha podido reunir siete entregas regulares de una página (las correspondientes a los números 184, 186, 188,189,190,191, y 192 (en los números intermedios no hay historieta de Arturito) y una entrega doble (la correspondiente al Almanaque de Tio Vivo para 1965). La primera historieta publicada de este personaje, con seguridad debió aparecer en algún número entre el 179 y el 183. En el hipotético (y poco probable) caso de que hubiera página del marcianito en todos ellos, eso arrojaría un máximo de trece historietas en total (contando la del almanaque). Ciertamente, representa un muy escaso caudal que verter en el piélago brugueriano, pero, de exquisito sabor, sin duda.

Llegado del espacio
La inspiración cósmica vazquiana tuvo bruguerianas, lo encontramos en la publicidad de la contraportada de los mismos Tio Vivos, consistente en un anuncio de Radio Maymo, la conocida academia de enseñanza profesional por correspondencia, que, lejos de proponer prosaicos medios de formación destinados alugar en la década de los sesenta, con toda probabilidad por causa de la presencia avasalladora del tema espacial en los medios de la época. Ejemplo pintoresco y cercanísimo a las historietas procurar la subsistencia del educando, mostraba para

No obstante, con ser la inserción del extraterrestre en un medio rural cotidiano, tosco y primitivo, que presente un fuerte contraste con la sofisticación interplanetaria del visitante, el más frecuente, no es ése el único mecanismo empleado por Vázquez para generar sus historias de Arturito. Si Cosmolito actuaba en solitario, Arturito tiene un jefe supremo que, como veremos, se reproducirá, en el futuro, en la figura del de Anacleto. Además, a diferencia del tripulante de platillo volador que le precedió en Tio Vivo, Arturito vive aventuras en el espacio interestelar, es decir, sin necesidad de acercarse a la Tierra. Otros extraterrestres que le sucederán en la misma revista, despreciaron esa posibilidad argumental y se ciñeron a vivir sus andanzas en parajes terrícolas.

Tio Vivo 184 (14-9-64)
El jefe supremo, un personaje de aspecto impresionante (caracterizado por un semblante hosco, barbilla decidida y músculos pectorales que envidiaría el mismo Steve Reeves) le envía a rescatar a un náufrago espacial que yace sobre un anillo como los de Saturno. Resulta ser un torero al que han corneado y lanzado al espacio exterior.

Ya en esta primera historieta a la que tenemos acceso apreciamos la estructura que descansa sobre una excepcional viñeta final de gran tamaño, detalle de remarcable importancia dada la rigidez formal que caracterizaba a los tebeos Bruguera en particular y al español, en general. De igual forma, cabe destacar el empleo de algunas viñetas de formato panorámico (generalmente como inicio y a la mitad de la página), igualmente rupturistas con el formato habitual de las planchas de la Casa Bruguera.

1) la denuncia del despotismo en la figura del jefe de Arturito
2) la referencia cultural a la realidad concreta española. Las aventuras del marcianito van a desarrollarse, cuando desciende a nuestro planeta, precisamente en España y particularmente en España.
3) El carácter ingenuo y bondadoso del protagonista. Arturito (con excepción de una historieta en la que sufre un justificado ataque de envidia) es un personaje afable, lleno de jovialidad y buena voluntad. Respira inocencia y cercanía. Se puede afirmar que "cae" fenomenalmente bien.
Tio Vivo 186 (28-9-64)
A Arturito lo envían a buscar estatuas terrícolas para estudiar el arte escultórico del planeta.


Tio Vio 188 (12-10-64)
En esta ocasión, a Arturito no se le ha encomendado ninguna misión. Va a la Tierra por propia voluntad para comprar el Tio Vivo. Por el camino supera toda clase de peligros (algunos ciertamente estrafalarios, como los “Planetas carnívoros” o el gigantesco “Cerdosaurio carnívoro”) con solvencia y facilidad, tan sólo para, al llegar a la Tierra, caer en manos de un gitano titiritero que lo exhibirá en una jaula para solaz de rústicos labriegos, en la espléndida viñeta final, digna de haber sido rodada por el Berlanga de los mejores tiempos, tan llena de figurantes “con letra” como está.
Tio Vivo 189 (19-10-64)

Si hasta este momento, la relación existente entre Arturito y su jefe supremo recordaba poderosamente a la que es más comúnmente conocida entre Anacleto y su superior (por lo que hace a estas historietas, más concretamente a las primeras de Anacleto en las que, como vimos, el jefe tenía un aspecto más brutal), en la presente, la semejanza se hace definitiva. El jefe de Arturito “es” el jefe de Anacleto, en la forma que éste adoptará definitivamente, en el

Tio Vivo 190 (26-10-64)
Una nueva entrega construida sirviéndose de un formato que en el futuro hallaremos en el esqueleto de las desventuras de Anacleto.



La historieta de este número, además de traer un nuevo cambio de look para el jefe de Arturito, sustanciado en un espectacular bigotazo (modelo “jefe de pista”), aporta un antecedente clarísimo de la figura de un personaje futuro de Vázquez: la Abuelita Paz. A Arturito le ha ordenado su jefe que le traiga rosas de la Tierra para su esposa, un encargo, como de costumbre, de poca monta, aunque esta vez, de delicado gusto. Como no le es posible conseguirlas de otro modo, Arturito se interna en el jardín de una anciana,

Tio Vivo 192 (9-11-64)
El número final de la serie de Arturito podría considerarse la historieta tipo del personaje. Supone la confrontación del ingenuo visitante

Almanaque para 1965

Formada por dos historietas en las que Arturito sufre las consecuencias de visitar el campo, constituye una especie de variación en dos partes de la entrega del número 192, que se publicó casi simultáneamente . En la primera sufre la violencia de manos de un labrador que le propina una paliza espectacular (exhibiendo una fuerza sobrehumana que, por momentos, recuerda

Un extraterrestre cien por cien humano

Vázquez creó en Arturito al extraterrestre más humano de la historieta. Comenzando por su nombre, tan cotidiano como familiar, que lo distingue de otros personajes de origen cósmico a los que se les ha dotado de un nombre que respire lejanías galácticas, Arturito tiene el aspecto de un hombrecillo corriente, joven y afable. Carece, a diferencia de los marcianos al uso, de extraños poderes sobre-humanos y, dejando



Un detalle pintoresco que merece un punto y aparte en este atropellado comentario de las andanzas de Arturito, es la sorprendente presencia porcina a lo largo de sus escasas historietas. Resulta llamativo que de las 9 páginas (contando que una de las entregas está formada por 2) de Arturito el marcianito a las que este burgomaestre ha tenido acceso, la presencia de representantes de la especie porcina se produce nada menos que en 4 de ellas, lo que supone un alto porcentaje de cerdos (con perdón), especialmente para una historieta, en principio, de ciencia-ficción.


El mayor misterio en torno a Arturito consiste en su abrupto final. Para este burgomaestre, la del pequeño marcianito podía haber sido una gran serie, desde el punto de vista de la aceptación popular. Sin embargo, con un paréntesis en el número 193, la serie es sustituida a partir del número 194 del Tio Vivo por la Familia Churumbel, desembarcada directamente del DDT. Es probable que Vázquez no se sintiera del todo satisfecho con los resultados o que se sintiera excesivamente constreñido por una fórmula que preveía tal vez, abocada a un próximo agotamiento.


No obstante, Vázquez no abandonó definitivamente el esquema de Arturito con la cancelación de la serie. Por un lado, como hemos dicho, reprodujo casi idéntica anécdota para una entrega de la Abuelita Paz, que repelerá, a su estilo intransferible, la visita de un alien en las páginas de Gran Pulgarcito. Por otro lado, por citar otro ejemplo, en el almanaque de Tio Vivo para 1969 encontramos la historieta especial de dos páginas “Invasión en Villa Rebóllez”, en la que nos reencontramos, una vez más, con la
Marcianitos en el Tio Vivo: un precedente
El Tio Vivo de los años sesenta se hallaba ya muy lejos de aspirar a ser un semanario de humor para adultos, pretensión con la que había nacido en 1957. Entregado al seno brugueriano, del que sus hijos le habían hecho nacer externamente, en 1964 el Tio Vivo era una revista de historietas infantiles cuyo contenido estaba celosamente custodiado por la Censura. En su interior se encontraban series muy consolidadas (que habrían de alcanzar el status de la Eternidad), como Zipi y Zape y Mortadelo y Filemón, procedentes ambas de la revista-madre, Pulgarcito, y otras nacidas para la propia cabecera que alcanzarían un éxito muy notable, como las de Ibáñez: Don Pedrito, 13 Rue del Percebe, Rompetechos y Pepe Gotera y Otilio, o la de Nené Estevill, Agamenón, o la de Segura, de Los Señores de Alcorcón y el Holgazán de Pepón.

En la entrada que le dedicamos a los primeros años de la producción del creador de Sir Tim O’Theo, la titulada “Raf. Trazos felices”, hablamos algo del periodo en que el artista desarrolló su labor profesional fuera de Bruguera. Una de las series que creó para la agencia inglesa Barton Fleetway se llamaba “Milkyway” y se publicó en Bruguera (sin la firma del autor) algún tiempo después de su edición original, los meses inmediatamente anteriores al nacimiento del Arturito de Vázquez. Las semejanzas son evidentes, aunque no lo son menos, las diferencias. Como ya hemos señalado antes, Cosmolito actúa en solitario, sin imposiciones de la superioridad y todas sus aventuras tienen por objeto conocer los diversos aspectos de la vida terrestre.
Mientras tanto, en la televisión de los USA…

Unos meses antes de aquel año 1964 en el que Arturito emprendió su corto sobrevuelo terrestre, en septiembre del año anterior, otro alienígena dio con sus marcianos huesos en la Tierra. Lo encarnaba el actor Ray Walston (“Bésame, tonto”, Billy Wilder, 1964) en la serie de la productora Desilu para la cadena CBS y sus peripecias (un poco en la línea de “Embrujada”, pero cambiando los arcanos por los poderes cósmicos) se centraban en afectar la vida del “tipo corriente”, Tim, incorporado por el actor Bill Bixby (una verdadera leyenda dentro de la segunda Edad de Oro de la televisión americana y un notable mago, además) quien, ante lo que se le venía encima, presentaba al intruso como “su tío Martin” (ingeniosísima variación del “martian” original).
A lo largo de tres temporadas, entre los años 1963 y 1966, el espectador asistirá a las variadas peripecias de este marciano en la tierra dotado de una bonito par de antenas que brotan de su

Esta comedia de situación, emitida los domingos por la noche tuvo el privilegio de anteceder al mítico show de Ed Sullivan que presentó a Los Beatles en los USA el 23 de febrero de 1964. Los Beatles, a partir de aquel instante, ingresaron en la dimensión mítico-legendaria que ya no
Pero es que la presencia de los Beatles en aquel año 1964 fue tan abusiva que, volviendo a Bruguera, y sin abandonar el tema alienígena, los encontramos diseñados para el futuro por nada menos que Ibáñez, en una viñeta tomada de la segunda página de un díptico especial del Almanaque de Tio Vivo para 1965 titulada “Cómo se celebraba el Año Nuevo hace 3 siglos y cómo se celebrará 3 siglos después, en cuya primera página también se incluía una versión pretérita del conjunto de Liverpool. Esta simpática viñeta era visualmente prácticamente coincidente con el cartel anunciador de una película de aquel año de la que nos ocupamos un tanto en el epígrafe siguiente…

Las andanzas cómicas de un grupo de extraterrestres por nuestro planeta azul también tuvieron su lugar en la gran pantalla de cine en 1964 (al que podríamos llamar Artúrico en honor a la criatura vazquiana). “Llegaron los marcianos” es el título de la coprodución italo-hispana rodada aquel año (aunque estrenada en Madrid, con mucho retraso, en 1969) por el dúo Giuseppe Moccia (Pipolo) y Franco Castellano, en la cual cuatro alienígenas, al adoptar la forma de los terrestres toman un aspecto muy semejante al de los cuatro Beatles (compárese la fotografía adjunta con el dibujo de Ibáñez publicado por esas fechas).


Descendientes de Arturito
Uno de Figueras: Marteínez
Alfons Figueras, el dibujante del lirismo del pulp y de los personajes más solitarios del tebeo español (difícilmente se puede encontrar otro que cree tantos personajes entregados al soliloquio), creó para el Tio vivo su versión del extraterreste en la redondeada forma de Marteínez.
Debutante en el número 272, Marteínez conoció el honor de ser anunciado en el número previo, al lado del pueblerino de Pineda Bono, el olvidado Ceferino, (personaje que, puesto al lado del paleto oficial de la revista, Agamenón, confería a la publicación que le cobijaba un barniz rural,
De Marteínez, del que esperamos hablar próximamente, conjuntamente con el Caballero Topito, otro personaje de Figueras para el Tio Vivo, más por extenso, diremos hoy que dio en ocupar el puesto vacante de marciano que la revista poseía y que en las primeras entregas tenía un aspecto notoriamente similar al del personaje lewiscarrolliano “Humpty Dumpty”. No sin razón a Marteínez los niños le llaman “Señor Huevo de Pascua”. Tripulando un ortodoxo platillo volante, semejante a los de

El aspecto definitivo de Marteínez va perfilándose con el paso de las entregas y humanizándose.
El periplo terrestre del alienígena de Figueras fue algo más prolongado que el de sus predecesores. Se inició el 23 de mayo de 1966, a partir del ejemplar número 272 y concluyó en torno al número 350 (noviembre de 1967). No aparece en el Almanaque para 1968.
1X2, el invasor
Deudor del éxito de la serie “Los invasores” (del mítico creador televisivo Quinn Martin que tiene en su haber las producción de, además, "Los intocables", "El fugitivo" y "Cannon", por citar algunas), de la que algo comentamos aquí en la entrada titulada “Pitagorín, el invasor”, 1X2, el invasor, de Enrich, inicia su trayectoria en el Tio Vivo a principios de 1969, en torno al número 410, sustituyendo al anterior personaje del dibujante, el conserje Toribio (que, a su vez, había sustituido al anterior –y favorito de su creador- Caco Bonifacio). Con la advocación al título de la serie televisiva de éxito y la inspiración más que evidente en la mini-saga de Vázquez (casi desconocida por el público) “Arturito el marcianito”, Enrich consigue mantener “en cartel” a su “extraterrestre hippy” (pues como ellos, lleva flores en la cabeza) durante todo el año 1969.
No obstante esta importante disparidad de intenciones de ambos protagonistas, las semejanzas entre las dos series (Arturito, el marcianito y 1X2, el invasor) arrojan, sumadas, un resultado que convierte a la segunda, prácticamente, en una versión de la primera. El diseño de los dos personajes principales coincide en un elevado porcentaje y también la relación de subordinación que hay establecida entre ellos.

Las coincidencias de la obra de Enrich con la que Vázquez había entregado a la imprenta cinco años antes llegan en ocasiones a hollar el terreno del plagio, como prueba la historieta del Tio Vivo 432 (de fecha 16-6-1969) en la que se reproduce casi íntegramente la historieta de Arturito del Tio Vivo 186, con una viñeta final (que reproducimos aquí) coincidente con el original de forma patente y con tantos detalles que difícilmente se puede considerar un parecido casual.

Epílogo gris: Nebuloso Pi
Torpe repetición de esquemas y fórmulas previas, Nebuloso Pi fue visto con su platillo en las páginas de la revista Pulgarcito en los comienzos del año 1971. Es la suya una propuesta que pone de relieve que la mera explotación de una fórmula con posibilidades, que ha demostrado que puede funcionar no obtiene resultados aceptables si no se pone en juego un mínimo de talento. Este burgomaestre no puede por menos que respetar el intento, pero las historietas de Nebuloso Pi, de las que mostramos aquí algunas viñetas tomadas de los números 2075 (de fecha 8 de febrero de 1971) y 2078 (de 1 de marzo del mismo año) de la revista Pulgarcito quedan a años luz de sus precedentes Cosmolito (competente), Arturito (genial), Marteínez (lírico) o 1X2, el invasor (digno).
Y para terminar, un poco de música
Nota: Hoy es el cumple de mi amigo y compañero burgomaestre, el escritor. Así que, con la sana intención de ahorrarme un regalito que me habría supuesto un coste en metálico, le dedico esta entrada y le deseo un felicísimo cumpleaños.